Publicidad Noticia Top

Sevilla reivindica a Candela García y Soraya González, mujeres trans frente al franquismo

La Asociación Trans de Andalucía y el Ayuntamiento impulsan una gala y una exposición para rescatar la memoria de dos artistas sevillanas que hicieron del espectáculo un acto de resistencia

Comunidad Víctor Rojas
Candela García y Soraya González.
Comunidad Víctor Rojas

Son memoria, son arte y son resistencia. Aunque ya no estén. Candela García y Soraya González intentaron vivir en libertad en una sociedad que no las dejaba ser quienes eran, que negaba su identidad y las desplazaba a los márgenes. Pero su legado resiste a pesar de que siempre quisieron borrarlo. Ambas artistas sevillanas fallecieron hace unos meses y, ahora, la Asociación Trans de Andalucía-Sylvia Rivera, en colaboración con el Ayuntamiento de Sevilla, prepara un homenaje para el próximo día 5 de junio.

Este homenaje, centrado en el legado artístico de Candela y Soraya, consistirá en una gala en la que diferentes artistas de la ciudad actuarán de manera altruista ‘in memoriam’ de ambas artistas. El evento, que se celebrará en el Teatro Virgen de los Reyes, estará presentado por Kiska y Sergio Morante y tendrá entrada gratuita hasta llenar aforo.  «Recordar a Candela y Soraya es invocar la memoria de quienes convirtieron el escenario en su trinchera y la purpurina en un acto de rebeldía. Mujeres trans que habitaron una España de sombras, supieron transformar la persecución del régimen franquista en una coreografía de dignidad y supervivencia», reivindican desde esta asociación dirigida por la activista Mar Cambrollé.

Candela era una de las mayores activistas trans de España, quien estuvo marcada por la represión franquista y la cárcel. Su grito de libertad lo reflejó en la que fuera la última entrevista que concedió para SIX en junio de 2025. «Las personas como yo no hacemos daño a nadie, no entiendo que nos quieran esconder como a ratas», sostuvo.

La entidad recuerda que la vida de estas mujeres trans estuvo marcada por la dualidad: mientras el sistema las señalaba con leyes punitivas y oscuridad, ellas respondían con el espectáculo, la luz y el arte. «No fueron solo artistas; fueron pioneras que, entre bambalinas y bajo el foco, reclamaron un espacio que el mundo les negaba. Su paso por las tablas no era solo entretenimiento, sino una afirmación de su propia existencia», añade.

Soraya González, por su parte, fue una artista que vivió a caballo entre la exclusión y los escenarios. Esta transformista sevillana, conocida por actuar en el espectáculo de La Esmeralda, pasó por prisión y vivió en la precariedad tras una vida marcada por la represión franquista.

Este homenaje no es solo como víctimas, sino como «arquitectas de la libertad LGTBI». «Su legado vive en cada función, en cada artista que hoy pisa un escenario sin miedo y en la convicción de que su alegría fue, en última instancia, su mayor victoria frente a la opresión», aseguran desde la entidad.

Exposición fotográfica

El homenaje no será el único recuerdo a estas figuras sevillanas. La misma asociación, también junto al Ayuntamiento de Sevilla, organiza ‘Sin pedir permiso’, una exposición fotográfica que reúne una serie de imágenes para mirar la historia de las mujeres trans que durante el franquismo encontraron en el transformismo, el cabaret y el espectáculo un espacio de resistencia y supervivencia.

«El título, ‘Sin pedir permiso’, no es casual: es una alegoría de una actitud vital. Estas mujeres no esperaron autorización para ser, ni aceptación para existir. Muy al contrario, desbordaron los márgenes que se les imponían, burlaron las normas, esquivaron la vigilancia y sortearon las prohibiciones con ingenio, valentía y una determinación radical. En un tiempo que castigaba cualquier disidencia, hicieron de su propia presencia un acto de desafío», dicen desde la Asociación Trans de Andalucía-Sylvia Rivera.

En un contexto marcado por la represión, la censura y la persecución, sus cuerpos y sus gestos se convirtieron en territorios políticos. Sobre los escenarios construyeron una feminidad propia, deliberadamente visible que cuestionaba el orden establecido. «Lejos de ser mera estética, el brillo, las plumas y el maquillaje fueron herramientas de resistencia. Cada aparición era una forma de sostener la vida: de ganarse el sustento, de crear comunidad y de afirmar una identidad en medio de la hostilidad. El espectáculo se convirtió así en refugio, pero también en trinchera», añaden.

Las imágenes, que estarán expuestas en el Antiquarium entre el 16 y el 30 de junio, no documentan solo un oficio, sino que son el retrato de la rebeldía y una forma de habitar el mundo que querían ocultar. Estas imágenes muestran la dureza del contexto y, a su vez, la fuerza de las mujeres trans que lo desafiaron.

«Al recorrer esta muestra, el espectador se enfrenta a una memoria incómoda y necesaria. No es solo un viaje al pasado, sino una invitación a reconocer las raíces de muchas de las luchas presentes. Porque en cada mirada, en cada pose y en cada escena, late una misma decisión: existir, brillar y resistir, sin pedir permiso», concluyen.

Publicidad Encima Newsletter