Algunos estudios recientes apuntan a que transicionar tiene efectos negativos para la salud mental. Sin embargo, estos estudios tienen un alcance limitado: solamente tienen en cuenta si las personas trans acuden o no a servicios de salud mental tras haber realizado una transición física (hormonación, operaciones u otros). Estas investigaciones no tienen en cuenta por qué esas personas han utilizado esos recursos, por lo que la correlación efectuada no permite establecer una causalidad. Además, en el bienestar emocional influyen aspectos como la legislación del país, el ambiente que existe respecto a las personas trans y el entorno de la persona. Por tanto, los motivos por los que una persona trans acude a servicios de salud mental pueden deberse a múltiples factores: rechazo social, situación económica, haber sufrido agresiones por pertenecer al colectivo y otros motivos.
Cabe preguntarse, por tanto, qué dicen el resto de estudios sobre cómo afecta realmente transicionar a la salud mental.
Los efectos tanto del Tratamiento de Reemplazo Hormonal (TRH) como las llamadas cirugías de afirmación de género llevan estudiándose décadas. En 2016 se publicó la revisión sistemática: ‘The effect of cross-sex hormonal treatment on gender dysphoria individuals’ mental health: a systematic review’. Esta investigación utiliza una muestra de 680 artículos (siendo el más antiguo de principios de los 80) referentes a la salud mental de las personas trans, abarcando aspectos como los trastornos del estado de ánimo, la ansiedad, patologías de la personalidad, calidad de vida y otros. Los primeros artículos en la revisión enfocados en conocer en profundidad si el TRH contribuye al estado de ánimo apuntan a que las mujeres trans en TRH están más tranquilas y tienen más confianza en sí mismas. Algunos de los estudios indican que no hay variabilidad en el estado de ánimo, mientras que el resto muestran que las personas trans tienen menores síntomas depresivos y mayor autoestima tras el tratamiento hormonal. Otros 3 artículos de la revisión, centrados en los efectos en la ansiedad, muestran una reducción de los síntomas de la misma. En lo referente a calidad de vida, 5 estudios presentes en la revisión indican una mayor calidad de vida, tanto mental como psicosocial. Esta revisión tiene la limitación de que algunos de los estudios tenían una muestra relativamente pequeña y provenían de la misma clínica.
Este tipo de investigaciones son complejas, ya que la situación del colectivo trans varía drásticamente dependiendo del país, su legislación y el entorno de la persona. Además, todo estudio científico tiene limitaciones, aspecto clave a la hora de entender el alcance del mismo.
Por tanto, es necesario continuar profundizando. Teniendo en cuenta si los resultados en distintos estudios siguen una tendencia común y qué aspectos pueden estar interfiriendo en los resultados.
En el estudio ‘Association between gender-affirming surgeries and mental health outcomes’, publicado en 2021, la muestra es de 27.715 personas trans. Esta investigación utilizó como grupo control a personas que querían someterse a operaciones de afirmación de género, pero no lo habían hecho todavía. Además, el estudio se trata del análisis más extenso realizado hasta la fecha de este. Comentando los resultados, indican lo siguiente: «demostramos que someterse a operaciones de afirmación de género se asocia a menores probabilidades de estrés psicológico severo en el último mes, fumar en el último año e ideación suicida del último año. El análisis post hoc estratificando por grado de afirmación quirúrgica demuestra que las personas trans que se han sometido a todas las operaciones que querían tenían probabilidades mucho menores de todas las consecuencias adversas para la salud mental, y estos beneficios eran superiores que en las personas trans que solo se habían sometido a algunas de las operaciones que querían».
Este estudio es consistente, además, con otros previos en los que se relaciona el bienestar tras operaciones de afirmación de género, reducción de abuso de sustancias y otros. Además, reafirma la necesidad de que las personas trans puedan acceder a tratamientos relacionados con su transición que demanden. La limitación principal del estudio es haberse realizado únicamente en Estados Unidos.
Otra revisión sistemática, ‘Systematic review of prospective adult mental health outcomes following affirmative interventions for gender dysphoria’, publicada en 2025, analiza 29 estudios con un total de 2789 participantes. Los resultados indican que en la mayoría de los estudios se demuestra que la salud mental, en concreto los síntomas depresivos, mejoran tras el tratamiento hormonal. En el caso de las operaciones quirúrgicas, los datos son inconclusos al haberse estudiado tan solo los efectos tras 6 meses de la operación. El propio estudio menciona la importancia de tener en cuenta el estrés de minorías y la intersección con otras opresiones.
Respecto a los efectos en la juventud trans, el estudio ‘Gender affirmation is associated with transgender and gender nonbinary youth mental health improvement’, publicado en 2020, ofrece la visión de la situación de jóvenes del colectivo en Brasil. Con una muestra de 350 jóvenes, los resultados muestran que la afirmación de género (social, legal y médica) se asocia con menores síntomas de depresión y ansiedad. Además de tener beneficios en el autoestima, positividad y aceptación hacia sí mismes.
Otra investigación, ‘Mental health outcomes in transgender and nonbinary youths receiving gender-affirming care’, publicada en 2022, utiliza una muestra de 104 jóvenes trans, de entre 13 y 20 años. Los resultados en este caso afirman de nuevo que el acceso a procesos de afirmación de género reduce las probabilidades de depresión y pensamientos suicidas, en un 60% y 73%, respectivamente.
La amplia mayoría de los estudios disponibles apuntan a que una transición médica, en aquellos casos en los que la persona lo demanda, es beneficioso para la salud mental. Pero ¿qué ocurre cuando aparecen estudios que lo contradicen? ¿O si los resultados son inconcluyentes? En estos casos, es necesario tener en cuenta ciertos factores clave:
La salud mental de las personas trans, y cualquier colectivo minoritario en general, se ve influida por fenómenos como el estrés de minorías.
Por tanto, si aparecen resultados que contradicen las investigaciones previas, como un aumento en los problemas de salud mental, es necesario prestar atención a por qué puede estar ocurriendo. Ya que aspectos como el ambiente convulso que existe actualmente hacia el colectivo pueden estar repercutiendo. Además, la intersección, como ser una mujer trans, la discapacidad o ser una persona racializada influyen en la salud mental, al verse sometides a mayor opresión.
En qué momento postratamiento se realiza el estudio
Ningún tratamiento médico o quirúrgico es inmediato, por tanto, no es lo mismo estudiar la salud mental o la satisfacción de una persona trans recién operada que 2 años después. Es necesario comprobar que los resultados estudiados no correspondan a un posoperatorio o a aquellas fases en el tratamiento hormonal en los que todavía no se perciben los resultados y la persona puede sentirse frustrada a consecuencia.
El entorno es clave
Las emociones que puede experimentar una persona trans aceptada en su entorno y una rechazada son abismalmente distintos. Una transición médica se corresponde con cambios físicos que, en un entorno hostil, pueden repercutir en la salud mental de la persona. Porque puede hacerse patente un rechazo del entorno mucho más directo que antes de transicionar médicamente.
La visibilidad
No todas las personas trans escogen ser visibles, pero muchas son visibles involuntariamente. Adoptar una expresión de género que no se corresponde con lo asignado, sumado a tratamientos hormonales que, dependiendo del caso, tardan más o menos en hacer efecto, puede poner a las personas en el punto de mira. Siendo vulnerables a rechazo, acoso y agresiones. En estos casos, puede parecer que el tratamiento ha empeorado la salud mental. Sin embargo, el motivo que está detrás es la violencia sufrida.
No todas las personas trans quieren acceder a ellos
Hasta muy recientemente, la mayoría de los países imponían las cirugías de afirmación de género a todas las personas trans para poder acceder a documentación acorde a su identidad. Aunque todavía son muchos los países con ese tipo de normas, la tendencia ha ido cambiando en los últimos años, incidiendo en la autodeterminación de género. Esto es clave, ya que muchas personas trans se han podido ver forzadas a someterse a operaciones que quizá no deseaban o en centros con menor experiencia debido a la precariedad, influyendo en el resultado. No obligar a las personas trans a acceder a tratamientos médicos, y que sean estas quienes lo decidan libremente influye en el bienestar y satisfacción con los resultados.
La literatura científica lleva décadas demostrando la efectividad de los tratamientos médicos a personas trans, que aumentan el bienestar y reducen la incidencia de problemas de salud mental. Sin embargo, es necesario estudiar los datos con detenimiento y evitar conclusiones alarmistas que no responden a la tendencia real de los estudios. Además de entender que, como toda comunidad, el colectivo trans es diverso y es necesario tener en cuenta las diferentes circunstancias que pueden influir.
Es necesario seguir investigando en esta línea, pero reconociendo las limitaciones y sesgos de los estudios, para evitar conclusiones precipitadas que provoquen daño y cuestionamiento erróneo a algo, como los tratamientos hormonales y operaciones, que se ha demostrado que funciona.




