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Una familia de dos madres en la élite del balonmano

Las deportistas Silvia Arderius e Isa Medeiros con su bebé. Marilú Báez

La pareja formada por las jugadoras del Costa del Sol Málaga Silvia Arderius e Isa Medeiros viven juntas el reto de la maternidad en la alta competición

Stories Marina Rivas

Ana Peleteiro, Blanca Manchón, Ona Carbonell, Azahara Muñoz, Serena Williams, Gemma Mengual, Maialen Chorraut, Allyson Félix… Todas estas mujeres tienen algo en común. Todas ellas decidieron plantarle cara al miedo, a las dudas, y a las opiniones ajenas para poner en pausa sus metas personales y luchar por otra aún mayor, quizá la más gratificante y exigente que existe: ser madre. Aun estando en la élite de sus respectivas disciplinas, apostaron por su futuro personal, arriesgándose a perder, de la noche a la mañana, todo aquello que habían construido. Y aun así, tras mucho esfuerzo y lucha, lograron su cometido y regresaron a la acción. Son muy pocas las deportistas que durante sus carreras escogen ser madres. Y es normal, siempre saltarán las eternas dudas: ¿Volveré a mi estado de forma ideal? ¿Perderé mis patrocinios y becas? ¿Podré compaginar ambas vidas? ¿Qué pasará con mi selección o mi equipo? Dispuestas a lidiar con todas estas incógnitas, la pareja formada por dos jugadoras del Costa del Sol Málaga, Silvia Arderius e Isa Medeiros, se embarcaron en esta aventura que es la maternidad, con más convicción que miedo.

Por fortuna, siempre tuvieron en casa a su mayor apoyo. La internacional brasileña Isa Medeiros aterrizó en el equipo de la ciudad en 2018. Dos años más tarde, en 2020, el Costa del Sol fichó a la internacional madrileña Silvia Arderius. A priori no entraba en sus planes enamorarse de su compañera de equipo, menos aún para Medeiros, quien nunca antes había tenido una pareja de su mismo sexo. Sin embargo, la conexión fue inmediata y en apenas unos meses formalizaron su relación. «Cuando sientes algo así es inevitable», recuerda Arderius. A lo que su pareja añade: «Siempre noté que era algo más que una compañera».

A lo largo de estos cinco años sólo han discutido por una razón: el balonmano, por algún aspecto en el que no consiguen ponerse de acuerdo. Pero el enojo nunca dura más de unos minutos. Su complicidad es palpable. Todo marchó siempre sobre ruedas, incluso dentro de la pista, porque ambas han sido pilares clave de la mejor etapa histórica del Costa del Sol, en la que han ganado una Liga, dos Copas de la Reina, una Supercopa y una EHF European Cup. En sus carreras ya podían decir que lo habían ganado prácticamente todo. Sin embargo, su mayor título llegó hace poco más de ocho meses, con el nacimiento de la pequeña Sofía.

¿Cuándo comenzó a gestarse la idea de ser madres? A esto, responde la madrileña, la gestante: «Al final de la Liga que ganamos, hablamos. Yo siempre había querido quedarme embarazada, es una ilusión que he tenido toda la vida y le dije a Isa que me gustaría empezar el proceso». En su caso, guardaba un as en la manga, porque consciente de que el tiempo luchaba en su contra, al cierre de la temporada 2020-21 decidió congelar óvulos, con la ayuda del entonces patrocinador del equipo, las Clínicas Rincón Fertilidad.

Momentos complicados

Medeiros, cinco años menor, aún tenía dudas, pero el amor la llevó a dar el paso adelante… aunque no fuese todo tan sencillo. «No lo tuve tan claro como Silvia. Sí quería ser madre, pero lo veía súper lejos. Además, Silvia fue mi primera novia, así que para mis padres fue un poco ‘shock’ cuando se lo conté. Tardé un tiempo en decírselo, y como un año y medio después de eso, les dije que íbamos a buscar un bebé, así que fue otro ‘shock’, pero ahora están muy contentos e ilusionados», cuenta ahora con tono jocoso, porque pasado aquel mal trago, contó con el apoyo de la familia, la cual considera a Silvia una más. Y viceversa.

Todo estaba ya dicho, pero lo más duro llegó a continuación. Arderius comenzó el proceso de fecundación in vitro en las Clínicas Rincón Fertilidad, pero la vida no le puso las cosas fáciles. Tuvieron que pasar por cuatro procesos de implantación hasta lograr el objetivo, lo que generó un gran estrés a la pareja. La primera implantación se realizó al cierre de la campaña 2022-23. «Ahí ya habíamos ganado todos los títulos y también recuerdo que se fichó a una central muy buena, Patri Lima, y pensé que si era el momento de dejar ‘colgado’ al equipo en cierto modo, era entonces». Las llamadas desde la clínica eran diarias para informar del estado del proceso. Por desgracia, la buena noticia nunca llegaba. «Yo la acompañaba a las extracciones y vivíamos los mismos nervios y emoción. Hemos llorado mucho», valora Medeiros.

Arderius recuerda incluso alguno de los días más complicados: «Un día nos llamaron y nos dijeron que no había funcionado y justo teníamos partido esa tarde, contra el Gijón. Internamente, fue muy complicado de gestionar», recuerda, reviviendo aquella angustia. Además, porque lo llevaban en secreto. «Al principio no lo sabían ni nuestras familias, ha sido muy difícil de gestionar emocionalmente y no queríamos que estuviera la gente detrás», añade. Tres implantaciones después, los óvulos de aquella extracción se habían agotado. Tal fue la situación que la pareja paró de intentarlo por un tiempo. Sin embargo, se obró el milagro… Y por partida doble. Aquel verano de 2024, Silvia Arderius cumplió el sueño de acudir a los Juegos Olímpicos de París y a su vuelta, en su segunda extracción y al cuarto intento de implantación, fue la vencida.

Ahí comenzó lo segundo más difícil: «La parte de transmitirlo al club fue casi tan complicada como el quedarme embarazada. Fue muy estresante. Primero porque estás con la incertidumbre al haber riesgo en el primer trimestre. Pero los primeros a los que se lo dijimos fue a Suso Gallardo (entrenador) y a Pepa Moreno (la presidenta), a los dos días de saberlo nosotras, porque yo tenía que dejar de jugar. Unos días después se lo contamos al equipo».

Conciliación

Después de anunciarlo, comenzó el proceso de preparación de Arderius, intensificando los entrenos personales en Eshmún Sport Clinic para que la vuelta fuese lo más llevadera posible a nivel físico. Pasaron los nueve meses y llegó Sofía, el 27 de mayo de 2025. Cuatro meses después de la cesárea, la central regresó a los entrenos y al quinto mes, volvió a la competición. «El miedo que sigo teniendo es el de si voy a recuperar mi máximo nivel, pero hay que entender que estoy en una etapa diferente», cuenta Silvia. Ahora el gran reto que tienen por delante se llama conciliación. «Lo hacemos como podemos. Silvia cogió su baja de maternidad y luego yo cogí unas semanas cuando fue el parón de Liga. Luego, durante el día a día, por suerte, tenemos amigos que nos ayudan y ahora tenemos a una chica en casa que nos ayuda también. A los entrenos no nos llevamos a la niña, pero a algunos viajes ya ha venido incluso», relata Medeiros.

Ambas concuerdan en que la dificultad para compaginar ambas vidas ahora es la que frena a otras mujeres deportistas a ser madres: «No es habitual verlo porque conciliar ambas vidas es muy complicado, es el problema principal. Y eso que nosotras, en el fondo, tenemos suerte, porque entrenamos unas pocas horas al día, pero obviamente no es fácil», reconoce la madrileña, que añade: «Si somos un ejemplo, genial. Hay que vivirlo con toda la naturalidad y si hay más madres como nosotras que se quieran animar, las animo, es un proceso precioso. La maternidad es dura para todo el mundo, pero merece la pena».

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