Han tenido que pasar 50 años del asesinato de Rambal, en Gijón, para que la plaza del Lavaderu recupere su esencia y vuelva a llenarse de amor, descaro y vida en comunidad. Aunque ya no es la misma de hace décadas, cuando el olor a ropa recién lavada marcaba el día a día del barrio alto de Gijón, algo de aquel espíritu permanece aún en el ambiente. Entre el olor a sidra que ahora marca el ritmo de la plaza, Cimavilla se detuvo este domingo para recordar y honrar la historia de Alberto Alonso Blanco, –’Rambal’ o ‘Rambalín’ para sus conocidos–, a quien mataron con saña el 19 de abril de 1976 y cuyo crimen sigue hoy sin resolver.
Junto a la estatua en su memoria inaugurada en 2023, la asociación de vecinos de Cimavilla colocó un gran tendal para «dar amor para Rambal» donde decenas de vecinos y representantes de diferentes entidades y asociaciones colgaron camisetas, sábanas o bolsas de tela con mensajes contra el odio y la homofobia. Allí estaba su hermana Rosa y viejos amigos que le tienen más presente que nunca, como Violeta Gómez (‘la Monrolla’), Jacinto Pidal (el hijo de ‘la Mona’) o Charo García (‘la Piguacha’). Porque «en Cimavilla, si no tienes mote, no eres nadie», aseguró Violeta. Lee la información de María Agra completa en elcomercio.es




