Del teatro a la gran pantalla, pero sin perder la esencia. Sin perder ese juego de funambulista entre la verdad y la mentira, entre la realidad y la ficción, entre lo íntimo y lo público. Así es ‘La Carn’, una película que parte de las conversaciones sexuales del actor con desconocidos a través de la plataforma ‘Chatroulette’. «Hemos recreado muy bien el perfil de las personas que aparecen ahí y nos dimos cuenta de que es muy diverso. No es el cliché de alguien desmadrado o con algún vicio oculto», aclara el actor Lluís Garau, protagonista de esta obra en una conversación con SIX.
El artista confiesa que este salto al cine se debe a la ambición, al querer que más gente vea este proyecto. «Me da pena decirlo, pero siento que el teatro ha pasado a un plano muy reducido en la sociedad», afirma con resignación. Un proyecto en el que su cuerpo juega un papel principal, es la base del relato, de lo que se pretende transmitir. «Mi manera de relacionarme con ‘Chatroulette’, con los usuarios y con el público es precisamente esa entrega absoluta del cuerpo», apostilla el actor y bailarín. Esta entrega es sin límites, sin echar «el freno de mano». «Me interesa subirme al escenario o ponerme delante de la cámara y encontrarme en situaciones que incluso no quiero vivir. Es trascender lo pactado», defiende Garau, quien en ‘La carn’ recrea conversaciones a través de estas plataformas en las que juega con el morbo, la sexualidad y su propia corporalidad.
Más allá de lo que cada espectador pueda sentir al verla, ‘La carn’ habla de la soledad, una experiencia que no se limita al colectivo gay. Garau define ese espacio digital con una expresión muy concreta: «Yo lo llamo ‘cruising virtual’. Es un lugar de encuentro para muchos hombres gays». Sin embargo, asegura que el público conecta con la historia más allá de esa realidad: «Espectadores de otros colectivos entienden muy bien la obra o la película, porque en el fondo habla de la soledad»., reivindica Garau, quien no quiere ser «tan pretencioso» como para pensar que su película puede cambiar esto, pero sí considera que relacionarse de manera presencial es cada vez más complicado. «Creamos una identidad en internet para conocer otra identidad en internet, cuando en realidad las relaciones humanas funcionan de otra manera», sostiene.
Las líneas de la película entre la persona y el personaje también son difusas, algo que no preocupa a Garau. «Yo soy un personaje constante», afirma con contundencia, al igual que dice que va a pagar un precio por esta exhibición tan grande. «Cualquier persona que se expone en redes o en internet acaba pagándolo de alguna forma. Puede que dentro de unos años mire atrás y piense que quizá me equivoqué o que debería haber puesto algún freno. Pero también sé que podré decir: he llegado hasta aquí gracias a esto. Y con eso me quedo».
Garau ya trabaja en su próximo proyecto, ‘Hunter’, donde adoptará el rol contrario al que ha tenido hasta ahora, después de haber estado expuesto en ‘webcams’ por todo el mundo. «Si yo he sido cazado por gente en internet, ahora quizá me toque a mí cazar a otros jóvenes», cuenta el bailarín, pero antes disfrutará del Festival de Málaga, donde presenta ‘La carn’, bajo la dirección de Joan Porcel, en la sección ‘zozazine’. «Estuve aquí hace tres años con la obra de teatro y vino muy poca gente. Pero vinieron las personas que tenían que verla. Tres años después, esa misma obra vuelve a esta ciudad en formato de película. Para mí eso es muy poético», concluye.




