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Silencio en la industria: los festivales de música rechazan hablar sobre la representación LGTBIQA+ en sus carteles

Los responsables de los eventos no responden ante la falta de datos sobre diversidad de género en los procesos de contratación

Inbox Clemen Solana
Una imagen de Sónar 2025. David Zorrakino/Europa Press
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La falta de paridad vuelve a sonar en la industria musical. Las recientes declaraciones del cantante Álvaro Sola a este medio reflejan la «exclusión» de artistas LGTBIQA+ en los festivales españoles. «A los maricones ya no nos contratan», sostuvo hace unos días. Un recorrido por los principales carteles que triunfan por el país dibuja un panorama poco diverso. «Los que están en el puesto de poder son los mismos hombres que hace 15 años, no ha cambiado nada», lamenta Rocío Saiz, otra de las cantantes afectadas.

El déficit de datos sobre la representación LGTBIQA+ plantea un nuevo paradigma. Las cifras ofrecidas por Sónar en 2025 son las únicas disponibles hasta la fecha. El festival barcelonés presentó un cartel singular para la edición del pasado junio, celebrada entre los días 12 y 14. El proceso curatorial culminó con un 43% de propuestas masculinas frente al 33% femeninas. Los grupos mixtos coparon el 14% mientras uno de cada diez montajes pertenecía a artistas no binarios, según destacaron los responsables, quienes no responden a este medio sobre la gestión de listas para 2026.

Al menos dos fuentes cercanas al proceso de criba desde Barcelona rechazan hablar sobre la falta de paridad. «Ya no trabajo en festivales, me estoy tomando un tiempo después de un fuerte ‘burn out’», afirma la primera en referencia al «estrés» sufrido en la industria. La segunda curadora en activo opta por no responder a las preguntas una vez formuladas y tras aceptar la entrevista. «Cuando alguien no quiere reflejar los datos es por algo», responde Rocío Saiz, quien condena que este año no esté presente en ningún festival. «Yo ya soy una persona conflictiva y aun así he pasado por muchos», añade.

Vieja demanda

La polémica se ceba cuando se cumplen dos años de la denuncia pública de Claudia Zuazo, teclista y única mujer del quinteto Niña Polaca. «Me encanta ver a tantas tías en el público, compensando por las pocas que hay en el cartel», comentó el pasado 11 de mayo de 2024 como crítica a la ausencia de mujeres en el Toledo Beat. La organización del festival calificó de «populista» y «fuera de lugar» la demanda. «La falta de paridad es una pregunta que me agota porque no veo que se la hagan a los grupos de siempre», señala Saiz sobre el caso.

«Los que están en el puesto de poder son los mismos hombres que hace 15 años, no ha cambiado nada», lamenta Rocío Saiz, otra de las cantantes afectadas

El festival toledano sigue la estela del barcelonés Sónar y no responde a la solicitud de este medio sobre el proceso de creación de listas con artistas LGTBIQA+. Si bien es cierto que desde la Asociación de Mujeres de la Industria de la Música (MIM) señalan la disparidad en los puestos de mando, no se informa sobre la representación de la diversidad de género. El 37% de las empresas de la industria están lideradas por mujeres. En cuanto a las discográficas, sólo un 14% de las compañías independientes cuentan con profesionales femeninas en la dirección, tal y como indican desde MIM.

El pasado 5 de diciembre, la cantante Lorena Álvarez ya denunció la falta de mujeres en la conmemoración del 30 aniversario del gijonés Teatro Jovellanos. La artista criticó que fuese la única mujer frente a sus cinco compañeros de cartel. La respuesta del público hizo que el Ayuntamiento introdujese a una cantante más, Rita Ojanguren. Sin embargo, la proporción permaneció desigual y los reproches sobre la financiación pública de un evento que desoyó la falta de paridad se multiplicaron.

Discriminación por identidad

Las críticas sobre la falta de paridad han encontrado espacios que no sólo centran el modelo de representación de hombres sobre mujeres. El cantante burgalés Álvaro Sola criticó la semana pasada que cuestiones como la identidad y expresión de género le apartan de los procesos contractuales en la industria. «No tengo ni un cuarto de las oportunidades que merezco», sostiene en referencia a la estética que muestra en su propuesta artística.

El cantante arandino acusa que el festival Sonorama Ribera no lo haya contactado. «La industria está retrocediendo, todo lo copan hombres heterosexuales cuando la fantasía la aportan otras [identidades]», denuncia el artista. Lo cierto es que el primer día de la pasada edición acudieron 17 hombres frente a cuatro mujeres. Los datos para el segundo día resultaron parecidos. El 86 % de las propuestas que encabezaron el cartel eran masculinas frente a las 14% femeninas. «Y no hablemos de maricones o lesbianas, no por el hecho de sexualidad, sino de identidad», recalca el compositor.

Uno de cada diez montajes en Sónar 2025 pertenecía a artistas no binarios, pero los responsables no responden sobre la gestión para este año

El equipo de comunicación de Sonorama Ribera rechaza hablar sobre el modelo con el que trabaja el festival para conseguir la paridad en su nueva edición. A pesar de aceptar en un primer momento, no responden las preguntas que exigen por escrito. «Yo soy conocido para Sonorama, no entiendo que un festival que va de aperturista no lo sea», deja caer el cantante, quien reprocha: «A mí la peluca no le pesa, pero a Sonorama parece que sí».

El artista queer mantiene que su imagen provoca el rechazo de los responsables del festival. «Si yo saliese con mi pelo, una camiseta de tirantes ceñida al pecho y un vaquero tendría más trabajo», denuncia el cantante, quien observa un público más «aperturista» que los dirigentes de la industria. A pesar de ello, se encuentra inmerso en la promoción de su nuevo álbum, ‘Pecado’, y el nuevo sencillo, ‘El oro’, disponible desde el pasado 30 de enero en todas las plataformas digitales.

Artistas locales

La «poca» presencia de artistas locales es un aspecto al que se suma el cantante Álex Kalas. El almeriense es «conocido» para el festival autóctono Cooltural Fest, pero nunca lo han llamado. «Estos festivales sirven para vender y apoyan a quien quieren apoyar», apostilla. En ese sentido, reprocha que no se cuenta con artistas emergentes y que la ausencia de datos se debe a que «ni siquiera los tienen». Lo cierto es que el festival almeriense no responde a la llamada de este medio para conocer la paridad en los procesos de contratación o los criterios de la cura musical.

«No quiero ser más la persona señalada cuando ahora me siento más fuera de la música que nunca», dice Rocío Saiz. A pesar de que la cantante estrena su tercer disco en marzo, no siente la misma ilusión. «Asocio la música con agotamiento, sigo sacando ‘singles’, pero ya no es el mismo pensamiento», asegura la embajadora de la nueva edición del Festival Internacional de Cine Queer de Andalucía (Andalesgai), que se celebrará del 12 al 22 de marzo en Sevilla. El día 19, en el marco del festival, presentará la nueva gira, la cual no cree que se presente en festivales.

El señalamiento parte de que la representación depende más de «decisiones individuales» que de un compromiso estructural. Si la industria está dispuesta a ofrecer o revisar sus criterios de cura sigue sin resolverse hasta la fecha

La cantante de éxitos como ‘Guapa y lista’ o el renovado ‘Mujer contra mujer’, este último junto a la actriz Cayetana Guillén-Cuervo, está de celebración ante el inminente estreno de la serie ‘Rafaela y su loco mundo’ el próximo 15 de febrero. «Al final, como no nos demos trabajo entre los amigos, es que no hay nada», señala. La madrileña es consciente que la industria la tacha de «vieja» a sus 35 años y los programadores, de «mamarracha». No obstante, reconoce el favor del público, su «aliado», a quien dice le están «tomando el pelo» por ser un «negocio».

Público diverso

La diversidad entre el público contrasta con la de las programaciones, consideran Álvaro Sola y Rocío Saiz. Según los cantantes, quienes forman parte del ‘indie de verdad’, arrastran un cansancio ante la industria que «presume» de alternativa. «El festival de Samsung tiene un día programado con artistas del colectivo, pero porque hay un programador que es del colectivo», añade la segunda. El señalamiento parte de que la representación depende más de «decisiones individuales» que de un compromiso estructural. Si la industria está dispuesta a ofrecer o revisar sus criterios de cura sigue sin resolverse hasta la fecha.

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