«Nosotros no tenemos nada contra las trans, ¿pero mujer? Usted es maricón, que le guste comer rabos, eso no lo hace mujer. Una cosa no tiene que ver con la otra, está muy bien hecho. Me da hasta morbillo, yo le daba», dice el protagonista de ‘Torrente, presidente’ en la última entrega de la saga a un personaje trans. Un comentario que puede parecer enmarcado dentro del esperpéntico mundo de estas películas. Y ya está. Pero no. Santiago Segura acaba de realizar una entrevista en la que sus palabras, aunque en otro tono, no distan en demasía con las del personaje de su exitoso largometraje.
El director, antes de comenzar a hablar, tenía claro que se iba a «meter en un jardín». «Bibiana Fernández, por ejemplo, a mí me parece una mujer. Es una mujer. Se lo ha ganado. Tiene disforia de género, se hormona, tiene su carné de identidad… Yo me casaría con ella», arranca Segura.
«Bibiana Fernández es una mujer, se haya hormonado o no, se haya operado o no. Querer encasillar a las personas trans en un protocolo estándar y binario de lo que es una mujer me parece caduco», responde Mar Cambrollé, activista y presidenta de la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera, preguntada por este medio. El colectivo trans tiende a definir la disforia como ese rechazo a determinadas partes del cuerpo, habitualmente relacionadas con caracteres sexuales (pero no necesariamente), que se asocian a la apariencia común de hombres y mujeres cis. Un término que se considera estigmatizador y que, por el contrario, se buscar cambiar por euforia, es decir, por celebrar aquellas partes del cuerpo con las que esa persona sí se siente identificada. Además, las personas trans no tienen una apariencia concreta, esta creencia también es estigmatizadora. Se puede ser mujer trans y tener una expresión de género masculina, como al revés.
«Las trans en España no han tenido nunca ningún problema»
Pero las declaraciones de Segura en el pódcast de cine y series La Script no se quedan ahí. El actor afirma que «las trans en España no han tenido nunca ningún problema». Sin ir más lejos, el pasado fin de semana una mujer trans fue agredida por diez personas en León al grito de «travelo» y «vete al baño de hombres» en un bar de copas. Este es un caso concreto que pone cara y voz a los datos de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) que denuncia que, en 2024 en España, una de cada 4 personas trans fue agredida física o sexualmente (26,70%), el 35,60% sufrió acoso y el 37,80% discriminación.
Esta misma entidad también destaca en el Informe Estado LGTBI+ 2024 que las personas LGTBI+ tienen un 13% más de riesgo de sufrir situaciones de pobreza, con una tasa de riesgo del 30,6%. Un dato que afecta especialmente a mujeres lesbianas y personas trans, colectivo donde se agrava con la «elevada precariedad laboral». Ya en 2021, un estudio realizado por UGT alertaba de que más de un 80% de las personas trans se encontraban en situación de desempleo.
Cambrollé va más allá y recuerda a las miles de personas que tuvieron que abandonar su hogar porque las echaron y a las que fueron encarceladas, torturadas o violadas en las cárceles. «Incluso algunas se quitaron la vida desde el Palomar de Carabanchel, el módulo donde las mujeres trans estaban encarceladas durante el franquismo», reivindica. La activista también pone el foco en cuántas políticas públicas ha hecho el Estado en todo este periodo, no solo del posfranquismo sino también durante la democracia, para sacar a «esas mujeres trans de las esquinas». «Que yo recuerde, la única vez que nos han sacado de las esquinas ha sido con redadas policiales en el Mundial del 82, para ‘limpiar’ las calles».
Ley Trans
El creador de Torrente no termina con esa frase. «De repente, sacan una Ley Trans muy agresiva. Agresiva en el sentido de que vaya un señor con barba a comisaría y diga: ‘Yo es que me siento mujer’ y le vayan a dar un carné. Es fraude de ley, pero no tienes que hacerle…». Momento en el que el actor cambia de tema.
Sin embargo, el procedimiento, grosso modo, es el siguiente: hay una comparecencia inicial en la que la persona interesada acude al Registro Civil para presentar la solicitud de rectificación de la mención registral del sexo. Se cumplimenta un formulario. El Registro Civil citará de nuevo a la persona para ratificar su voluntad de cambiar de sexo, confirmando que es una decisión firme. Una vez ratificado, el Registro Civil dictará una resolución. Y, tras la resolución, es cuando la persona debe acudir a la Policía Nacional para actualizar el DNI.
En este sentido, Cambrollé asegura que es una ley que ha venido «para hacer justicia». «Hacer un juicio tan rápido no solo demuestra ignorancia por no haberse leído la ley, sino que también rezuma un odio rancio», considera. La activista también pone en valor que es una ley que responde a distintas sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y a múltiples resoluciones del Consejo de Europa. «Querer no actualizar tus conocimientos y tener solo una opinión sesgada, acientífica e irreal y, sobre todo, que no respeta la identidad ni la dignidad de las personas trans, lleva a hacer afirmaciones como que las personas trans no hemos tenido problemas. Hemos tenido problemas incluso para la modificación de nuestros documentos, lo cual nos sometía a situaciones muy complicadas», hace hincapié esta experta, quien acaba con un mensaje claro: «Torrente no es un personaje. Es él».




