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Pol Guasch, escritor: «Nunca he hecho de ninguna categoría mi identidad sexual»

Empezó a publicar poemarios a los 21; ganó el Premio Anagrama de Novela en catalán a los 23; con 26 años, una de sus obras fue elegida por The New Yorker como uno de los mejores libros del año; a los 27 fue finalista de los prestigiosos Lambda Awards, los Oscars de la literatura queer; hoy, a los 28, la obra de este poeta catalán convertido en novelista se ha traducido a trece idiomas; y, por si eso fuera poco, Anagrama acaba de publicar Reliquia, una novela autobiográfica sobre el suicidio de su padre llamada a convertirse en uno de los mejores libros del año. En Six hablamos con Pol Guasch, un autor con una voz inconfundible que, con cada uno de sus libros, parece deseoso de removernos por dentro.

Stories Juan Naranjo
El poeta Pol Guasch en una instantánea. Anagrama
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‘Reliquia’ (Anagrama, 2026) es un libro magnífico, una de esas obras que marcan la vida de quienes la escriben y de quienes la leen. No es solo una novela sobre el suicidio de un padre, es un análisis sobre la estructura familiar, sobre lo que significa la ausencia, sobre lo que las decisiones personales suponen en las vidas de los demás… Y también es un recorrido literario por las vidas de dos docenas de escritores y escritoras que decidieron terminar con su vida con un apresurado punto y final.

Esta novela, escrita originalmente en catalán y traducida al castellano por Unai Velasco, llegó a las librerías hace algo más de un mes y parece que no tiene pensado moverse de la mesa de los libros más vendidos. En ella, Guasch hace un ejercicio literario sublime en el que lo narrativo y lo ensayístico se mezclan, en el que lo familiar es personal y lo personal, universal. Y lo hace sin melodrama, sin sensiblería, lo que es muy complicado teniendo en cuenta el tema que trata. Con su talento y buen hacer, el catalán ha creado una obra de una belleza sobrecogedora y de una madurez narrativa cautivadora.

En mitad de su intensísima gira promocional, Pol Guasch nos hace un hueco para hablarnos sobre literatura, identidad y referentes literarios.

Aunque puede que, por la sinopsis de Reliquia, haya gente que crea que es «solo» un libro autobiográfico, en realidad esta novela es muy metaliteraria, ya que usas como hilo conductor las vidas de un buen puñado de escritores y escritoras que acabaron suicidándose. ¿Estabas familiarizado con estas vidas antes de escribir la novela, o estas historias que salpican la trama son fruto de una investigación?

La verdad es que ya conocía de antes muchas de las historias que invoco en el libro. Son historias en las que había profundizado a lo largo de los diez años que pasaron desde el fallecimiento de mi padre hasta cuando empecé a escribir este libro. Pero es cierto que es a través de la escritura de ‘Reliquia’ cuando más ahondo en ellas. De alguna forma, intento huir del mito que envuelve esas narraciones, del relato épico construido alrededor de ciertas notas de suicidio… y trato de construir una mirada más profunda, más polifónica, más contrastada de esos relatos que nos han llegado en forma de casi de mito

Ganaste el Premio de Novela de Anagrama con solo 23 años, nunca te has mordido la lengua a la hora de opinar en entrevistas y debates… ¿Crees que tu juventud te ha puesto las cosas más fáciles o más difíciles en la industria literaria?

La juventud me ha dado lo bueno y lo malo que le da a cualquier persona joven. Desde fuera, a menudo, se me ha asociado con lo rompedor, con lo que no se conforma… Pero, a la vez, se me ha leído con una cierta mirada paternalista y condescendiente. Y con todo ello, he intentado hacer lo que he podido sin pararme demasiado a pensar en esta categoría. Simplemente, he tratado de focalizarme en lo que más me importa, que es la posibilidad de escribir.

Escribes en catalán y tus obras se han traducido a varios idiomas, algunos de los cuales hablas. Siendo poeta y dándole tu prosa tanta importancia al ritmo, a la terminología, a las imágenes visuales… ¿Qué sientes al ver tus palabras traducidas a otros idiomas?

Para mí, la traducción siempre ha sido una gran fuente de descubrimiento de mi propia escritura. Suelo decir que es una gran herramienta de edición. La traducción es la mejor editora porque, de repente, uno ve cosas de su propia escritura que no veía antes: los mecanismos con los que funciona, los vicios, las repeticiones, los lugares comunes… Al igual que el proceso de edición, la traducción es una forma de descubrir cómo opera tu propia escritura. Es un gran laboratorio de creación. Yo siempre celebro cualquier traducción porque es la forma de que la pequeña historia que he creado llegue a un lugar más lejano y más remoto. Y esa es parte de la magia de la literatura y de las historias que escribimos.

Imagen destacada

La nueva obra del poeta catalán,’Reliquia’. Anagrama

«’Reliquia’ habla de la familia como un cúmulo de desconocidos que se escoge cada día y que hace de la diferencia una forma de vivir en común»

Igual es mucho suponer, pero en ‘Reliquia’ entiendo que te identificas como hombre bisexual, una realidad de la que tenemos bastante poca presencia en la literatura. ¿Era para ti importante dejar patente esta faceta de tu vida en esta novela?

Nunca he hecho de ninguna categoría mi identidad sexual, pero es cierto que en el libro se narra una experiencia bisexual. Creo que en ‘Reliquia’ muestro una relación más fluida y abierta con la sexualidad. Trato de mostrar la experiencia propia en relación a la sexualidad como una dimensión que siempre sobrepasa la categoría que te imponen los demás y tú mismo. Por ello, el libro intenta explorar (o deja rastro de una exploración) de una sexualidad que intenta ir más allá de una categoría impuesta o autoimpuesta. De algún modo, trato de dejar rastro de ese abismo que hay entre la experiencia de la sexualidad y la fijación de una categoría para nombrarla.

Me ha gustado mucho la parte en la que cuentas cómo tus padres adoptaron a tu hermano y a tu hermana, ¿crees que ser el único hijo biológico de una familia tan diversa te ha marcado de alguna forma?

Yo creo que el libro muestra una idea compleja y desnaturalizada de la familia. Creo que habla de la familia como un cúmulo de desconocidos que se escoge cada día y que hace de la diferencia una forma de vivir en común. Y es en esa diferencia donde está la cuestión de la adopción, que en el libro se retrata como algo que señalan los demás más que como una diferencia que señalamos nosotros mismos. Y, para mí, ahí había algo que era importante de contar. Quería hablar de como la insistencia en lo sanguíneo, en lo biológico, en lo genético… es una suerte de imperativo social que va de la mano con una manera muy clásica, conservadora y burguesa de entender la familia.

En el libro se habla de la vocación poética de tu padre, un campo que tú has cosechado con mucho éxito. ¿Crees que fue él quien te transmitió esa vocación por la poesía?

Yo creo que el libro indaga en cómo la transmisión de la sensibilidad creativa y poética no tiene que ocurrir, como nos han contado tantas veces, a través de una transmisión de conocimiento clásica de familia burguesa y culta en la que unos padres pasan un legado intelectual a sus hijos, sino que basta con transmitir una cierta mirada sensible y delicada hacia las cosas para que esa potencia creativa se despierte y crezca.

Aunque en varios momentos hablas de misticismo, este libro es muy apegado a la realidad. Sin embargo, hay dos elementos (el conejo, la sombra final) que sí que tienen un componente algo mágico, ¿son estos dos elementos artefactos literarios para darle otra dimensión al libro o de verdad, de alguna forma, sientes algunas veces esas pequeñas señales que parecen salirnos al encuentro?

El libro convoca otras formas inexplicables y no racionales con las que muchas veces nos relacionamos con la muerte y la ausencia. Incluso dentro de un discurso racional y aterrado hay cabida para esas lecturas que se hacen cargo de lo inexplicable y de las sombras de la ausencia. La literatura (precisamente por ser compleja, misteriosa y equívoca) se puede hacer muy bien cargo de estas dimensiones.

«La insistencia en lo sanguíneo , en lo biológico, en lo genético… es una suerte de imperativo social que va de la mano con una manera muy clásica, conservadora y burguesa de entender la familia»

Trabajaste en este libro en una residencia para escritores del norte del estado de Nueva York, ¿cómo te sentías mientras escribías sobre algo tan íntimo, sabiendo que se iba a hacer público y teniendo la presión de la buenísima acogida que tuvieron tus anteriores dos trabajos?

Es cierto que yo terminé este libro en una residencia en Nueva York, pero durante los procesos de escritura nunca pienso en la recepción del libro. Estoy concentrado en la escritura misma y en llegar hasta el final del proceso en el que estoy inmerso. La cuestión de la percepción es algo que llega mucho más tarde, cuando el libro ya se está editando o incluso cuando ya está impreso.

En la novela hay una referencia a ‘Léxico familiar’ de Natalia Ginzburg, ¿ha sido importante esta obra para ti a la hora de escribir ‘Reliquia’?

Sí, hay varias obras que aparecen citadas de forma más o menos explícita en el libro y que, de algún modo, dejan rastro del universo de lecturas que me acompañaron durante la escritura de este libro. Aunque ‘Léxico familiar’ no sea una de esas lecturas fundamentales, sí que lo es la idea de que hay un lenguaje intrafamiliar único que configuramos con nuestros seres queridos. Esa idea me ha perseguido durante muchísimo tiempo y, para mí, era también importante invocarla en el libro.

Leyendo ‘Reliquia’ no podía evitar pensar en otras obras recientes en las que autores queer de tu generación analizan la figura de su padre. ¿No te da la sensación de que, por fin, hay gente queer escribiendo sobre sus padres, una figura que tradicionalmente ha tenido una relación compleja con los hijos LGTBI?
Yo no me considero una persona queer escribiendo sobre mi padre, sino que me considero una persona que escribe sobre su padre. El universo de lecturas que me ha empapado va de Kate Zambreno, a Joan Didion, pasando por Didier Eribon o Eduard Louis. Creo que lo queer de la escritura no es necesariamente la posición identitaria sexual desde la que uno escribe, sino cómo articula las ideas que está escribiendo y cómo construye una textualidad determinada.

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