La nueva película ‘Super Mario Galaxy’ trae de vuelta a uno de los personajes más singulares del universo Nintendo: Birdo. Este dinosaurio rosa, que aparece brevemente en el tráiler, no solo es recordado por su estética y su forma de atacar escupiendo huevos, sino por la curiosa historia que tiene detrás, que le convierte en todo un icono trans dentro de la cultura pop gamer.
Birdo debutó en ‘Doki Doki Panic’, un videojuego lanzado en Japón en 1987 que más tarde fue adaptado y convertido en ‘Super Mario Bros. 2’ para el mercado occidental. En aquel juego, Birdo era un enemigo al que había que derrotar lanzándole los huevos que nos tiraba. Lo realmente llamativo estaba en la descripción oficial del personaje, donde se decía: «Se cree una chica y escupe huevos por la boca. Llámala Cathy y estará de buen humor». En la versión en inglés, además, se usaban pronombres masculinos y se sugería llamarla Birdetta en lugar de Birdo, dejando entrever que se trataba de un personaje asignado a un género al nacer pero que se identificaba con otro.
Con el paso del tiempo, Nintendo fue suavizando y modificando esta narrativa. Birdo pasó a ser tratada directamente con pronombres femeninos, sin explicaciones adicionales ni referencias explícitas a su identidad trans. Visto desde hoy, el lenguaje original puede resultar torpe o poco respetuoso, pero hay que situarlo en el contexto de los años ochenta, cuando este tipo de realidades apenas tenían presencia en el imaginario mainstream.
Y, curiosamente, Birdo no es el único personaje de la saga que desafía las normas de género, pues ahí tenemos también a Yoshi, cuya identidad está abierta a lecturas: en algunos juegos se considera un dinosaurio masculino, pero pone huevos, mientras que la definición del ‘Super Smash Bros. Melee’ decía que Yoshi no era ni masculino ni femenino. ¿Iconos queer e intersex en el Reino Champiñón? Nintendo quizá no lo planeó así, pero el subtexto lleva décadas ahí.




