María Pasadas, de la psicología al cine: «Me gasté el dinero de la beca en focos»
La cineasta andaluza presenta en GIFIC su corto 'La otra mitad', una historia de identidad y familia ambientada en la realidad social de los años 90
Guadix
Guardado en un cajón a la espera de ser abierto, como esa camiseta que no tiras porque estás seguro de que te volverá a caber. Así tenía la cineasta María Pasadas su proyecto 'La otra mitad', un cortometraje ambientado en los años 90 que habla sobre identidad y familia. La historia cuenta cómo dos mellizos, Ángel y Sandra, deciden presentar a sus parejas a sus padres. A simple vista, todo parece encajar. Sin embargo, en un juego de apariencias planeado al dedillo, no todo saldrá como esperan. «'La otra mitad' surge diez años después de comenzar mi carrera como cineasta. Y surge de la idea inicial que tuve en ese momento», asegura la directora en una conversación con SIX, con motivo de la presentación del corto en el Guadix Iridiscente Festival Internacional de Cine (GIFIC), dentro de la Sección cine de Graná.
Este corto, dirigido y escrito por Pasadas junto a Elena López, se fraguó cuando la andaluza terminó su carrera de Psicología, con la que no se sentía «del todo conectada» respecto a lo que le habían vendido durante los estudios. «Siempre me ha impulsado lo social, algo más profundo. Y encontré a través del cine esa salida, ese desvío de la autovía en el cual sí que podía profundizar en las personas», relata la cineasta, quien ya tenía en mente 'La otra mitad'. Aunque la falta de experiencia y el deseo por aprender de personas que ya se dedicaban al cine, hicieron que acabara contando otras historias y que su idea inicial se quedara en ese cajón.
Un cajón del que Pasadas nunca tiró la llave. «Diez años después dije: 'Esto me quema'», asegura. El siguiente paso fue llamar a su amiga Elena López para escribir la historia juntas. «Ella no se dedica en absoluto al cine, pero es la persona que más lee en el mundo. Y eso me parecía un criterio súper importante», narra sobre la creación de este proyecto que, según explica, trata sobre la identidad desde la ocultación en una España, más concretamente Granada, de los años 90, donde el juego está precisamente ahí: en ocultar quién eres. «Es una crítica, un abrazo y un ver más allá», comenta.
La directora tenía claro que quería contar esta historia en una época «abiertamente machista». «Esto no significa que no lo sea actualmente, porque lo es. Pero no tenía ganas de que nadie me lo rebatiera», aclara Pasadas, quien tenía interés en mostrar esa familia tradicional con una mujer muy centrada en los cuidados y que, a veces, se presupone que no se entera de qué pasa a su alrededor.
Y esa es otra de las características de su cine: su mirada social hacia las realidades feministas y otras diversidades como la LGTBI. «Acabé la carrera y la sensación era de frialdad, de haber dado cuatro años de catalogar a personas dentro de un manual», señala. Un manual que, entonces, trataba la homosexualidad como un transtorno. Luego, hizo el máster de Intervención Social e, incluso, estuvo trabajando en la cárcel. Pero tampoco. «La beca de ese máster me la gasté en focos para seguir haciendo cine», reconoce la cineasta, quien sí ha encontrado en este arte esa profundidad que buscaba. Ahora, tras hacer un máster de cine, se ha reconciliado con la psicología y la ejerce desde una rama «más humanista».
La otra mitad de 'La otra mitad'
Después de diez años en un cajón, la psicóloga reconoce que 'La otra mitad' ha madurado. «No es lo mismo María con 21 años que con 31 años», dice. Pero la trama no ha variado. La historia sigue siendo la que esa inexperta María quería contar. «Hace diez años habría sido una bala desperdiciada», considera con el paso del tiempo.
Una historia a la que dan vida actores andaluces, pero también otros de fuera de la región como la canaria Toni Acosta. «Estoy muy cansada de que los andaluces tengamos que irnos a Madrid a hacer acento neutro», dice la cineasta, quien elegió a artistas de fuera de Andalucía con una intención clara: que actores acostumbrados al acento neutro tuvieran que actuar con acento andaluz. «A Toni le pusimos el acento granadino, pero con raíces de mi pueblo, de La Línea de la Concepción», declara.
«Estoy muy cansada de que los andaluces tengamos que irnos a Madrid a hacer acento neutro»
María Pasadas
Cineasta
Toni Acosta interpreta el papel de la madre. «Cuando le enviamos la propuesta a Toni, no solamente es que dijera que sí, sino el cómo dijo que sí. Las primeras palabras que yo recuerdo de Toni son: 'Hola, me encanta el corto'», relata la andaluza sobre esta actriz de un elenco que completan actores andaluces como los protagonistas Viktor Beltrán y Rebeca del Moral, así como Abraham Montufo, y otros de fuera como Andrea Guash y Álex Puértolas.
Aunque la directora nació en la Línea de la Concepción, lleva 14 años viviendo en Granada y es la primera vez que presenta su corto en la provincia, además de ser la segunda vez a nivel nacional tras su paso por el Festival de Tarazona, que es calificador para los Goya.
A pesar de estar centrada en la promoción de 'La otra mitad', la andaluza reconoce que tiene otros proyectos en mente. Del primero no puede hablar mucho, pero se rodará este año «si todo va bien». También está centrada en su nuevo libro y con la mirada puesta en llevar al largometraje su primera novela, 'El destello de los cuerpos', y 'La otra mitad'. «Nos encantaría contrar la otra mitad de 'La otra mitad'», dice. Esta vez, esperemos, que no tenga ni que meterlo en el cajón.