En una semana Los Ángeles acogerá la 68ª edición de los Premios Grammy en el Crypto.com Arena, conocido anteriormente como Staples Center, para celebrar lo que de forma más o menos consensuada por el periodismo musical internacional ha sido un prolífico 2025 con muy buena música. Como es habitual, las apuestas más independientes se quedan fuera de esta celebración; aun así, el domingo 1 de febrero se entregarán los premios musicales más importantes de la industria, en una gala que contará con las actuaciones de Sabrina Carpenter, Addison Rae, KATSEYE, Leon Thomas, Lola Young, Olivia Dean, SOMBR, Clipse o The Marías, y que prometen una ecuación de brillo y espectáculo, narrativas contemporáneas y algunas de las mejores canciones de los últimos 12 meses.
En esta ocasión hay tres grandes nombres que se juegan los premios más importantes: Lady Gaga y su potente retorno con ‘Mayhem’, Bad Bunny y su defensa de lo autóctono con ‘Debí Tirar Más fotos’, y Kendrick Lamar, el rapero con mejor trayectoria de los últimos años, y cuyas implicaciones sociales no pasan desapercibidas en ‘GNX’. Figuras muy dispares que hasta ahora no han confirmado si actuarán en la ceremonia, pero que se darán cita en una gala que se prevé, como mínimo, un poco incómoda. Es imposible ignorar todo lo que está ocurriendo a nivel político en EE. UU., desde el afán de Donald Trump por apropiarse de territorios hasta la cruel operación antimigratoria del ICE, que ayer mismo alcanzaba el pico de crueldad deteniendo a un menor de 5 años. De la edición anterior se recuerdan vívidamente discursos en favor de los derechos trans de Lady Gaga, reflexiones en torno a las condiciones laborales de los compositores por parte de Chapell Roan, o la sorpresa con el premio a Mejor Álbum Country para Beyoncé por ‘Cowboy Carter’, convirtiéndola en la primera mujer negra en ganar esta categoría y representando una reapropiación del género más popular en Norteamérica, y dentro de un sistema históricamente polémico y desigual como es la Academia Nacional de Grabación de Artes y Ciencias (Recording Academy).
Tyler, the Creator. Billie Eilish, Doechii, Rosé, Wet Leg, Kehlani, Cardi B, Nicki Nicole, Japanese Breakfast, Jacob Collier o Sabrina Carpenter comparten los espacios de Premios a Mejor Canción, Álbum, Composición, Producción o Artista. La ceremonia será conducida por Trevor Noah, quien se despide como anfitrión tras consolidar uno de los ciclos más estables en la historia reciente de los Grammy, y con algún que otro comentario desafortunado sobre la inmigración ‘ilegal’. Uno de los segmentos más esperados de la noche será el dedicado a Mejor Artista Nuevo. Los ocho nominados son Olivia Dean, Katseye, The Marías, Addison Rae, Sombr, Leon Thomas, Alex Warren y Lola Young, y protagonizarán un número especial conjunto en vivo durante la gala, repitiendo el formato del año pasado que nos dejó el vozarrón de Raye, las volteretas de Benson Boone, el desafiante número de Doechii, o la inolvidable fantasía ‘queertumbrista’ de Chappel Roan.
Y es que los Grammy 2025 fueron concebidos como una gala solidaria en apoyo a las comunidades afectadas por los incendios en el área de Los Ángeles. Aquel contexto dio lugar a una ceremonia sobria y emocional, donde la música funcionó como vehículo de resistencia antes las adversidades. En 2026 nos encontramos un panorama más asimilado pero no por ello menos extremo; si la diversidad empieza a ser una cuestión vinculada a la supervivencia en EE. UU. las nominaciones nos reflejan una música pop cada vez más implicada, unos artistas cada vez más arrinconados para pronunciarse, y una de las listas de nominados más inclusivas que se recuerdan con una veintena de artistas abiertamente LGTBIQA+ optando a las categorías principales, y una mayoría histórica de mujeres nominadas en estos premios (22 sobre 14).
Por lo pronto existen expectativas a resolver, como si jugará en contra de Bad Bunny y su revulsivo antiyankee la ola de rechazo conservador a que se cante en español en la actuación musical del interludio de la próxima Super Bowl; o cómo será la reaparición pública de Lola Young tras un año de éxito pero también de agotamiento y dificultades con su salud mental. ¿Estará la alfombra roja preparada para controlar okupas no invitados tras la inesperada y misógina aparición de Kanye West el año pasado? Pero, sobre todo, inquieta saber si será éste el año en el que Lady Gaga se corone con su mejor disco hasta la fecha, culminando un año de éxitos protagonizado por su concierto en las playas de Río de Janeiro antes 2 millones de personas, y con Abracadabra como hit incontestable de los últimos doce meses.
Para añadir anticipación encontramos novedades como la incorporación de lo visual en el nuevo Premio a Mejor Portada, con ‘Perfume Genius’ como favorito con la espectacular imagen que ilustra su último álbum ‘Glory’, muy seguido de esa simbólica silla de plástico de la carátula del disco de Bad Bunny, y de la reconstrucción del retrato clásico de ‘Chromakopia’, de Tyer The Creator. La lista total nos deja clara una mayor intersección de géneros musicales, el resurgir del r&b de 2000, el asentamiento del k-pop como género internacional, y una parcelita de terreno que ganan el metal y el punk rock de Linkin Park y Turnstile.
Está previsto que la Academia anuncie nuevas actuaciones en los próximos días en su web. La ceremonia se podrá seguir en directo en la madrugada del 2 de febrero, a las 2.00 horas, en el l canal de YouTube de la Recording Academy y en live.GRAMMY.com. En su web oficial, los Grammy eligen como eslogan «la música sirve al mundo, nosotros servimos a la música». Veremos si la música pop comercial, ese elemento clave en el desarrollo de nuestras culturas queer que nos ha dado esperanza y derecho a la diversión, está a la altura de los eventos actuales que van más allá del sonido, legitimándose como un artefacto cultural sistémico e integral. Con muchos anglicismos como glitter, outfits, focus track, viral y outstanding contributions se espera que la atención de los discursos se asome a un mundo que se nos tambalea. Porque si algo estamos aprendiendo en estos últimos años es que la sombra de ojos y lo crítico conjuntan a la perfección para seguir creciendo; el look idóneo para una revolución pop en la distopía que vivimos.
CRÉDITOS
Texto: Antonio Rodríguez




