El Ministerio de Trabajo ha aprobado un protocolo en aras de asegurar el acompañamiento a personas trans en el tejido empresarial. La medida adoptada este jueves busca garantizar el respeto en los procesos de transición dentro del entorno laboral. Desde la Federación Estatal LGTBI+ elogian la herramienta que incluye las reivindicaciones que solicitó al texto. «Se deshumaniza a las personas trans por lo que la aprobación de políticas públicas para atender su situación es urgente», ha defendido Paula Iglesias, su presidenta.
La aprobación de la medida surge del desarrollo del Real Decreto para la Igualdad LGTBI+ en el ámbito empresarial, vigente desde 2024. En palabras de Iglesias, este marco normativo permite que los organismos se conviertan en agentes de cambio social que integran prácticas inclusivas en su funcionamiento diario. Los datos que facilitan desde la Federación para el último año reflejan que una de cada dos personas trans se encuentra en riesgo de pobreza. Asimismo, Iglesias ha denunciado que la temporalidad y el desempleo se ceban con quienes se reconocen con esta identidad.
La negociación entre el Ministerio, la Federación y los sindicatos resulta satisfactoria a tener en cuenta el texto final. Las negociaciones han posibilitado que España continúe en la lucha de la «desigualdad estructural», según han comentado desde la ONG estatal. Las partes destacan que el diálogo ha permitido incorporar propuestas para fortalecer así su aplicación práctica. Durante su intervención, Iglesias ha celebrado los pasos para hacer «justicia social». La aprobación del protocolo resulta en un momento de «especial» ataque a las personas trans, tal y como ha dicho la presidenta en respuesta a los discursos de odio
Oportunidad empresarial
La Federación Estatal LGTBI+ ha hecho hincapié en las diversas formas en que el protocolo «beneficia» a las empresas. «Les brinda herramientas para visibilizarse como entornos seguros ante un contexto que las expulsa de sus casas y las expone a la violencia», ha apostillado en referencia a que no sean espacios regulados por la normativa laboral tradicional. «Solo podremos dar lo mejor de nosotras si evitamos la obligación de tener que fingir nuestra identidad durante ocho horas al día», ha concluido.




