La reciente gala de los Premios Tony nos dejó varios números musicales memorables (entre ellos, una actuación especial de Pink), muchos premios y un hecho histórico: por primera vez, una persona abiertamente trans se llevó uno de los galardones a casa. Dicho honor corresponde a la diseñadora de vestuario Qween Jean, que consiguió una de las dos estatuillas a las que optaba.
Qween Jean ganó el premio a Mejor diseño de vestuario de un musical por ‘Cats: The Jellicle Bal’, una reinterpretación en clave ballroom de la mítica producción de Andrew Lloyd Webber, que supone una celebración de la cultura negra y queer (optaba tambien a Mejor diseño de vestuario de una obra de teatro por ‘Liberation’). Para su versión de ‘Cats’, la diseñadora creó unos 500 trajes propios, algunos de los cuales homenajeaban a figuras históricas del colectivo LGTBQ+ como Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson.
En su discurso de aceptación, recordó que «Estamos aquí por el legado de las personas queer y trans» e instó a «ocupar nuestro espacio y cambiar el paradigma». Y añadió: «El mundo se enfrenta ahora mismo a numerosos problemas, y sabemos que, como sociedad, cuando nos unimos podemos lograr un cambio real y duradero».
Al margen de este premio, la gran ganadora de la noche fue una nueva versión del clásico ‘Muerte de un viajante’, de Arthur Miller, que se llevó seis premios Tony, seguida de los musicales ‘Schmigadoon!’, ‘The Lost Boys’ y ‘Ragtime’ que consiguieron cuatro cada uno. John Lithgow, Lesley Manville o Laurie Metcalf fueron algunos de los intérpretes que se hicieron con el galardón.




