En apenas tres años, MAYO ha pasado del anonimato a ser uno de los reclamos de la próxima edición del Benidorm Fest. Nacido en Sevilla hace 23 años, la vida de este joven ha cambiado por completo después de presentarse al casting de Operación Triunfo en 2023.
Allí, aunque no consiguió colarse en la final y fue el octavo expulsado, el cantante se ganó un hueco entre los fans del concurso y, después en la industria musical, gracias a su personalidad auténtica y tener un proyecto sólido y diferenciado como artista queer. Una definición en la que, sin embargo, no siente que encaja.
«He tenido la suerte también de que he llegado en un momento en el que la sociedad estaba preparada. Si hubiera sido hace diez años, lo mismo no hubiera sido tan valiente. También vengo de un formato en el que era muy real. Entonces era muy difícil pretender ser algo que no eras», explica a SIX el artista.
«Tampoco ha sido nunca mi objetivo, ni mucho menos ser súper activista. De hecho, no soy súper activista tampoco. Lo que pasa es que soy muy honesto siempre en mi imagen pública. Llevo por bandera ser auténtico y hacer lo que vas haciendo en el momento porque pienso que es lo más sostenible en el tiempo. Si pretendes ser una persona que no eres, llegará un momento en el que o te canses, o se te caiga el personaje», añade. «Pero tampoco me gusta tener que cargar con la responsabilidad de tener que ser como una figura activista y nada de eso».
Una forma de ser, un tipo de proyecto que a veces ha sido comparado con el del sudafrico australiano Troye Sivan. Una comparativa que ya empieza a cansarle y que incluso cree que tiene tintes misóginos y homófobos.
«Ha llegado un punto en el que estoy un poco harto ya sinceramente. Me encanta Troye Sivan. Pero siento que la gente no está acostumbrada a tener cantantes gays y busca la comparación. Físicamente puede ser que seamos dos ‘twinks’, dos gays delgados. Pero, después comparas y ni la música ni la puesta en escena se parece tanto. No tenemos nada que ver. En cierto modo me parece una comparación a veces muy misógina y muy homófoba».
Homofobia en la industria
Una homofobia que vive a menudo en el mundo de la música. «A nivel industria sí he sentido más esa homofobia. Hay veces que he recibido comentarios de gente de la industria o tal que me han dicho tipo… O que a lo mejor no han querido apostar por X o tal. Y luego hay muchas veces que solo te llaman para el mes del orgullo o no te quieren meter en X festival porque eres un perfil muy LGTBI».
No obstante, considera que ha tenido la suerte que nunca ha sufrido una discriminación muy fuerte ni una agresión de ningún tipo. A pesar de ello, sí reconoce hay muchos tipos de violencia y que cuando estudiaba en la universidad le tocó vivir alguno de estos episodios. «Creo que nunca lo he dicho en entrevistas, pero es verdad que fue un año un poco chungo. Iba a decir que no recibía violencia, pero sí la recibía. A lo mejor no era tan directa, pero hay muchos tipos de violencia».
«Era un poco bullying. No me hacían nada ni venían a agredirme verbal o físicamente. Pero siempre estaba la coña cuando salías a exponer y hacían algún chiste. De hecho, con todo lo extrovertido que soy yo, estuve todo el curso sin decir a nadie que era gay. Era un ambiente muy hostil», recuerda.
Un festival difícil
También puede llegar a ser hostil un mundo como el del Benidorm Fest con fans en ocasiones demasiado tóxicos. «No he visto mucho porque decidí quitar mi Twitter, que es la red social en la que suele haber más conversación. Llevaba una racha de meterme mucho y me di cuenta que tenía un problema».
«La gente te dice que intentes que no te afecte el comentario negativo. No, amor, lo mejor es no leerlo. Lo mejor es meterte en tu burbuja y no saber nada, porque por muy fuerte que te creas mentalmente siempre te va a afectar. Y aunque leas 20 comentarios positivos, el malo es el que te va a joder», añade.
También ha aprendido en este tiempo a gestionar la fama. «Es una amante muy tóxica. Es muy de ‘love bombing’ y después desaparecer. Es un poco intentar tener los pies en la tierra. Hay que intentar no fliparse mucho y poner muchos límites, mantener las expectativas medianamente bajas, aunque me ilusione por las cosas y tal. Aunque de repente en X momento sea una persona relevante en X ambiente, intento seguir sabiendo que es una cosa del momento».
¿Y por qué Benidorm? «No lo pensamos mucho. En otros momentos sí que habíamos tenido conversaciones con TVE. Pero esta vez me sentía preparado. Siempre lo he visto en mi casa y justo el año pasado, me dio muchísimo FOMO (miedo a perderse algo) y dije: al año que viene voy».
Lo hará con ‘Tócame’, una de las canciones de su EP, Mayo Season II. «Saqué el disco en septiembre y sentía que una cosa que había llevado tanto tiempo hacer y le había puesto tanto cariño, merecía estar. Había poco plazo para hacer otra cosa. Era muy pronto para pasar páginas».
En cuanto a su actuación, el sevillano que «probablemente» vaya a subir la temperatura. No obstante, reconoce que es bastante pudoroso y que, aunque su actuación «puede que haya piel. No sé si será la mía u otra».
«Soy una persona pudorosa, lo que pasa es que también ha sido una cosa gradual. De hecho, en la primera reunión que tuve con mi manager, le dije que estaba abierto a hacer de todo, pero que no me iba a quitar la camiseta. Con el tiempo he soltándome. La relación de cada uno con su cuerpo es un mundo. Muchas veces me siento un poco inseguro con eso. Pero lo hago igualmente por el proyecto. Porque si siento que puede aportar, perfecto», explica.
En cuanto al hecho de que el ganador del Benidorm Fest no acuda a Eurovisión por la participación de Israel, MAYO reconoce que RTVE les quitó la presión de tener que decidir cuando hizo el anuncio el pasado diciembre. «Me hubiera gustado, pero no en el contexto en el que estamos este año. Siento que en el contexto de este año es una putada muy grande».




