Publicidad Noticia Top

La historia detrás del clavel verde de Oscar Wilde: ¿verdad o mito?

La leyenda de esta flor, que escandalizó al Londres victoriano, ha perdurado

Inbox Álvaro Onieva
Inbox Álvaro Onieva

Pocas flores han dado tanto que hablar como el clavel verde. Teñido de un color imposible de encontrar en la naturaleza y lucido con intención en la solapa, este pequeño detalle acabó convirtiéndose en uno de los símbolos más enigmáticos asociados a Oscar Wilde y a su decadente entorno de finales del siglo XIX.

La historia arranca en el estreno de ‘El abanico de Lady Windermere’. Wilde pidió a varios actores y amigos que llevaran un clavel verde en la solapa, aunque no quedó claro por qué exactamente. Cuando le preguntaron por su significado, el escritor respondió con su habitual ironía, diciendo que no significaba absolutamente nada, aunque precisamente eso sería lo que nadie lograría adivinar.

En una sociedad obsesionada con las apariencias y los códigos sociales, aquel gesto aparentemente banal despertó una oleada de especulaciones. Wilde, maestro de la provocación elegante, había conseguido exactamente lo que quería: que todo el mundo hablara. El eco fue tal que Robert Hichens publicó la novela ‘El clavel verde’, una sátira apenas disimulada sobre Wilde y Lord Alfred Douglas que alimentó aún más el escándalo.

Con el tiempo, surgió la teoría de que el clavel verde habría funcionado como una forma discreta de identificación entre hombres homosexuales en una época de persecución legal y social. No existen pruebas concluyentes de que fuese así, pero la idea ha perdurado tanto que la bandera aquiliana, diseñada para representar a hombres atraídos por hombres, incluye este clavel en su centro como homenaje simbólico. Mito o realidad, el clavel verde demuestra que, en el universo de Wilde, hasta lo que «no significa nada» puede terminar cobrando sentido.

Publicidad Encima Newsletter