Cuando RTVE publicó un pequeño adelanto de las 18 canciones del Benidorm Fest 2026 el pasado 11 de diciembre, una de las que más expectación generó fue, sin ninguna duda, ‘Rakatá’, el tema de Dora & Marlon Collins. Primero porque ese adelanto no se publicó junto al resto de temas. Y segundo porque cuando se hicieron públicos esos primeros treinta segundos, los benifans no sabían ante qué tipo de género se iban a encontrar.
Y parece que muchos siguen sin saberlo. Y es que ‘Rakatá’ es el tema más arriesgado de la edición. De esas canciones que no tienen un término medio. Que la amas o la odias. Y con una letra bastante provocativa.
A Dora y Marlon le gusta que así sea. Porque consideran que el arte es justamente eso: provocación. Dora lo sabe bien, lo lleva en la sangre. Es hija de Bimba Bosé y Diego Postigo, quienes ayudaron a poner en pie la marca David Delfín. La primera como su musa; el segundo como mecenas.
¿Cómo surge el proyecto?
Dora: Nada, nos junta en el estudio Edu Requejo, que está haciendo nuestros dos discos por separado. A mí me había hablado ya mucho de Marlon y yo ya había escuchado su música y me pareció una maravilla. Y luego ya poder hacerme amiga de esta persona ya es un plus, obviamente.
Nos juntamos en el estudio y teníamos esta canción escrita un poco entre todos los amigos, sin intención de nada, una cosa como un juego. Fue un poco: «Vamos a hacer una cumbia». No sé, iba poco sin expectativa de nada y fíjate.
O sea, que no os conocíais…
Marlon: La había visto de fiesta en Malasaña (risas). Como que siempre nos habíamos visto…
¿Os acordáis de cuando compusisteis la canción? No sé si llegó primero la melodía, si llegó primero la letra…
M: En este caso la compuso el Vatocholo, que hizo la mayor parte de la composición de la canción. Y nosotros aportamos esa referencia del cortejo, con una visión de la generación Z, de las relaciones contemporáneas…. Estamos en esta era de clean boy, clean girl y nosotros somos más gamberros, en otra dirección opuesta. Queríamos apostar por eso. Es decir, hablar sin tapujos y decir tal cual nos sentimos y como vemos la música hoy en día. Vemos que la canción proyecta, provoca esos deseos que están escondidos. En plan, «¡Uh! ¿Qué ha dicho?». Pero luego les gusta porque todos sentimos eso.
D: Vatocholo vino corriendo cuando se enteró que Edu y yo estábamos haciendo una cumbia. Y le dio ese toque así como más guarro, que Marlon luego ya lo ha propulsado más. Es como que cada uno aportamos ahí nuestro toque personal. Y eso hace que la canción sea tan variada. Hay gente que no sabe dónde meterla.
Bueno, el comentario de todo el mundo es que es la más arriesgada de todas. Primero por su estilo, y segundo, por su letra.
D: Es que es así, somos unos chicos arriesgados.
M: De hecho, sabíamos que iba a pasar esto. Y nos gusta. No nos gusta aburrirnos. Pasar indiferente no podemos. O es blanco o negro. O nos odias o nos amas. La gente que nos escucha es peña cool.
Tuvisteis un hype elevadísimo cuando se anunciaron las canciones…
D: Yo me agobié un montón. Soy súper perfeccionista. Tanto hasta que busco un vestido durante dos meses. A veces son señales. Y, pues mira, si de repente se elevó un poco más la expectativa de la gente, eso que nos llevamos.
¿Cómo trabajáis ese hype y ese hate?
M: El hate da mucha risa. Yo invito a la peña a que tire más.
D: Joder, ¿eh? Somos como haters profesionales.
M: Luego te das cuenta que son los que más te quieren, los verdaderos fans. Yo he descubierto dos o tres ahí que ya me tienen en su ojo y ahora le mando corazoncitos y todo.
D: A mí me hace mucha gracia que hoy en día mucho hater se cree que todo tiene que estar hecho para ellos específicamente. Entonces, creo que mucho hate también viene de ahí. Si no te gusta, no pasa nada. No es el fin del mundo. No tenemos que enfadarnos. Para eso está el arte, para que haya diferencias… Y para eso estamos nosotros, para hacer cosas diferentes.
M: Es nuestra función y la abrazamos. No hay nada malo en ello.
Lo importante es impactar y vosotros habéis impactado. La función del arte también es esa, que te zarandee una propuesta…
D: Esta cosa del arte cómodo que yo veo mucho en artistas americanas, con cosas como muy fáciles de digerir, a mí no me sacian. Yo necesito algo que me incomode. Igual a ti no te parece arte, pero te provoca algo y eso ya es más de lo que hay hoy en día.
Vosotros pusisteis música precisamente música al documental sobre David Delfín, que justo representaba eso con aquel desfile en Cibeles tan polémico…
D: Totalmente, totalmente. Y luego fíjate todo lo que se creó ahí alrededor de eso. Se politizó un montón, que si derechas, que si izquierdas. Es curioso lo que crea el arte al final. También veo a muchos artistas ahora que no se quieren posicionar. Lo hablaba ayer justo con unos amigos, que a mí el arte siempre me ha parecido político, porque es una cosa que te causa sensaciones. A nosotros nos odian o nos aman, pero no podemos hacer nada.
¿Cuán sexual va a ser vuestra puesta en escena?
D: Es sexual, pero no es obsceno. Todo el mundo se piensa que vamos a ir a mover el culo. Y va a ser una cosa menos…
M: A mí me encanta mucho la puesta en escena. Imaginate la apuesta que hemos llevado de canción a nivel performance. Pues vamos a ir por otra cosa que tampoco te imaginas que vamos a ir. Nos gusta jugar con ese factor. Venimos de ser guarros, podemos ser los más angelicales del mundo.
¿Y cuán LGTB va a ser vuestra propuesta?
D: Muy LGTB.
M: Muy LGTB. Siempre pensamos que la canción iba a conectar muchísimo más con el público LGTB. Cuando veo gente en TikTok qué dice: ¡Uy! Lo que ha dicho. Y yo: ¿qué haces? ¿a qué juegas?
D: Hay algo también en el mundo LGTB que siempre es esa cosa de riesgo, de más locura. Casi todo está aceptado y bienvenido tal y como es. Creo que va a gustar.
Posiblemente se habla más abiertamente de sexo y de las prácticas que se hacen…
D: De hecho, he visto que están haciendo ‘thirst traps’ (imágenes que alguien sube a sus redes sociales para generar interés sexual) con nuestra canción. Me parece fantástico.
M: En Twitter el otro día nos metimos y ves fotos de peña con todo. Vamos, que saca a pasear ese gatito. Y yo me quedaba como, ‘¿what the fuck?’. Y dices, claro, coño, para esto hacemos esto.
Bueno, los gays siempre aprovechan la mínima para enseñar en redes (risas). A Dora la conocemos un poco más. Pero, ¿quién es Marlon González?
M: ¿Cómo me llamaste? Sentí que me llamaba mi padre (risas). Yo he caído aquí en el Benidorm Fest con Dora. Soy un artista más underground. He sacado mi primer proyecto, mi primer EP, ‘Caballo Negro’, justo en noviembre. Llevo de carrera mucho, pero saliendo a la luz solo dos meses. Entonces, lo que puedo decir de mí es que me gusta mucho experimentar y jugar. O sea, soy muy gamberro y no soy aburrido. Voy a servir.
¿Por qué elegiste Colins? ¿Por qué ‘Caballo Negro’?
M: Colins fue por un profesor de teatro. Él escuchó Marlon González y dijo: «Ni de coña te vas a llamar Marlon González». Y me dijo una frase interesantísima: «A veces uno tiene que matar a la persona que nuestros padres quieren que seamos, para convertirnos en la que queremos ser nosotros mismos». Entonces, Colins para mí siempre es como un alter ego. Marlon es ya mi yo interno. Ahora mismo me has llamado Marlon González y ya has sido como familia. Marlon Colins es algo artístico.
‘Caballo negro’ es un LP muy queer. Y lo he creado justo en Cuba, con raíces aquí madrileñas. He jugado con eso y con los alter egos: en una soy un drag, en otra soy un torero… Es un poco todas las fantasías que uno tiene en su cabeza y las deja salir, que salieran un poco al mundo externo. Como artista soy una persona que me gusta crear todo el tiempo.
Y Dora, ¿quién es Dora Postigo? Nosotros sabemos quién eres, pero tú, ¿cómo te definirías a ti misma? ¿Quién es Dora y quién quiere ser?
D: Madre mía. A ver, es un camino muy largo por el que estoy pasando. También estando expuesta desde joven, se me han visto muchas caretas, y ni yo misma he sabido muchas veces dónde posicionarme con la música. Lo he querido y quiero hacerlo todo. Ahora estoy haciendo un disco y estoy encontrando una parte más madura. Me hace gracia porque siempre que alguien me conoce o me hace una entrevista, me dicen que soy muy madura para mi edad. Pero yo sigo siendo una niña. Y ahora estoy siempre con el juego por delante porque para mí es imprescindible jugar y mantener esa cosa viva. Ahora creo que estoy de camino a una cosa más estable. Tanto en mi vida personal como en la artística. Yo no puedo esconder lo que soy a través de un personaje. Me gustaría, pero no puedo.
¿Te pesan los apellidos?
D: Sí. Sí, sí. Pero, los apellidos no son más que un apellido. A mí lo que me define no es lo que conlleva todo mi apellido. Yo no soy la misma persona que mis padres. Yo tengo mi vida aparte.
¿Os liberó mucho que Televisión Española anunciara que no íbamos a ir a Eurovisión
D: Pues sí. A mí mucho. Para empezar, no sé si esto les va a joder a los eurofans, pero yo no me veo en un panorama eurovisivo. Y, sobre todo, con todo lo que está pasando. Me parece muy buena decisión por parte de Televisión Española no ir. Y además me parece un plus para el Benidorm Fest porque creo que realmente puede convertirse en un festival de música que enseñe apuestas nuevas y lo que tiene este país, que tiene mucho que ofrecer musicalmente. Le puede dar otra perspectiva a lo que es un festival.




