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Dan Gamboa: «Las historias sobre sexualidad en mis viajes solo puedo contarlas en OnlyFans»

El fotógrafo, que ha visitado 86 países, trabaja en un documental sobre la Semana Santa malagueña
Stories Víctor Rojas

De la arquitectura dio el salto al periodismo visual. Un cambio de rumbo tan decidido como los viajes que lo han llevado a recorrer 86 países. Dan Gamboa ha convertido el mundo en su escenario y sus experiencias en materia prima para redes sociales, cortometrajes y documentales. El fotógrafo y viajero colombiano, afincado en Málaga, dejó atrás su vida como arquitecto en China para reinventarse como documentalista en España, siempre con una mirada propia y reconocible.

Ahora ultima un documental sobre la Semana Santa malagueña y acaba de presentar una exposición fotográfica sobre esta tradición. Pero sus múltiples facetas no terminan ahí: Gamboa también ha encontrado en OnlyFans un espacio donde narrar las historias vinculadas a la sexualidad que vive durante sus viajes, un contenido que no tiene cabida en otras plataformas y que nació, en parte, por el interés de sus propios seguidores.

Eres fotógrafo, viajero y además tienes una cuenta de OnlyFans. ¿Cómo encajan todas esas facetas?

Soy una persona que cuenta historias. Desde que empecé a viajar con 18 años siempre he querido narrar lo que me ocurre. Nunca he tenido pudor a la hora de compartir lo que vivo, especialmente en situaciones de vulnerabilidad mientras viajo. Hay historias que no se pueden contar fácilmente por censura, así que abrí OnlyFans para mostrar ese lado. Al mismo tiempo empecé a registrar esas historias en vídeo, luego pasé a hacer cortometrajes y ahora estoy trabajando en un documental. Todo forma parte de lo mismo: contar historias desde distintos formatos.

Llegaste a Málaga de forma un poco accidental. ¿Cómo fue ese proceso?

Yo vivía en China en 2018 y 2019. A finales de 2019 mi familia pasó por una situación complicada y algunos familiares emigraron a España. Vine de vacaciones en Navidad y llegó el Covid. Me quedé atrapado, primero en Rumanía, y terminé perdiendo trabajo, casa… todo. Decidí empezar de cero. En 2020 gané un premio de periodismo de viajes y eso me abrió la puerta a venir a España y estudiar periodismo digital.

Antes eras arquitecto en China. ¿Cuándo decides cambiar de rumbo?

Siempre había contado historias como hobby. Pero tras el premio decidí enfocarme en ello profesionalmente. Sentí que la vida me estaba llevando por ahí y pensé: ‘¿por qué no explorarlo?’ Así empecé a dedicarme al documental, a contar historias de forma más seria.

Has estado en 86 países. ¿Qué te han enseñado estos viajes?

Viajar te obliga a confiar en desconocidos. De pequeño te enseñan a no hacerlo, pero cuando estás solo en otro país, o confías o no sobrevives. Me he dado cuenta de que la mayoría de la gente es buena, dispuesta a ayudarte o a compartir una conversación valiosa. Y no hace falta buscar ‘iluminación’, las lecciones están en lo cotidiano.

¿Hay alguna experiencia que te haya marcado especialmente?

Muchas. Un punto clave fue un viaje por el sudeste asiático en 2016, donde me pregunté por primera vez dónde está mi casa. Y recientemente, en un viaje por África y Oriente Medio, tomé conciencia de que mi vida es interesante y que debo apropiarme de ella sin miedo.

También has conocido historias muy duras, como la de Malek en Siria. ¿Qué aprendiste de él?

Me dijo algo muy sencillo: ‘Para mí, estar seguro es poder dormir’. Me impactó muchísimo. Nosotros damos por hecho algo tan básico como dormir sin miedo, pero para mucha gente es un lujo. Eso te cambia la perspectiva.

¿Qué diferencias ves del mundo oriental con el occidental?

China funciona a un ritmo que Occidente no termina de comprender. Tienen una visión a muy largo plazo, pero a un nivel mucho más profundo del que manejamos aquí. Además, es un país donde constantemente sientes que estás viendo el futuro. Y algo que me llama la atención es su optimismo, algo que en Occidente hemos perdido bastante.

En España a veces ha habido prejuicios hacia la comunidad china. ¿Qué opinas?

Son personas extremadamente trabajadoras. Como cualquier inmigrante, tienen que esforzarse el doble para salir adelante. Admiro muchísimo ese esfuerzo, especialmente viendo las condiciones en las que trabajan y cómo sacan adelante a sus familias.

En tu último viaje viviste de cerca el actual conflicto en Oriente Medio. ¿Cómo fue esa experiencia?

Había tensión los días previos, pero no esperaba que estallara algo así. La noche de los bombardeos fue impactante: no solo los ves, los sientes. Estuve horas escuchando explosiones y me acordé mucho de Malek. Un amigo me compró un billete y gracias a él pude salir. Si no, me habría quedado atrapado.

Dan Gamboa con el mercado de Atarazanas de fondo. Pedro J. Quero

Ahora estás trabajando en un documental sobre la Semana Santa de Málaga. ¿Qué te interesa contar?

El contraste. Una Semana Santa muy solemne en una ciudad con barrios muy vivos, con identidad fuerte, incluso con heridas urbanísticas. Me interesa cómo la fe convive con todo eso, cómo se expresa en lo cotidiano.

¿Qué papel juega la religión en tu mirada?

Me interesa el ‘peso’ y la ‘voz’ de la fe. Cómo se manifiesta: en el silencio, en los gritos, en el esfuerzo físico de los hombres de trono. El documental me permite capturar algo que sería imposible recrear en ficción.

Has viajado por todo el mundo. ¿Has visto expresiones de fe similares?

Siempre. No se trata de compartir la fe, sino de entenderla. En todo el mundo, la gente usa los rituales para dar sentido a su existencia. Eso me parece fascinante.

Tu mirada sobre la Semana Santa es diferente. ¿Has recibido críticas?

Sí, pero no me importa. No puedes gustarle a todo el mundo. Prefiero ser fiel a mi voz. En un mundo donde todo se puede crear, lo importante es ser único.

Dan Gamboa posa en pleno centro malagueño. Pedro J. Quero

Hablemos de tu cuenta de OnlyFans. ¿Cómo surge?

De forma muy natural. Yo ya contaba historias de viajes, incluyendo experiencias relacionadas con la sexualidad en distintos países. Mucha gente quería saber más, pero esas historias no se pueden contar fácilmente en redes por censura. OnlyFans me permite hacerlo con libertad.

Exploras la sexualidad en contextos donde ser homosexual está penalizado. ¿Hay riesgo?

Hay riesgo, claro. Pero la gente siempre encuentra formas de relacionarse. En cada país es diferente, pero siempre existen espacios, códigos o maneras de conectar. Eso también forma parte de mis historias.

Tu contenido no es el típico de la plataforma. ¿Cómo lo definirías?

Es documental. No es ficción, son historias reales. La gente me dice que es algo diferente y que aprende con ello, y eso para mí es lo más importante.

¿También es una forma de financiar tus proyectos?

Sí, claro. Me ayuda a monetizar, igual que mis consultorías de viajes o cursos de fotografía. Si algo me funciona y me siento cómodo, lo hago. Y si deja de interesarme, lo dejo. Así de simple.

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