Escalada y visibilidad LGTBI: así combina Jaume Peiró deporte y activismo
El deportista prepara un documental que se adentra en la realidad social de Mauritania, donde las relaciones entre personas del mismo sexo están castigadas por ley
La vida de Jaume Peiró ha transcurrido entre montañas. El escalador lleva años alcanzando cumbres y afrontando grandes retos deportivos, pero no todos los desafíos a los que se ha enfrentado tienen que ver con la altura. A los 18 años, cuando convirtió en profesión lo que hasta entonces había sido una afición, comenzó también una nueva etapa personal: empezó a salir con su novio y, al mismo tiempo, del armario. Desde entonces, ambas facetas de su vida han avanzado de la mano.
Peiró ha convertido el deporte en una herramienta para visibilizar al colectivo LGTBI. En los últimos años ha impulsado distintas acciones con este objetivo, desde expediciones hasta proyectos vinculados a la escalada. «Por ejemplo, hemos escalado montañas que nunca se habían escalado y les hemos puesto nombres relacionados con el colectivo LGTBI», explica en una conversación con SIX. Ahora, a estas iniciativas se suma un nuevo proyecto: un documental rodado en Mauritania que pretende acercar una realidad próxima geográficamente, pero desconocida para buena parte de la sociedad.
Mauritania es uno de los países donde la legislación contempla la pena de muerte para las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo. Estas están tipificadas como «actos de indecencia» o «actos contra natura». Su Código Penal, basado en la Sharia, establece en el artículo 308 que los hombres pueden ser condenados a muerte por lapidación pública, mientras que las mujeres pueden enfrentarse a penas de entre tres meses y dos años de prisión, además de una multa. Aunque la pena de muerte forma parte de la legislación, funcionarios mauritanos han asegurado ante Naciones Unidas que desde 1987 existe una «moratoria de facto» sobre las ejecuciones.
Es en este contexto donde Peiró y su equipo desarrollaron el proyecto. «Pese a esta realidad, creo que hemos estado bastante seguros por una razón: para mucha gente allí la homosexualidad ni siquiera se contempla como una posibilidad», explica el escalador. El documental utiliza como hilo conductor un reto deportivo: la escalada de uno de los monolitos más grandes del mundo, situado en pleno desierto del Sáhara. La expedición sirve como punto de partida para acercarse a la realidad social del país y a la situación de las personas LGTBI.
«El documental recoge nuestra visión personal y también contará con una perspectiva institucional», señala Peiró, aunque algunos detalles todavía están «pendientes de confirmar». El proyecto incorpora también testimonios y una mirada a la vida cotidiana del país, a la manera en que sus habitantes se relacionan y a las circunstancias que condicionan la vida de las personas LGTBI. La legislación y las diferencias que establece entre hombres y mujeres constituyen otra parte del relato, que podría ver la luz a finales de este año.
Otras aventuras
La expedición a Mauritania no es la primera aventura con la que Peiró ha tratado de unir deporte y visibilidad. Buena parte de sus proyectos se desarrollan en países donde la legislación no protege los derechos del colectivo LGTBI y, en algunos casos, los castiga. «Al riesgo propio de la escalada se suma el de viajar a lugares donde la legislación castiga directamente a las personas LGTBI. También son países donde estas realidades tienen menos visibilidad», explica.
El escalador es consciente de la exposición que implican estas expediciones, pero también de que el riesgo que él asume como visitante no es comparable con el de quienes viven allí de forma permanente. «Nosotros entramos y salimos; la realidad no es la nuestra. Vivimos desde una posición de privilegio», reconoce.
Uno de sus últimos viajes lo llevó hasta un refugio para mujeres trans musulmanas en Indonesia, un espacio perseguido por el ISIS que también decidió documentar. «Son diferentes acciones que realizo a título personal, aunque luego suelen tener repercusión profesional, y es algo que me gusta hacer», explica.
Pero la lucha por la visibilidad no se limita a los países que visita. Peiró también ha tenido que enfrentarse a los prejuicios dentro del propio mundo del deporte. Cuando decidió salir del armario, sabía que entraba en un terreno en el que apenas había referentes. «Dar el paso fue complicado porque no teníamos referentes. Ser una de las primeras personas en hacerlo implica cierta responsabilidad», asegura. Con el paso de los años, sin embargo, considera que el escenario está cambiando. «Creo que las cosas están avanzando y que cada vez hay más referentes. Eso supone una gran ventaja para las nuevas generaciones».
Entre montañas, expediciones y cámaras, Peiró ha encontrado una forma de convertir su propia experiencia en una herramienta de visibilidad. La escalada continúa siendo el eje de sus proyectos, pero el reto va mucho más allá de alcanzar una cima: utilizar el deporte para abrir conversaciones sobre realidades que, todavía hoy, permanecen ocultas en distintas partes del mundo.