En España existen apenas una veintena de monumentos dedicados específicamente al colectivo LGTBIQ+, una cifra muy reducida si se tiene en cuenta la importancia histórica del movimiento y las décadas de persecución, discriminación institucional y violencia social que han sufrido las personas LGTBI a lo largo del tiempo.
Esta escasez de espacios conmemorativos contrasta con el papel fundamental que el activismo ha desempeñado en la conquista de derechos civiles, legales y sociales que hoy se consideran esenciales en una sociedad democrática.
Estos monumentos no son meros elementos simbólicos o decorativos en el espacio público, sino lugares de memoria colectiva. Su función es preservar y transmitir la historia del movimiento LGTBI, visibilizar a las víctimas de la represión y ofrecer un reconocimiento público a quienes resistieron y lucharon en contextos profundamente hostiles.
Asimismo, estos espacios cumplen una importante labor pedagógica y social. Contribuyen a la sensibilización de la ciudadanía, especialmente de las generaciones más jóvenes, y ayudan a normalizar la diversidad afectiva, sexual y de género en el ámbito público. Sobre todo en un contexto en el que aún persisten discursos de odio y retrocesos en derechos.
El primer monumento LGTBIQ+ en España
Según este informe del Ministerio, el primer monumento LGTBIQ+ del país se inauguró en 2004 en Fuerteventura y supuso un hito en el reconocimiento institucional de la memoria histórica del colectivo. La obra consiste en dos monolitos que rinden homenaje a las personas encarceladas en el campo de concentración de Tefía, un antiguo centro de internamiento franquista donde, entre 1954 y 1966, fueron recluidos numerosos hombres acusados de «peligrosidad social», muchos de ellos perseguidos específicamente por su orientación sexual.
La inauguración del monumento no solo sirvió para dignificar a las víctimas, sino también para sacar del silencio una historia largamente ignorada en el relato oficial de la dictadura. Desde entonces, Tefía se ha consolidado como un lugar de memoria y reflexión sobre la represión franquista contra el colectivo LGTBIQ+. Tanto es así que hace unos años, Atresmedia quiso recordar esta historia en una serie llamada ‘Las Noches de Tefía’.
Un año después, en 2005, se instaló una placa conmemorativa en la antigua prisión provincial de Huelva, dedicada a los homosexuales que fueron encarcelados en aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes.
Esta norma, reformada en 1954 por el régimen franquista, incluyó explícitamente a los homosexuales como sujetos «peligrosos», permitiendo su detención, internamiento y sometimiento a medidas de «reeducación». La prisión de Huelva fue uno de los centros donde se aplicó esta legislación represiva, que criminalizaba la orientación sexual y legitimaba la persecución sistemática del colectivo.
Monumentos LGTBI impulsados por el activismo
En 2009, la localidad vizcaína de Durango inauguró un monolito creado por el artista Koldobika Jáuregui, impulsado por el colectivo EHGAM (Euskal Herriko Gay-Les Askapen Mugimendua), una de las organizaciones históricas del activismo LGTBI en Euskadi.
La escultura se erigió en la zona de Landako, frente al pabellón donde cada año se celebra la popular Feria del Libro y del Disco Vasco, un lugar simbólico ya que fue en ese contexto de la feria en 1976 cuando surgió la idea de organizar una respuesta colectiva a la homofobia heredada del franquismo.
La obra consiste en una pieza de piedra con elementos de diseño expresivos y una placa conmemorativa que recuerda a quienes fueron «perseguidos y represaliados por el régimen franquista debido a su opción sexual y afectiva y que lucharon bajo ese régimen por vivirla en libertad».
En Salamanca, la asociación Iguales logró la inauguración de un monolito en 2022, situado junto al emblemático Puente Romano sobre el río Tormes. Esta placa conmemorativa, promovida por la entidad LGTBI+ local junto con el Ayuntamiento, presenta una pieza de piedra coronada por un triángulo rosa, símbolo histórico que evoca cómo se marcaba a los homosexuales en los campos de concentración nazis, y una inscripción que rinde homenaje a todas las personas del colectivo que han sufrido vulneración de derechos por su identidad o orientación.
El monumento fue colocado en un paraje urbano muy transitado y visible, con la intención de «mostrar el compromiso de Salamanca con el respeto a todos los derechos fundamentales para la plena inclusión de la comunidad LGTBI+» y afirmar públicamente la dignidad y la resiliencia de este colectivo.
Monumentos LGTBIQ+ en Catalunya
Catalunya concentra varios de los principales monumentos LGTBI de España. En Sitges, destaca una escultura con forma de triángulo invertido, símbolo utilizado para perseguir a las personas homosexuales durante el nazismo. La obra fue colocada en el paseo marítimo con la inscripción «Sitges contra la homofobia / Mai Més / 5 octubre 1996–2006» («Nunca más»), conmemorando tanto el décimo aniversario de movilizaciones ciudadanas contra la discriminación policial en 1996 como el compromiso contra la homofobia en la vida pública.
Más allá de su valor simbólico, el monumento de Sitges ha tenido una historia propia dentro de la memoria colectiva: tras su inauguración se deterioró por la exposición al clima y actos de vandalismo, lo que llevó a una restauración y traslado a un emplazamiento más visible en el paseo marítimo en 2014.
En Barcelona existen dos espacios fundamentales de reconocimiento y memoria LGTBI. El primero se encuentra en los Jardines de Fontseré i Mestre, junto a una de las entradas del Parque de la Ciutadella, donde se inauguró en 2011 un monumento en memoria de los gays, lesbianas y personas transexuales represaliadas. Esta obra, promovida por el Ayuntamiento como parte del Plan Municipal para el Colectivo LGTBI, consiste en un triángulo invertido de piedra de Montjuïc y con una inscripción conmemorativa.
El segundo espacio es la Glorieta de la Transexual Sonia, ubicada también en el Parque de la Ciutadella en el lugar donde fue asesinada en 1991 Sonia Rescalvo Zafra a manos de un grupo de neonazis, un crimen que adquirió gran relevancia histórica por ser de los primeros casos de violencia extrema contra una mujer trans de los que se tiene constancia en España y que marcó un antes y un después en la lucha contra los delitos de odio. En 2013, el pleno municipal rebautizó oficialmente este espacio con su nombre para homenajear su memoria y denunciar la transfobia
Monumentos LGTBIQ+ en Madrid
Madrid cuenta con dos homenajes clave al colectivo LGTBI. El primero es la Plaza de Pedro Zerolo, situada en el barrio de Chueca, epicentro de la cultura y vida LGTBI en la capital. Este espacio recibió el nombre de Pedro Zerolo en 2015, en homenaje al político, concejal del PSOE y activista reconocido por su papel en la conquista de derechos civiles para lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales en España.
El segundo espacio emblemático es una placa en honor a Cristina Ortiz, conocida como La Veneno, situada en el Parque del Oeste de Madrid. Esta placa fue instalada en 2019 tras una propuesta de la asociación LGTBI Arcópoli y recoge la inscripción «En memoria de Cristina Ortiz, ‘La Veneno’, valiente mujer transexual visible en los años 90», reconociendo su contribución a la visibilidad de las personas trans y su impacto social y cultural en España.
La historia de este homenaje ha tenido altibajos: la placa original fue arrancada poco después de su colocación y posteriormente repuesta por el Ayuntamiento con medidas para protegerla del vandalismo, lo que pone de manifiesto los desafíos que aún persisten frente a la transfobia y la LGTBIfobia.
El monumento LGTBI más reciente en España
En Gijón, el monumento más reciente dedicado a la memoria LGTBI se inauguró el 22 de abril de 2023 en la plaza Arturo Arias, popularmente conocida como el Lavaderu, para rendir homenaje a Alberto Alonso Blanco, conocido como Rambal, un artista transformista y figura icónica de la vida cultural y social del barrio de Cimavilla que vivió abiertamente su homosexualidad en pleno franquismo y fue asesinado en 1976.
La escultura, obra del artista Miguel Arrontes, está situada frente a la casa donde vivió Rambal y lo representa en una postura icónica recogiendo un caldero con ropa, una imagen que se ha convertido en símbolo de su personalidad y presencia en el barrio.
Calles dedicadas a referentes LGTBI en España
Además de monumentos, varias ciudades españolas han dedicado calles a personas del colectivo LGTBI, contribuyendo también a la visibilidad y al reconocimiento histórico. Algunos ejemplos son: Manolita Chen en Torremolinos, La Petróleo y La Salvaora en Cádiz, Carla Antonelli en Güimar, Marcela y Elisa en A Coruña, La Moni en Huelva y La Esmeralda en Sevilla.
Nuestros lectores, además, han apuntado a otros monumentos existentes en España como la placa homenaje en Valencia a Margarida Borrás, la primera persona transexual que se recuerda ejecutada por su identidad de género en 1460; el primer parque con la nomenclatura LGTBIQ+ en Jerez de la Frontera; la Plazuela de la Memoria Trans en Madrid; o la Plaza Memorial Pedro Zerolo en Adeje.




