La 98.ª edición a los Premios Oscar calienta motores con el anuncio, hace escasas horas, de los nominados a cada una de sus categorías desde el Samuel Goldwyn Theater de Los Ángeles. La ceremonia, que se celebrará el 15 de marzo de 2026 en el Dolby Theatre de Hollywood, será quizá una de las más complicadas que se recuerdan a nivel político debido a la deriva autoritaria que está tomando el presidente del país, Donald Trump.
Las nominaciones, que se han anunciado a las 14.30 (hora española), han sido leídas por los actores Danielle Brooks y Lewis Pullman. Es más que probable que esta elección no haya sido baladí, ya que Brooks estuvo nominada en 2024 por ‘El color púrpura’, un musical que retrata el devenir de una mujer afroamericana del sur de EE. UU. a principios del siglo XX. Con todo lo que está ocurriendo al otro lado del charco, cualquier gesto relacionado con las personas racializadas puede ser interpretado como un desacuerdo con las acciones desproporcionadas que está llevando a cabo el ICE, el servicio de inmigración de EE. UU. Por su parte, Pullman se ofreció hace pocos meses a protagonizar la nueva cinta del director Todd Haynes, una historia de amor gay en los años treinta, después de que Joaquin Phoenix abandonara el proyecto pocos días antes de comenzar el rodaje. Finalmente, la película, de título provisional ‘De noche’, se rodará en 2026, pero con Pedro Pascal como actor principal.
Sin embargo, y aunque la diversidad es un elemento cada vez más importante dentro de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, este año no nos hemos encontrado con unas nominaciones en las que haya un protagonismo explícito de la diversidad sexual y de género. Atrás quedan los tiempos en los que películas de temática abiertamente quee rcomo ‘Brokeback Mountain’ (2005),‘Moonlight’ (2016) o ‘The Green Book’ (2018) acaparaban toda la atención y sonaban en las quinielas de los premios principales.
No obstante, esto no quiere decir que no hayamos tenido alguna que otra gran sorpresa. Quizá la más relevante de todas sea ‘Blue moon’, película dirigida por Richard Linklater que cuenta la historia de Lorenz Hart, un letrista de Broodway bisexual (u homosexual sin posibilidad de salir del armario) que es devorado por el alcoholismo. Esto es lo que se insinúa a lo largo de largometraje, pese a que Hart intenta conquistar a una chica en la películay el verdadero Lorenz, interpretado de forma magistral por Ethan Hawke, nunca reconoció públicamente su atracción por los hombres. «Es una chica», le dice un camarero/amigo al protagonista en cuanto descubre el flirteo que se trae con el personaje interpretado por Margaret Qualley. «Es que creía que tus intereses iban más hacia…». «¿Mis intereses?», le interrumpe súbitamente Hart, «¿Ahora vas a analizarme tú?». La cinta ha recibido dos nominaciones, una a Mejor Guion Original, que firma Robert Kaplow, y otra a Mejor Actor Protagonista para Hawke.
Otra bonita sorpresa, aunque no en una categoría principal, es la de ‘A friend of Dorothy’, nominado a Mejor Cortometraje de Ficción. El título hace alusión a la forma discreta que tenían de identificarse en Estados Unidos los hombres homosexuales en tiempos pasados, una clara referencia al personaje de Judy Garland en ‘El mago de Oz’. Algo parecido al «¿Entiendes?» de España. En el cortometraje, la vida de una anciana se cruza con la de un joven que está empezando a descubrir su sexualidad al mismo tiempo que el arte y la literatura. En esta misma categoría nos encontramos con ‘Two People Exchanging Saliva’, una pieza con tintes lésbicos que aborda la represión y el deseo en un mundo distópico donde está prohibido besarse.
Otro de los importantes bastiones de la diversidad sexual este año ha sido la categoría de Mejor Película de Animación. Aquí nos encontramos con la nominación de ‘Elio’, la cinta del niño homosexual al que, tras varias reescrituras de guion, los directivos de Pixar no dejaron ser homosexual. Esta decisión despertó el enfado de su director, Adrián Molina, quien es abiertamente gay. Finalmente, tras constantes idas y venidas y el total cercenamiento dela representación queer, Molina abandonó el proyecto. En esta misma categoría también compite ‘Las guerreras k-pop’, película que, aunque no tiene una representación explícitamente LGTBIQ+, su estética y la trama relacionada con la autoaceptación, la autenticidad y la lucha contra la presión social la convierten en un perfecto trasunto de las realidades disidentes.
De una forma más tangencial, aunque no menos importante, hay películas que también tocan cuestiones relevantes para el colectivo, como son los límites de la expresión de género. En ‘Kokuho’, nominada a Mejor Maquillaje y Peluquería, se cuenta la historia de adolescente que tiene un gran talento para hacer de ‘onnagata‘, es decir, interpretar papeles femeninos en el teatro japonés Kabuki, donde solo pueden actuar hombres. Aunque es considerada una práctica tradicional en el país asiático, nunca viene mal ver a hombres travestidos que rompen las reglas de los estereotipos occidentales. En esta misma línea, también es necesario hacer una mención a ‘Frankenstein’ debido a la tendencia que siempre ha tenido el colectivo LGTBIQ+ de identificarse, narrativamente hablando, con lo monstruoso, con lo abyecto y con lo que no encaja en la sociedad. Esta versión de Guillermo del Toro se ha llevado seis nominaciones, entre la que se encuentra Mejor Película y Mejor Actor de Reparto parala criatura, encarnada por el atractivo (incluso en su rol de monstruo) Jacob Elordi. Y para guapos, Timothée Chalamet, nominado a Mejor Actor Protagonista por ‘Marty Supreme’. Su actitud estudiadamente ambigua hace que, sin ser queer, lo consideremos como tal (aunque algo tendrá también que ver su papel de efebo enamoradizo en ‘Call me by your name’).
En el lado opuesto se encuentra la que, quizá, sea la gran perdedora de la jornada, ‘Wicked: Parte II’. Aunque todas las esperanzas estaban puestas en ella, finalmente se ha ido con las manos vacías. Por el contrario, la alegría española viene de la mano de ‘Sirât’, que se ha llevado una doble nominación, a Mejor Película Internacional y a Mejor Sonido. En estos días su director, Óliver Laxe, ha hecho unas polémicas declaraciones acerca de la asistencia de los jóvenes al cine o del supuesto conflicto que existe entre realizar proclamas políticas y luego trabajar para Netflix. Esto último ha provocado que el director Jota Linares le haya lanzado una réplica a través de redes sociales de la que se han hecho eco multitud de medios, incluida esta revista.
Como vemos, la representación LGTBIQ+ en estos premios sigue estando presente, aunque no de forma directa. A lo mejor esto nos quiere decir que estamos entrando en un nuevo ciclo audiovisual en el que las narrativas de las realidades queer están pasando a ser interseccionales y las representaciones explícitas serán cosa del pasado. O también es posible que la oleada ultraconservadora esté dando sus frutos y las historias queer sean cada vez más escasas. En cualquier caso, el tiempo lo dirá. Lo que ahora mismo sí está claro y es innegable es que la diversidad es un activo importantísimo dentro de la industria cinematográfica y, aunque sea de forma indirecta, nuestras historias siguen presentes. Ahora ya tan solo nos queda esperar a la ceremonia final para saber quiénes, finalmente, se alzarán con las ansiadas estatuillas.





