Torremolinos estrenó, el pasado verano, cuatro duchas tematizadas que fueron instaladas en otros tantos puntos estratégicos de sus 6 kilómetros de arenales.
En La Carihuela, se colocó una con forma de espeto de sardinas; la torre de Pimentel fue el elemento singular elegido para su barrio, El Bajondillo; hay una gamba para quitarse la sal en Los Álamos y, por último, la clásica pala y el rastrillo decoran Playamar desde 2025.
El Ayuntamiento quiere incrementar el número de estos equipamientos, que son a la vez reclamo turístico, una decisión que justifica en «la experiencia positiva obtenida y el impacto constatado en la percepción de calidad del destino» para, de esta forma, consolidar «el modelo implantado». Lee la información completa en SUR.es




