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El regreso de Peaches: antifascismo queer, a pelo

Reivindicación posmenopáusica

El regreso de Peaches: antifascismo queer, a pelo

La leyenda canadiense publica su primer disco en diez años con un trabajo que convierte el cuerpo en trinchera política

Durante más de dos décadas, Peaches ha ocupado un lugar incómodo dentro de la industria musical: demasiado explícita para el mainstream, demasiado accesible para lo trendy, y demasiado política para ser reducida a simple provocación estética. Su regreso discográfico, ‘No Lube, So Rude’, publicado el 20 de febrero de 2026 a través de Kill Rock Stars, intensifica lo que puede ser leído como una contradicción, pero que es realmente una forma (más) de ser anárquica. Diez años después de ‘Rub’ (2015), reaparece con un trabajo que recupera el espíritu del electroclash y el indiesleaze, una corriente sonora de la que fue pionera a finales de los noventa, para transformarlo en un manifiesto político del siglo XXI. En este nuevo disco la cantante se encomienda una misión muy clara: poner sobre la mesa el deseo sexual femenino como uno voluntario, facultativo y legítimo, contextualizado dentro de la resistencia antifascista.

En este momento cultural actual en el que prima la velocidad y la producción nostálgica, Peaches nos propone un álbum que unifica art pop, synth-punk, electrónica industrial y activismo queer en una misma superficie sonora: música física, incómoda y deliberadamente frontal. Aunque a menudo se la etiqueta como bisexual, Peaches ha declarado que esto refleja plenamente su experiencia, y prefiere adoptar una identidad más fluida, abierta y queer. Y esto se refleja en las letras de ‘No Lube So Rude’, que se presenta como un artefacto antipatriarcal, sexualmente libre y de carácter posmenopáusico, cuestionando la invisibilización sistemática de los cuerpos envejecidos dentro del imaginario pop

La artista en una instantánea. The Squirt Deluxe
La artista en una instantánea. The Squirt Deluxe.

‘Grip’ tiene uno de los bajos más sucios del disco, y unas trompetas que anuncian un manifiesto que señala el auge de la ultraderecha en clave electropop: «Ojos salvajes, río seco. Franquicia, queen size. Polariza la buena división. Todo es mentira, todo es mentira. Alt-right, gaslight. Aprieta fuerte, blanco tacaño». A lo largo del disco se extiende un sonido que nos lleva al underground berlinés, especialmente palpable en temas como ‘Be Your Love’ o ‘Panna Cotta Delight’. La copa menstrual, las drogas y estimulación clitoridiana se fusionan en ‘Fuck How You Want To Fuck’; y ‘You’re Alright’ realiza un juego fonético (you’re alt-right) donde la artista reta al sistema: «Yo soy icónica, tú eres colonizador ¿Quieres follarme? Qué irónico».

La canadiense en su celebrada vuelta
La canadiense en su celebrada vuelta.

Damien Morris, el crítico cultural en The Observer se refiere al sonido del disco como «Lady Gaga viendo Pornhub en la trastienda del club». Y es una buena imagen para entender la idea de incomodidad que vertebra el disco. Si algo distingue este trabajo dentro de su discografía es su tono ligeramente más reflexivo. La provocación sigue presente, pero ahora aparece atravesada por una conciencia temporal: qué significa seguir siendo radical en una industria obsesionada con la juventud. Una premisa que apoyan otros artistas de la escena punk como Model/Actriz y Corisa Star, teloneros de su gira actual. Pero también Boys Noize y Only Fire, responsables de los remixes de estos nuevos singles, o la británica Kate Nash para la que Peaches ha remezclado ‘GERM’, su tema anti-TERF.

En entrevistas recientes, la artista ha insistido en que existen fuerzas sociales que buscan que las minorías «se rindan y se callen». Su música, afirma, pretende exactamente lo contrario: ayudar a recuperar la voz propia. La claridad discursiva de Peaches resulta casi anacrónica, y se sitúa así junto a artistas como Fever Ray, Kim Gordon o Lucy Dacus, figuras que han convertido su posicionamiento político en parte inseparable de su narrativa artística. En ‘No Lube So Rude’, el erotismo deja de ser únicamente celebración para convertirse también en primera línea de defensa frente a la normalización conservadora.

Peaches. The Squirt Deluxe
Peaches. The Squirt Deluxe.

La artista, que estrenó hace un año el documental ‘Peaches Goes Bananas’, dirigido por Marie Losier, eligió su nombre artístico porque quería Nina Simone le cantara la última línea de la canción ‘Four Women’ («Mi nombre es Peaches»). Su obra es un revulsivo que en sí misma que consigue rescatar constantemente una cuestión clave: ¿qué lugar ocupa el arte cuando la cultura se vuelve complaciente? Hace unos meses declaraba a Dj Mag que «cuando el mundo es fricción, el lubricante no es un lujo… es poder y orgullo». Ahora, más que nunca, ya sabemos que la obra de Peaches continúa siendo provocadora. La siguiente pregunta es si estamos dispuestos a escuchar lo que lleva más de veinte años diciendo.

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