Publicidad Noticia Top

La otra cara del VIH en España: menos diagnósticos en mujeres, pero más tardíos

La menor percepción del riesgo, las barreras sociales y la escasa presencia en programas de prevención marcan la brecha de género del VIH

Actualidad Víctor Rojas
Participantes en la cuarta Marcha Positiva celebrada por Cesida en 2025. EFE/Rodrigo Jiménez
Actualidad Víctor Rojas

A pesar de que el diagnóstico de VIH sea mayor, al menos en las estadísticas, entre los hombres, detrás de esa aparente menor incidencia entre mujeres se esconde otra realidad: ellas reciben el diagnóstico más tarde, acceden menos a las estrategias preventivas y siguen siendo minoría en los estudios clínicos sobre tratamientos. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, especialistas del Grupo de Estudio del Sida de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (GeSIDA) alertan de que la infección sigue teniendo desafíos específicos para las mujeres que no siempre están presentes en las políticas de prevención y atención sanitaria.

En 2023 se notificaron en España 2.847 nuevos diagnósticos de VIH en hombres y 492 en mujeres, según los últimos datos de vigilancia epidemiológica. La diferencia también se refleja en la tasa de incidencia: 8 casos por cada 100.000 hombres frente a 2,9 en mujeres. Pero la brecha aparece en otro indicador clave: el momento del diagnóstico. En España, el 57,5% de las mujeres recibe el diagnóstico cuando la infección ya está avanzada, frente al 49,9% de los hombres. «La epidemia de VIH sigue teniendo características diferentes según el sexo y el género, y comprender estas diferencias es fundamental para mejorar su abordaje», explica la infectóloga María Velasco, presidenta de GeSIDA.

El diagnóstico tardío suele estar relacionado con una combinación de factores médicos y sociales. Entre ellos, los especialistas señalan una menor percepción del riesgo, menos pruebas diagnósticas en algunos contextos sanitarios y desigualdades sociales o culturales que dificultan el acceso a la prevención. A nivel global, la dimensión de género de la epidemia sigue siendo evidente. En 2024 40,8 millones de personas vivían con VIH en el mundo y el 53% eran mujeres, según ONUSIDA.

Las diferencias entre hombres y mujeres también influyen en la respuesta a los tratamientos. Factores biológicos como las hormonas, el peso corporal o la composición grasa pueden modificar la forma en que el organismo absorbe y metaboliza los fármacos antirretrovirales. Además, etapas del ciclo vital femenino, como el embarazo, el posparto o la menopausia, pueden alterar la farmacocinética de los medicamentos. Algunos efectos secundarios también se manifiestan de forma distinta, con alteraciones metabólicas, cambios en el peso o variaciones en la densidad ósea.

Una prevención que apenas llega a ellas

Uno de los datos que más preocupa a los especialistas es el uso de la profilaxis preexposición (PrEP), uno de los métodos más eficaces para prevenir la infección. En España, alrededor del 14% de los nuevos diagnósticos corresponden a mujeres, pero su presencia entre quienes utilizan PrEP es inferior al 1%, según datos del Sistema de Información de los Programas de PrEP (SiPrEP).

La mejora del diagnóstico precoz en mujeres debe ser una prioridad”, señala la infectóloga María Jesús Pérez Elías, especialista en VIH e integrante del grupo europeo Women Against Viruses in Europe. «La menor percepción del riesgo y algunos factores socioculturales hacen que muchas mujeres reciban el diagnóstico cuando la infección ya está avanzada».

La investigación reciente está explorando nuevas estrategias preventivas que podrían mejorar la protección frente al VIH en mujeres. Uno de los ensayos más relevantes, el estudio HPTN 084, demostró que el cabotegravir inyectable de acción prolongada, administrado cada dos meses, reduce de forma significativa el riesgo de infección en comparación con la PrEP oral diaria en mujeres cisgénero.

Otro problema señalado por los especialistas es la escasa participación de mujeres en los ensayos clínicos sobre VIH. En algunos estudios sobre nuevos tratamientos, su presencia no supera el 20%, lo que limita el conocimiento sobre cómo afectan realmente estos fármacos a este grupo.

Publicidad Encima Newsletter