Bianca salió de trabajar y decidió ir a un bar que conocía de otras ocasiones para tomar una copa. Una vez acabada su consumición, la joven, antes de marcharse a casa, fue al baño, donde comenzó su pesadilla: una agresión tránsfoba por querer entrar en el servicio de mujeres, en el servicio que le corresponde. Una situación que cuenta a través de un vídeo publicado en su Instagram con la cara totalmente repleta de heridas: «Nunca pensé hacer un vídeo de este estilo, porque siempre lo había visto en redes sociales, lo había oído, visto en el periódico, me había parecido terrible, terrorífico, pero nunca pensé que me llegara a pasar a mí».
La agresión, que tuvo lugar en la madrugada del sábado al domingo en la localidad leonesa de La Bañeza, comenzó cuando Bianca, ante las ganas de orinar, llamó a la puerta del baño, donde había dos mujeres fuera y otras dos dentro del único urinario «haciendo lo que parece ser mantener relaciones». Mientras, las chicas que estaban fuera, según el relato de Bianca, empezaron a increparla: «¿Por qué llamas a este baño si este es el baño de mujeres? Vete al baño de hombres, que es lo que eres».
Bianca, siempre según su testimonio, esperó en silencio para poder entrar. Cuando salieron las otras chicas, los ataques continuaron: «Salieron como fieras y empezaron a a tocarme la cara y me tiraron las gafas al suelo y me dijeron: ‘Ay, travelo, no sé qué, te crees que eres es mujer, vete al baño de hombres, vete al baño de hombres’». La mujer reconoce que, ante los acercamientos a su cara y los insultos, empujó a una de las chicas para poder entrar al baño. En ese momento, la engancharon del pelo y le partieron una botella en la cabeza. «Lo terrorífico es el ensañamiento y el odio que hubo en ese lugar», relata Bianca mientras muestra imágenes que enseñan cómo quedó su rostro tras la agresión, que no finalizó ahí.
La joven, a pesar de reconocer que se siente destrozada, continuó con el relato. Su reacción fue encerrarse en el baño «aterrorizada» porque, recuerda, eran «cuatro contra una». «Pensé que ya había pasado, pero abrieron la puerta de una patada. La volví a cerrar y me apoyé en ella para que no entraran», narra. Al escuchar que se habían ido, Bianca salió de su refugio y se fue del local para marcharse a casa. A salir, una chica que había visto lo ocurrido se preocupó por su estado. En ese momento, ya no se acercaron cuatro personas, sino diez entre hombres y mujeres. «Me preguntaban qué había hecho, a quién había pegado mientras se me iban abalanzando. Recuerdo una nube de gente acercándose a mí. Yo estaba paralizada», asegura.
«De repente todo se nubló. Le apagaron la luz a esa chica que tanto brillaba y que tanto ha luchado por ser quien soy», cuenta. Tras eso, la recogió la ambulancia «destrozada por dentro y por fuera». «Que en pleno 2026 me tengan que hacer este destrozo que me han hecho, que me han tenido que poner siete puntos en el párpado, y recortármelo también. Me han hecho una cirugía para salvar el ojo», afirma.
Llega la policía
Bianca asegura que, tras la agresión, llegó la policía, pero ellas «siguieron de fiesta tan normal». Antes, recuerda cómo los testigos gritaban que pararan porque la iban a matar. La chica también dice que solo hubo un momento para coger aire, pero fue mínimo porque una de las agresoras se volvió a abalanzar sobre ella. «Mi libertad era su prejuicio», afirma al tiempo que explica que «una de ellas se ve que me conocía por redes porque hizo un comentario gracioso para ella que fue: ‘Mira, mira la Miss, mira la Miss’, mientras me arañaba y otra me agarraba por el pelo», relata Bianca, que es participante del concurso Miss Trans España.
«Me han advertido que me va a quedarme una marca para toda la vida ya aquí, pero para mí no va a ser una cicatriz de perdedora y de humillación, no. Va a ser una marca de guerra. A pesar de eso sigo aquí y seguiré brillando. Han intentado partirme a la cara para que, a lo mejor, no me presentara al concurso o que fuera desfigurada, pero de aquí a allí espero recuperarme y volver a brillar como lo solía hacer siempre», sostiene Bianca, que termina con un mensaje de agradecimiento a las muestras de apoyo y preocupación.




