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Pros y contras de limitar las redes a los menores: esto dicen los expertos

Esta medida puede ser un arma de doble filo para los jóvenes LGTBI: usan estas plataformas para socializar, pero son objeto de discursos de odio

Comunidad Víctor Rojas
Ilustración: Fernando Hernández
Comunidad Víctor Rojas

Las redes sociales se han concebido como un espacio de socialización, de libertad de expresión y de compartir con los demás de una manera diferente. Sin embargo, en los últimos años han proliferado los discursos de odio, los bulos y el ciberacoso. Una serie de problemas que afectan a toda la sociedad y, de manera más concreta, a los adolescentes, que están en la etapa clave en el desarrollo de la personalidad. En este sentido, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció hace unos días que España seguirá la estela de países como Francia o Australia en donde ya se han dado pasos para restringir el acceso de menores a redes sociales. Se hará a través de sistemas de verificación de edad «que vayan más allá de simples declaraciones formales» y no se podrá entrar hasta los 16 años.

Los mensajes de odio en redes sociales dirigidos contra las personas del colectivo LGTBI aumentaron un 132 % entre 2019 y 2022, según un estudio realizado por la consultora LLYC en 2023. El informe ‘Discurso de Odio y Orgullo LGTBIQ+ en la conversación digital’ destaca a España como uno de los países «con mayor porcentaje de conversación promotora» sobre el colectivo LGTBI en redes sociales, aunque alerta de que los mensajes de odio ganaron terreno frente a los de apoyo al colectivo, que cayeron un 15,85%. En este contexto, SIX se ha puesto en contacto con cuatro expertos para abordar los pros y contras de esta normativa, además de poner el foco en la adolescencia LGTBI que, en muchas ocasiones, se sirve de estas redes sociales para conocer y socializar con iguales, así como para buscar información sobre sus realidades. ¿Puede suponer un perjuicio para estas personas esta limitación o, por el contrario, será un beneficio porque podrán evitar discursos que niegan sus existencias e identidades?

Sergio Padial es contundente: está a favor de la prohibición. Este profesor de Torremolinos se basa en su experiencia para afirmar que esta medida va a servir para «paliar muchos problemas». El docente es coordinador de Igualdad en el CEIP Maestra Virginia Gaitán, vicepresidente de la asociación Alternativa en Colores y presidente de la Red Imparables de Profesores contra la LGTBIfobia. En esta misma línea opinan Inma Castillo, coordinadora de Igualdad en el CEIP La Paz; Rosa Torres, directora del IES Alfaguar y fundadora de la mencionada red; y Adrián Chico, psicólogo especialista en la comunidad LGTBI. No obstante, ponen algunas reticencias y perjuicios que este colectivo y otros pueden sufrir.

Sergio Padial: «Seguramente haya una población a la que la limitación le perjudique, pero la cantidad de problemas que va a paliar es mayor»

Padial y Castillo, que acompañan como docentes a los niños desde los seis hasta los doce años, aseguran que los menores comienzan a tener dispositivos móviles a partir de la comunión, se celebre o no. Y, con ello, un acceso ilimitado a internet. Estos profesores señalan que en las redes sociales los menores se encuentran con contenido pornográfico, violencias de distintos tipos, como LGTBIfóbica, estética y sexual, y que pueden establecer relaciones y contacto con personas que realmente no saben quiénes son.

El psicólogo, aunque está a favor de la limitación, pone el foco en algunos problemas que podría tener la adolescencia LGTBI. «Es una de las maneras en la que el colectivo socializa desde pequeño. Cuando una persona sufre bullying desde la infancia y siente que nadie lo entiende, las redes sociales permiten conocer a la primera persona que se parece a ti, que tiene tus gustos, que te entiende», opina Chico con base en vivencias de sus pacientes. El experto también aclara que esto suele suceder en entornos muy conservadores y que no es la norma general, además añade que en estos casos concretos se puede retrasar el proceso de autoaceptación, proporcionar más aislamiento emocional y generar una sensación de que sus vivencias son únicas. «Hay gente que no entra en redes por ese subidón de dopamina, sino por esa evitación de la soledad», puntualiza.

Centrado en el la comunidad LGTBI, Chico recuerda que él dijo por primera vez que era homosexual a otra persona a través de una red social. «En el colectivo existe el aislamiento silencioso: mucha gente no tiene ningún apoyo fuera del mundo digital. No es lo mismo vivir en entornos más pequeños que en una gran ciudad», dice. Además, le preocupa que la prohibición de las redes sociales convencionales produzca una migración a otras aplicaciones y empiecen a conocer gente «de manera muy sexualizada». «Las redes permiten ver posibilidades futuras de relaciones sanas, de familias diversas, de adultos funcionales y que son como tú, pero también proporcionan ansiedad, adicción y maneras de vincularse que pueden ser nocivas si no tienes mucha experiencia», añade.

En este sentido, el papel de la educación es fundamental para que no se produzcan estos casos de aislamiento silencioso de los que habla el psicólogo. Padial recuerda que la actual ley educativa obliga a educar en diversidad e igualdad y pone el foco en los centros educativos como sitios de referencia para hablar de los asuntos que preocupan a los menores y de lugares que tienen que ser pioneros en encontrar soluciones para que los niños no sientan que su realidad es única, que están solos. «La comunidad LGTBI ha vivido en los márgenes incluso en las redes sociales. Antes eran chats a escondidas en los que te ponías un ‘nick’ y nadie te conocía, podías ser tú y encontrar a alguien como tú», recuerda el docente sobre una realidad que considera pasada gracias a los avances legislativos y al trabajo en los colegios.

«Seguramente haya una población a la que la limitación le perjudique, pero la cantidad de problemas que va a paliar es mayor», asegura Padial con una afirmación en la que coinciden los cuatro expertos. El presidente de la Red Imparables también cuestiona la manera de socializar a través de las redes, considera que al igual que los menores entran en esas plataformas, acceden personas que se pueden aprovechar de ellos. «La medida elimina esa parte de LGTBfobia y esa parte de socialización que, a veces, no es tan adecuada como nosotros creemos».

Inma Castillo: «Hay un discurso de odio muy potente y, muchas veces, los menores utilizan terminología que ni siquiera saben lo que significa para insultar»

En esta misma línea, Castillo recuerda que la socialización a través de redes sociales es un arma de doble filo porque no sabes quién hay detrás. «Hay un discurso de odio muy potente y, muchas veces, los menores utilizan terminología que ni siquiera saben lo que significa para insultar», señala. Además, basándose en su experiencia, la profesora considera que la etapa de callar ya ha pasado, que los alumnos recurren a los profesores para comunicarles aquello que les inquieta. «Siempre habrá quien necesite las redes sociales y busque otras salidas, pero hay muchísimos recursos al alcance como para no necesitar ir a un chat a hablar de ciertos temas», defiende.

El odio que se produce en redes sociales es una de las mayores preocupaciones de Torres. La docente considera que están perjudicando a los alumnos y, en especial, a los LGTBI. «Son adolescentes que aún no tienen la autoestima muy desarrollada», recuerda sobre los jóvenes en general, asimismo la fundadora de la Red Imparables apunta a que están naciendo nuevas plataformas que sí están libres de odio, bulos y en las que se puede socializar sin riesgos como ‘Bróders’, un espacio pensado para chicos y hombres jóvenes donde hablar, compartir dudas, crear comunidad y pedir apoyo, desarrollada por Fundación Iniciativa Social (FIS) y Laintersección.

¿Fin del ciberacoso?

Los cuatro expertos, además, celebran esta limitación como herramienta para poner fin al bullying, que se agrava debido a las redes sociales. Los especialistas aseguran que ya no es algo que se quede en el centro educativo, sino que se sufre las 24 horas debido a que lo que sucede en el entorno escolar se traspasa a las redes sociales por la tarde. «Si ocurre en el centro, las maestras y los maestros lo podemos ver. El problema es que ahora se esconden en las redes sociales», añade Castillo. En consonancia con esta opinión, el psicólogo comenta que «con las redes sociales lo que ha pasado es que la pesadilla continúa cuando llegas a casa. No se acaba nunca». Una realidad que se traduce en nuevas formas de acoso como la creación de cuentas suplantadoras o insultos a través de usuarios falsos.

Adrián Chico: «Cuando una persona sufre bullying desde la infancia y siente que nadie lo entiende, las redes sociales permiten conocer a la primera persona que se parece a ti, que tiene tus gustos, que te entiende»

Este ciberacoso no solo llega de conocidos, también se produce por parte de terceros que tienen la total libertad de opinar de cuerpos ajenos, sexualidad y otros aspectos de la vida cotidiana que pueden influir en la autoestima de los adolescentes. Incluso a través de discursos que afectan a un colectivo general. En esta línea, en España, el 50,1% de las personas jóvenes de entre 15 y 29 años ha sufrido discursos de odio en el último año. Además, el 61,1% ha bloqueado alguna vez perfiles tras recibir insultos, mensajes de odio o sufrir acoso, según la Oficina del Parlamento Europeo en España y Fad Juventud en el estudio ‘El odio marca’.

Un odio que los jóvenes, en ocasiones, no aguantan. «Tengo exalumnos que nos dicen que no podrían haber vivido la adolescencia como los adolescentes actuales. Es un ataque continuo, no hay filtro ninguno», recalca Torres, quien señala que sus alumnos han optado por crear su propia red entre ellos a través de WhatsApp. «Ellos buscan su grupo, a sus iguales, pero las redes sociales crean adicción y no puedes salirte del todo», asegura la directora del instituto de Torrox (Málaga). Tanto es así que se están celebrando diversos juicios en Estados Unidos contra las grandes tecnológicas dueñas de las redes sociales, para saber si generan adicción entre los más jóvenes, si son tan peligrosas como la industria tabaquera y si necesitan una regulación mucho más exhaustiva.

La pornografía, otra gran preocupación

Los docentes esperan que esta medida no se quede solo en una regulación de las redes sociales, sino que sirva, entre otras cosas, para acabar con el acceso a la pornografía desde edades tempranas. «El alumnado tiene acceso al porno a partir de los ocho años, su primer acercamiento con el sexo es a través del porno», recalca Padial, quien se queja de las limitaciones que existen en los centros educativos para abordar cuestiones relacionadas con la educación sexual. «A los padres les digo: ‘¿qué prefieres que el niño aprenda educación sexual con el porno o que aprenda con su profe en la escuela y con un material adaptado’», comenta. Castillo considera que los niños están aprendiendo «prácticas violentas». «Son prácticas destructivas, su cerebro no está preparado para ver eso, sobre todo por la plasticidad de la edad que tienen», dice con confianza en que esta medida limitará el uso de la pornografía y otros asuntos como la violencia estética.

Rosa Torres:  «Tengo exalumnos que nos dicen que no podrían haber vivido la adolescencia como los adolescentes actuales. Es un ataque continuo, no hay filtro ninguno»

Padial cuenta situaciones como la presencia de niñas de primaria con uñas de gel que les impedían escribir porque han visto a influencers con ellas. «No puede ser que haya alumnas que le hayan pedido a los reyes una nevera pequeñita para tenerla en la habitación para tener todos sus productos de maquillaje», cuenta preocupado por los ejemplos a nivel físico y estético que no son reales que aparecen en estos entornos digitales y por los últimos acontecimientos que se han dado en redes como X –antes Twitter–. «Conozco centros en los que las niñas han sido desnudadas por inteligencia artificial», asevera el coordinador de Igualdad de su centro, quien pone el foco en los problemas que puede acarrear que un adolescente vea una foto en redes en la que le han quitado la ropa. «Pueden llegar a situaciones muy complicadas como intentos de suicidio, aislamiento, autolesiones…», añade.

La limitación de las redes sociales hasta los 16 años no conlleva que los jóvenes vayan a dejar de usar internet, incluso los profesores tienen claro que buscarán la manera de hacer trampa a la ley. Eso no quita que estos profesionales estén convencidos de que es una medida positiva para acabar con el acceso a la pornografía, el ciberbullyng y que se reduzca el uso de pantallas. «Estos son los primeros pasos y, después, se implementarán otras medidas, tanto para el profesorado como para la familia para trazar un camino ascendente», opina Castillo, quien aboga por un acceso a internet en escala. «No digo que esto sea la panacea y que no vaya a haber más problemas. La tecnología va avanzando y se van legislando en función a los problemas que nos vamos encontrando», añade Padial, quien considera que los magnates de las redes sociales buscarán la manera de saltarse esta restricción «para seguir con su nicho de mercado: los jóvenes».

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