La odisea que pasó Dolores Vázquez pasará a la historia como uno de los errores judiciales más importantes de la historia de España. Un error, por cierto, que no ha sido reparado económicamente por el Estado, pese al reconocimiento que se le ha concedido hace unas semanas a esta mujer por parte del Ministerio de Igualdad en desagravio por la trágica situación por la que pasó. Y es que estar cerca de 600 días en prisión siendo inocente es algo simplemente inaceptable. ¿Cómo pudo pasar esto? La respuesta es bien sencilla: su orientación sexual le jugó una mala pasada, porque fue utilizada como prueba de cargo contra Dolores Vázquez. Así de simple y así de duro. La desaparición y posterior hallazgo del cadáver de la joven Rocío Wanninkhof tuvo una gran repercusión mediática a finales del año 1999. Había una fuerte presión para detener al autor de este vil asesinato. Pero los días pasaban y no se daba con el criminal. Los investigadores se montaron una auténtica película para salir del paso y el móvil que idearon fue que Dolores Vázquez mató a Rocío en venganza por haber roto con la madre de la joven. Para la Guardia Civil todo cuadraba. La malvada lesbiana, fría y calculadora, no podía consentir que otra mujer la hubiera dejado y por ello decidió acabar con la vida de la hija para hacerle el mayor daño posible a Alicia Hornos. Este es, en resumen, la conclusión que sacó la Benemérita, pese a que no tenía pruebas concluyentes contra ella, más que nada, porque no podía haberlas. Y es que era inocente.
Recuerdo la noche de la detención que una agente conocida nos reconoció que no había pruebas y que la arrestaron para ver si ‘cantaba’. Es más, un mando del Cuerpo salió en un reportaje de ‘Informe Semanal’ reconociendo esta situación, destapando lo que sin duda era una aberración jurídica. Se montó un relato en el que era posible que Dolores Vázquez era la asesina, pero ese relato se puede montar contra cualquier persona cercana, por eso siempre hay que recurrir a las pruebas, pues de lo contrario no estaríamos ante un Estado de Derecho. El fiscal del caso también se dejó llevar por la tesis de la Guardia Civil, pese a que en el propio seno de la Fiscalía de Málaga se reconocía en con versaciones con otros miembros del Ministerio Público que no había pruebas contundentes contra ella. Todo giraba en torno al móvil por motivos sentimentales. Pero nadie hizo nada. Había que dilapidar a la malvada lesbiana. Los medios de comunicación también tuvieron un papel funesto, vergonzante, pues azuzaron esta teoría de la venganza por celos. Todavía recuerdo a compañeros de otros medios celebrando a viva voz el veredicto de culpabilidad de Dolores Vázquez mientras la acusada se derrumbaba ante tal injusticia. Vergüenza ajena. El calvario no tenía fin en esos momentos.
Solo un medio de comunicación, Diario SUR, creyó que no había pruebas contra esta mujer y así lo denunciaba en sus informaciones durante la instrucción del caso. Le dio voz a través de dos entrevistas que se realizaron por sendos cuestionarios desde la cárcel, donde Dolores Vázquez suplicaba por su inocencia y porque se siguiera bus cando al verdadero autor del crimen de Rocío, que no fue otro que Tony King. SUR hizo simplemente lo que había que hacer: periodismo. Escuchar las dos versiones sin dar de antemano más preponderancia a una frente a la otra. Durante el juicio también puso de manifiesto las contradicciones de las acusaciones, y de hecho el fiscal pidió que los miembros del jurado estuvieran incomunicados en un hotel para que no pudieran leer el periódico. El magistrado no accedió a esta petición. Sin embargo, en aquellos días era predicar en el desierto, porque la opinión pública ya la había condenado. La lesbiana tenía que ser metafóricamente apedreada. Dolorez Vázquez al final fue liberada, pero su vida cambió para siempre.



