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Quién es Kim Petras, la artista viral cuya discográfica le ha prohibido publicar su nuevo disco

La cantante denuncia en una serie de mensajes que su nuevo proyecto, ‘Detour’, está terminado pero Republic Records no le permite publicarlo

Inbox Antonio Rodriguez
Kim Petras durante una de las protestas. Aaron Rhodes
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La cantante alemana Kim Petras manifestaba en su cuenta de X la semana pasada el estado de parálisis en el que se encuentra su carrera. «Mi álbum lleva listo desde hace seis meses, pero mi discográfica se niega a darme una fecha de lanzamiento y a pagar a mis colaboradores por el trabajo que han realizado», explicaba en un primer post. Kim aseguraba en el siguiente mensaje sentirse cansada de no tener control sobre su carrera; anunciaba públicamente que había pedido su fin de contrato a Republic Records, su sello discográfico.

La artista, que cuenta con 22 millones de oyentes mensuales en Spotify, personifica otra de las paradojas del estado de la industria musical: entre canciones virales en redes, incertidumbre en planes de promoción, y el abandono por parte de las grandes casas, el control se ha convertido en ese factor que se escapa de los dedos de tantos artistas. Petras (nacida el 27 de agosto de 1992 en Bonn, Alemania) es una cantante y compositora pop conocida por su estilo electropop, su presencia en la cultura LGTBIQ+ y sus éxitos globales. Históricamente, además, se trata de la artista visiblemente trans más joven de la historia, algo que ella misma visibilizó siendo aún adolescente. Con tan solo 16 años publicó ‘Turn Off The Lights, Vol1’; un LP de culto que hoy en día sigue destacando por lo avanzado de una oscura producción que oscilaba entre la incorporación del trap al eurodance y las influencias Baltimore Club (2018), siendo una clara apuesta por lo camp como manifiesto estilístico.

«Si no es una tendencia de TikTok o una mierda queer de los 80, estas discográficas no tienen ningún interés en apoyarlo», continuaba el relato de la cantante en X, haciendo referencia a esa nueva imposición de las ‘majors’. Adele, Charli XCX o Halsey han sido algunas de las artistas que en estos años se han pronunciado en contra de esta nueva idea de jefes del último piso de grandes compañías. En el caso de Kim Petras esto sucede en un momento de su carrera en el que la artista parece necesitar probar al mundo su valía, y su credibilidad. Después de su primer álbum oficial, ‘Clarity’ (2019) y tras ganarse muy buenas puntaciones de sitios como NME, The Guardian, DIY y otras, la artista ha desarrollado una carrera que la ha valido el Grammy a Mejor Interpretación Pop Duo/Grupo por ‘Unholy’, junto a Sam Smith: un hit impepinable que la convirtió en la primera mujer trans abierta en ganar un Grammy en una categoría principal. Previamente formó parte de ‘Unlock It’ junto a Charli XCX y Jay Park, un tema responsable de la revolución hiperpop de los últimos años, o de la pegajosa e irresistible ‘1,2,3 dayz up’ producida por SOPHIE.

Sin embargo, su carrera no ha estado exenta de polémicas. Kim Petras ha trabajado activamente con Dr. Luke hasta hace bien poco, incluyendo la etapa de vigencia del movimiento #FreeKesha. Innumerables artistas defendieron a la estadounidense Kesha cuando ésta denunció públicamente que había sufrido abusos sexuales por parte del productor, una batalla legal que contó con el apoyo de Lady Gaga, y los silencios de las colaboradoras de Luke, Petras y Katy Perry, y que se saldó con un acuerdo jurídico en 2023. Irónicamente, Kesha ha sido una de las artistas que ha mostrado apoyo público a Petras (la californiana también tuvo su música secuestrada por Sony Music durante años) respondiendo a sus mensajes en X: «Pasé muchos años luchando por mis propios derechos. Ver a otra mujer darse cuenta de que la «jaula dorada» sigue siendo una jaula no es una victoria, es una tragedia que debemos dejar de repetir. La libertad no es un privilegio, es un derecho innato. Te entiendo, lo siento, Kim».

VIDEO: https://www.youtube.com/watch?v=0V0t1ilC97w

Igualmente, en 2018, al comienzo de su carrera el periodista trans no binario KC Clements publicó una interesante y muy comentada reflexión en Pitchfork sobre el apoliticismo de la artista: además de la insistencia de los representantes de Kim Petras en eludir la representación de la artista en la cultura trans desde los inicios de su carreta, Clements señalaba, precisamente, el silencio de la artista y la crueldad de seguir trabajando con Dr. Luke tras las denuncias de Kesha. Poco después, Petras era recibida en Kansas en uno de los conciertos de su gira de 2019 por un grupo de la Iglesia Bautista de Westboro con pancartas que leían «God Hates Faggots». Ella se sitúo en la acera de enfrente de los protestantes con su equipo de bailarines, luciendo estupenda y con pancartas que respondían «We Are All Loved» o «Satan supports Westboro», en el tono habitual de su imaginario. Fue la primera de otras tantas manifestaciones en la que la artista dio sus primeros pasos activistas.

Todas estas cuestiones llevan a observar a Kim Petras como una artista que no es perfecta: su trayectoria es el ejemplo perfecto que pone sobre la mesa el debate en torno a la representación y a la pedagogía que se espera, dentro y fuera de la comunidad LGTBIQA+, de artistas queer. Pero también sobre el control que tienen sobre sus carreras las artistas femeninas y aquellas que se identifican con las feminidades; especialmente, en ciertos géneros musicales supone multitasking. Además de hacer buena música, deben sonreír, promocionar, bailar en videos de 20 segundos, hacer entrevistas con figuras detestables y otras tantas tareas que el pop ha impuesto sobre ellas como fórmula exponencial de un éxito comercial. ‘Slut Pop’, otro gesto de culto en su carrera es un EP que la artista publicó en 2022 y que, a pesar de su divertidísima y abiertamente sexual propuesta, fue un fracaso comercial y considerado de mal gusto por muchos medios. Algo que, sin embargo, le ha llevado a ser nombrada embajadora 2026 de MISTR, la plataforma de telesalud especializada en el acceso gratuito a servicios de prevención y atención en salud sexual.

Aunque el sonido de Petras hoy nos pueda sonar a radiofórmula no hay que olvidar que vivimos una cultura pop con ciclos cuya frecuencia fluctuan a la velocidad de la luz, y todo el movimiento hyperpop nació hace más de una década con artistas, entre ellas Kim, que colocaban la decadencia y la crítica a la sociedad de consumo con actitudes extravagantes, pero hechas desde un pisco compartido con un portátil y la cuenta en rojo. Hoy Harry Styles lanza un tema calcando estos sonidos y apropiándose de ellos y consigue el número uno sin tener que moverse de su casa. Lo que pasa es la percepción colectiva sobre los sonidos de la música pop sigue estancada; una guitarra ruidosilla se sigue anexando a ciertos valores, aunque sea la de Melendi.

La artista nos ha dado ‘Close Your Eyes’, ‘Meet The Parents’, ‘Icy’, ‘Coconuts’, ‘I Don’t Want It at All’ y un sinfín de canciones increíbles que su discografía nos propone, y que es un singular recorrido por una de las carreras más específicas de esta década. Ya en el pasado Kim Petras había relatado experiencias de rechazo y escepticismo por parte de sellos discográficos y profesionales musicales debido a su identidad trans: no sabemos si en este caso, la situación que la atrapa se debe a esto. Pero sí que sabemos que fue uno de los pilares fundacionales que le llevó a iniciar su carrera de forma independiente hace casi 10 años.

«Voy a publicar ‘Detour’ sin que nada me importe», era el último de sus mensajes en relación con su imposibilidad de publicar su trabajo. A lo mejor es positivo para la artista repensarse desde la independencia de una industria con tantas deficiencias para visionar también la importancia de sus posicionamientos. Sus millones de oyentes, los Bunheads (bailarinas de ballet), tendrán que esperar a escuchar el disco (si llega a publicarse) para comprobar si toda esta historia no es una manera más de reformular el marketing, o si será una estimulante «desviación» tal como anticipa. Y es que, quizás, es en la señalada desviación de nuestra cultura donde reside nuestro mayor valor artístico y político.

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