A la misma hora que Marta Díaz de Lope presentaba su película en el cine Albéniz, cientos de mujeres se reunían en la plaza de la Merced para empezar a marchar juntas por sus derechos. Un grito colectivo que hoy es posible por lo que hicieron pioneras como las que ella lleva a la gran pantalla. La directora rondeña (‘Mi querida cofradía’, ‘Los buenos modales’) vuelve a casa con la historia de la primera selección femenina de fútbol española, una película inspirada en lo que vivieron en los primeros 70 un grupo de chicas que tuvieron que enfrentarse a algo más que al equipo contrario en el campo. ‘Pioneras. Solo querían jugar’, a competición en el Festival de Málaga, es la demostración de que muchas cosas han cambiado, pero también la constatación de que queda «mucho camino por recorrer».
Otra vez en el Festival de Málaga, de vuelta a casa.
Estoy súper contenta de poder estar de nuevo en el Festival de Málaga, que siento como mi casa. Ya nos acogió con ‘Mi querida cofradía’ y tengo un recuerdo súper bonito. Era mi primera película, la primera de casi todo el equipo, y fue un momento muy emocionante, muy emotivo.
¿Cómo le llega la historia de estas pioneras?
Me llega como un regalo. Conocí la historia a través del productor Jesús Ulled y cuando empecé a documentarme para escribir el guion con Zebina Guerra me pareció una historia fascinante. Y me pareció rarísimo que no la conociera. Había que darles voz a estas mujeres. Con el momento tan espectacular que vive el fútbol femenino, es muy bonito recordar a las primeras, a las que lucharon y a las que se enfrentaron a una oposición enorme para que hoy podamos tener situaciones más igualitarias. Aunque todavía queda mucho camino por recorrer.
¿Cuánto hay de realidad y cuánto de ficción?
Nos documentamos mucho, hablamos con algunas de estas pioneras y con Rafael Muga, que fue como el seleccionador, entrenador y líder, quien las apoyó y las llevó a donde estaban. Es una película de ficción, pero está inspirada en esas vivencias. En la parte más histórica, hay unos hechos concretos de la película, que son como los cimientos, que son totalmente reales. Luego hay una parte de ficción, de creación de personajes, que siempre pretende representar lo que ellas vivieron. Y sobre todo está el vivir de una época. Especialmente, el papel de la mujer en los años 70 en una España aún franquista, con la Sección Femenina dictando lo que tenía que ser una mujer, una buena esposa, una buena madre de casa… La película respira todo eso. La entrevista completa en SUR.es




