Cantaba Isabel Pantoja en ‘Amante… amante’ (1982) que las lenguas ‘pantojean’ sin parar. No se equivocó la tonadillera. Unos la odian y otros volverían a encalar Cantora si no fuera porque, más rápida que Hacienda, la quiere liquidar. La relación con su pequeño del alma, Kiko Rivera, parece retomada este 2026. Su niña bonita, Isa P., más lejos que nunca. Y la casualidad ha querido que en postdomingo de Resurrección, el periodista Álex Ander hable con SIX sobre su nuevo libro: ‘Isabel Pantoja. Carne y mito’ (La Esfera de los Libros). Tal día como ayer, hace 30 años, su íntima amiga Encarna Sánchez, amortajada en un Chanel blanco, cruzaba la laguna Estigia mientras muchos brindaban por su muerte. «Ser la Pantoja a tiempo completo debe de ser pesadísimo», comenta.
-Pocas han resucitado como Maribel.
-Se habla constantemente de ella, pero aprendió de Encarna Sánchez a dosificar sus apariciones. Cultiva el misterio y cree controlar el relato de su vida, pero ha terminado en circo todo lo que rodea a su familia.
Le interesaba a Álex Ander (Almería, 1988) descubrir cómo ha sobrevivido Isabel Pantoja a los no pocos misterios que enturbian sus cinco décadas de trayectoria. Nació con «halo trágico» y mil pesetas bajo la cuna cuando La Niña de los Peines se las cedió en el bautizo. Pero el tiempo ha querido que la historia de aquel parné la persiga hasta hoy. «El entorno de Isabel le atribuye un amor desmesurado al dinero», comenta sobre el personaje. De la mujer dibuja la faceta que le consta, la de ser «divertida» y «encantadora».
«Ella decía que el día de la detención fue el peor de su vida después del de la muerte de Paquirri», asegura el escritor sobre la Operación Malaya
Los pasajes de la nueva obra del escritor acompañan una historia que resume los 70 años que cumplirá la tonadillera el próximo 2 de agosto. No han faltado los testimonios de quienes más la conocen. Sin embargo, amigas de la infancia, de su madurez y el entorno profesional tienen miedo a que sus nombres sean públicos. «No perdona una traición y tiene la piel muy fina», aclara sobre el porqué oculta sus nombres. A pesar de un entorno «blindado», las declaraciones cuentan las vivencias desde la niña que jugaba a cantar en el balcón del piso familiar en su barrio del Tardón, Sevilla.
La historia de Isabel cambió cuando, a pesar de todo, se dedicó a la canción española. De familia humilde, los esfuerzos económicos de doña Ana, madre de la tonadillera, lograron que se abriera hueco en el denostado género de la copla en 1974. «La crítica más culta la ninguneaba por cantar por Rafael de León con bata de cola y coleta», sostiene Ander sobre las primeras «habladurías» que la tachaban de «antigua». Sin embargo, todas cederían ante el potencial de la cantante con ‘Marinero de Luces’ (1985), el álbum compuesto por José Luis Perales que despuntaría en el mercado tras la muerte de su marido, Francisco Rivera.
Tan rápido como crecía el éxito artístico, comenzó a sonar el nombre de Isabel por otros menesteres. Las deudas con Hacienda, la «mala» relación con su familia política y las «ansias» de poder agitaron su vida para 1990. Esta nueva década tendría nombre propio: el de la temida y temible Encarna Sánchez, quien atesoraba medio millón de oyentes desde su espacio vespertino en Cope, ‘Directamente Encarna’. Mucho se ha contado de esa relación, pero poco como el capítulo ‘Por qué partió peras con Encarna’, que reproduce una discusión entre ambas grabada de manera ilegal por los ‘paparazzi’ en septiembre de 1993.

-¿Quiso Encarna Sánchez tener a su gitana de capricho encima de la televisión?
-Encarna estuvo enamorada y obsesionada. Era de filias y fobias, ya le pasó con Rocío Jurado. A Isabel la defendía delante del micrófono, pero la despreciaba intelectualmente. Le dio todo lo que quiso y lo que Isabel le pidió.
La unión entre la locutora e Isabel dejó en el camino a Nuria Abad, la que fuera amiga y mano derecha de la primera desde sus inicios en ‘Encarna de Noche’ en 1978. «Encarna siempre estuvo pendiente de Nuria, pero Isabel cogió protagonismo y ya era demasiada gente», comenta el periodista. De esta forma, la comunicadora aprovechó el hueco que dejó el que fuera representante de Pantoja, Tony Caravaca –exmarido de Charo Vega–, y comenzó a dirigir la carrera de la cantante mediante María Navarro.
«María del Monte ha estado 60 años en el armario, sus razones tendría, pero no ha vivido con libertad como dice»
La relación con la locutora dinamitaría en agosto de 1995 cuando unas fotos de la cantante con María del Monte revolucionaron la España del papel cuché. ‘Lecturas’ captó cómo las amigas disfrutaban de la playa en Caños de Meca mientras la salud de Sánchez empeoraba a causa del cáncer de pulmón que sufría. La semana siguiente, el 17 de agosto, ‘Diez Minutos’ publicaría en portada otras instantáneas bajo el titular «juegos y mimos». Un pie de foto interior rezó: «Las familias ya se conocen». La amistad con la madrina de su hija Isa P. también se torcería en el año 2000.
-María del Monte moviliza juzgados cuando se habla de su amistad con Isabel Pantoja. ¿Homofobia interiorizada?
-Y exteriorizada. María ha puesto demandas y perseguido judicialmente cuando han dicho que es lesbiana en un contexto fuera de la mofa. Ha estado 60 años en el armario, sus razones tendría, pero no ha vivido con libertad como dice. La vimos retransmitir la manifestación del Orgullo trincando de la televisión pública y al mismo tiempo diciendo que de su intimidad no se habla. Es contradictoria.
‘Outing’
Uno de los cuestionamientos que narra el periodista en ‘Isabel Pantoja. Carne y Mito’ versa sobre el ‘outing’ –vulgarmente conocido como sacar del armario–. «Nadie debería sacar a nadie del armario, pero los personajes públicos ayudan mucho a la deseada normalización si salen», afirma. Tal y como pregunta Leopoldo Alas, descendiente del autor de ‘La Regenta’ al que hace alusión Ander en su libro, «¿Qué ocurriría si un cantante heterosexual pusiera una demanda contra un periodista que hubiera especulado en un artículo sobre su debilidad erótica por las mujeres?».
La normalización con la que Isabel Pantoja se presentó en el pregón de Madrid Orgullo (MADO) en 2022 le permitió decir: «Yo soy una más de ustedes». Estas son, para Ander, unas palabras más «coherentes» que las de su examiga María del Monte, quien pronunció un discurso parecido en el Orgullo de Sevilla 16 días antes. «Soy una persona más de todos los que estamos aquí» dijo unida al famoso mantón con la bandera LGTBIQA+.
Problemas
Lejos del meollo del cogollo del bollo –frase que usaría el periodista Ángel Antonio Herrera– del mundo del corazón, la obra ha supuesto algún que otro «quebradero de cabeza» debido a la complejidad del personaje. «Quien calla no otorga, calla nada más», afirma Ander sobre los episodios que ha debido investigar debido a la falta de «aclaración» de muchos. Por si acaso, dice: «Me curo en salud y remito a la hemeroteca».
La escasa presencia pública de Isabel Pantoja en los últimos años también ha ocasionado varios problemas. Asentada en Canarias, su idea pasa por cerrar una gira que comenzó en agosto de 2023 y que, tras varios parones, pretende finalizar este 2026. Según cuenta Ander, tiene pensado publicar otro disco, que ya está preparando, y que coincidiría con el proyecto de la serie sobre su vida. «Tendremos Pantoja hasta 2027, por lo menos», asegura el periodista, quien conoce la idea de Isabel de despedirse con las cuentas saneadas, tras consultar fuentes de su entorno profesional.
-España vio la muerte de Paquirri, la demolición de La Pera, los dientes de su ‘Cachuli’ y hasta el chaquetón de Hermès. ¿Qué es de un país sin corazón?
-El género del corazón vertebra los demás temas. La Operación Malaya era un asunto de corruptela política que nace de una relación personal entre Isabel Pantoja y Julián Muñoz. Ya no hay prácticamente programas del corazón, deberían darle una vuelta porque, de lo contrario, están condenados al fracaso más absoluto.
La relación sentimental que tuviera con Julián Muñoz entre 2003 y 2006 ocupa no pocas páginas de la obra de Ander. Junto al ex alcalde de Marbella vivió la detención por la que sería condenada por blanqueo de capitales. «Ella decía que el día de la detención fue el peor de su vida después del de la muerte de Paquirri», mantiene sobre la noche del 2 de mayo de 2007. Tal y como reflejan los datos Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de entonces, la corrupción era el segundo problema para la ciudadanía, después del paro, razón por la que España pasó de verla como una «estrella de la canción» a una «choriza».
La folclórica quiere finalizar su gira en 2026 para publicar el nuevo disco en el que trabaja y realizar una serie sobre su vida
Tristemente sonado fue su paso por Alcalá de Guadaíra entre 2014 y 2016 cuando el Ministerio del Interior ordenó una investigación tras las acusaciones de 56 funcionarios sobre un supuesto trato de favor a la cantante por parte de la directora de la prisión, Maribel Cabello. Sin embargo, el escrito concluyó que Pantoja no recibió ninguna atención especial de las que se aseguró. «Cabello contó, a posteriori, que Isabel fue víctima de una serie de funcionarios acusados de abusos que querían dañar la imagen de la cárcel», cuenta el periodista.
No pretende Álex Ander que Isabel Pantoja siga su consejo cuando le dice que vuelva al mundo. «Es una estrella mayúscula, no puede terminar sus días siendo una altiva incapaz de pedir perdón a quien debería pedírselo», comenta el escritor. Lo cierto es que la cantante se encuentra alejada de su familia y de amigas como Chelo García Cortés y Raquel Bollo desde hace años. No sabe decir con quién ríe o a quién le llora, pero conoce a quiénes podría llamar si tuviera un problema. «A quienes siempre han estado ahí, a sus amigas y a su hija», manifiesta para zanjar: «Espero que tengamos la oportunidad de volver a verla en España, en su país cantando».
Si algo deja leer ‘Isabel Pantoja. Carne y Mito’ en sus 410 páginas es que la reina indiscutible de la copla no tiene fin. Fue –y es– la viuda de España cuando un mal día el exmarido de Carmen Ordóñez, novio de Lolita y amante de Bárbara Rey perdió la vida. Pero quiso sumar capítulos a una memoria que el tiempo ha caricaturizado. Paseó y fue testigo del saqueo a Marbella con Julián Muñoz, el ex de Mayte Zaldívar. Hizo películas con Víctor Manuel y terminó tarifando con quien se le cruzara. Vendió todos los discos, disparó las audiencias, cantó en prisión y sólo ella sabe una verdad que nadie conoce. Todos los años parecen ser el de Isabel. Y todos lo son de la Pantoja.




