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Ilustración: Fernando Hernández

¡Bañadores fuera! Por qué el nudismo gusta y engancha cada vez a más gente

En España hay 445 playas que permiten el nudismo, de las cuales 356 se consideran en zonas aisladas, con pocos servicios turísticos o no excesivamente accesibles

🍑 Faro de Carbonera (Cádiz)

Junto a la playa de La Alcaidesa y Sotogrande, en San Roque, encontramos uno de esos tesoros de Cádiz que todavía son poco conocidos (al menos, no tanto como La pequeña Lulú de Los Caños de Meca o la playa de Bolonia). Hablamos de la zona nudista junto al Faro de Carbonera, también conocida como Punta Mala, una playa extensa y poco concurrida con vistas al Estrecho de Gibraltar y al Peñón.

🍑 Zahora (Cádiz)

De ambiente familiar, la playa de Zahora es bastante concurrida (mucho menos que otras de Barbate, eso sí), pero al ser muy extensa nunca resulta agobiante y es perfecta para dar largos paseos sin bañador. Como suele suceder, cuanto más te alejes de las zonas de aparcamiento y chiringuitos, menos jaleo encontrarás. Vistas al Faro de Trafalgar y atardeceres espectaculares.

🍑 Rompeculos (Huelva)

El nombre de Rompeculos, divertido desde luego, no tiene que ver con ninguna obscenidad que pudiéramos pensar: hay varias teorías, pero una señala que podría referirse a los 'culos' de los barcos que encallaban allí. Lo que sí está claro es que la zona, pleno parque Natural de Doñana, bien merece una visita. No es totalmente nudista: suele practicarse en el lado izquierdo, hacia la playa Pico del Loro.

🍑 Bascuas (Galicia)

En la zona de Sanxenxo, Pontevedra, encontramos la playa de Bascuas, un paraíso amplio de arena al que recomendamos no llevar comida de casa: los bocatas de pulpo o calamares de su chiringuito son espectaculares. Cuando baja la marea, hacia la zona izquierda de la playa aparecen unas cuevas en las rocas que no hay que perderse. Junto con Barra, la mejor opción de las Rías Baixas. Buen aparcamiento.

🍑 Baroña (Galicia)

De las Rías Altas nos quedamos con la playa de Baroña, en la provincia de Coruña, que recibe su nombre del cercano Castro de Baroña. Este yacimiento arqueológico milenario, restos de un poblado celta, tiene la peculiaridad de ser el único que se encuentra junto al mar. En los ochenta, el párroco del pueblo y algunos vecinos se manifestaron con estacas contra el nudismo, pero ahora ya no hay polémica. Es una playa apreciada, también, por los surfistas.

🍑 Torimbia (Asturias)

Si el mar Cantábrico guarda una joya de plena naturaleza, esa es la playa de Torimbia, en Llanes. Desde el aparca miento nos tocará hacer una pequeña peregrinación para descender hasta ella, pero la recompensa merecerá la pena: el enclave verde es evocador; un oasis de tranquilidad y agua cristalina.

🍑 Balmins (Sitges)

Acostumbrados a playas nudistas remotas, la capital LGTBQ+ de Cataluña nos ofrece una urbana en la que, en horas punta, es incluso difícil encontrar hueco para la toalla. Arena, agua caliente y bonitas vistas del pueblo, es ideal para tomar un cóctel al atardecer. Para una experiencia más salvaje está, a las afueras de Sitges, la Playa del Muerto... y su cueva.

🍑 Playa del Mago (Mallorca)

De Baleares podríamos mencionar Es Trenc, la de mayor extensión, pero nos quedaremos con la playa del Mago, en Calviá, una de esas calitas de agua cristalina y arena blanca que parece que solo existan en las revistas. Alertamos, eso sí, de que no es muy grande y, por tanto, según la temporada podemos encontrarla muy llena o invadida por textiles. Los actores Anthony Quinn y Michael Caine grabaron aquí, en los sesenta, una película llamada precisamente 'El Mago', que supuestamente acontecía en Grecia.

🍑 Cala Dorada (Murcia)

No todo en Levante son playas masificadas donde no cabe una sombrilla más, también hay muchas calas tranquilas y poco exploradas donde quitarse el bañador. En el parque Natural de Calblanque encontramos opcio nes ideales como playa Negrete y Cala Parreño, aunque nuestra favorita es, sin duda, Cala Dorada. Perteneciente a Cartagena, es de difícil acceso, pero espectacular. Cerca de allí, pero ya en Alicante, tenemos una opción más conocida, la playa El Rebollo.

🍑Cofete (Fuerteventura)

En Canarias, todo el mundo conoce Maspalomas y sus dunas, pero Cofete, en Fuerteventura, es otro rollo. Es la playa nudista más extensa de España, de unos 14 kilómetros, indómita y casi virgen. Atentos a la previsión de viento.

«Puede que suene a cliché, pero yo valoro mucho las sensaciones de estar en contacto con la naturaleza», dice Julián. «Bañarse sin ropa y notar el agua en todo tu cuerpo es una pasada. Creo que, objetivamente, usar bañador es mucho más incómodo, me molesta salir del agua y notar un trapo mojado encima del cuerpo en vez de que la piel se vaya secando al viento. Además, son playas más tranquilas y donde oyes el mar». Su opinión no es tan cliché, pero sí muy extendida entre los nudistas con los que hemos hablado. En España hay 445 playas que permiten el nudismo, de las cuales 356 se consideran en zonas aisladas, con pocos servicios turísticos o no excesivamente accesibles. Que haya que andar media hora desde donde dejas el coche o bajar por un acantilado hasta llegar al paraíso es un hándicap, pero nos dicen que siempre merece la pena.

«Aunque, claro está, habrá naturistas de cualquier ideología o forma de pensar, sí creo que hay una manera común de cómo estar en una playa, como relacionarse con el entorno y cómo comportarse», opina Elena. «Un naturista normalmen te no te va a poner un altavoz de música a tope, sino que va a la playa para escuchar el mar, para disfrutar del entorno. Incluso las playas de ambiente familiar, y con niños, suelen ser más tranquilas que las textiles. Para mí, disfrutar de una playa tiene que ver con esa paz; no concibo ir a una urbana atestada de gente». Más del 60% de estas playas son de ocupación baja.

Fuera prejuicios

«A mí me ha ayudado a tener una relación mejor con cómo miro mi cuerpo y lo acepto», dice Fernando sobre las ventajas de desnudarse delante de desconocidos. «Antes de ir a playas nudistas, pensaba que allí me iba a comparar todo el rato con los demás, pero no. Claro que miras, pero ves cuerpos más así, más asá... Y lo naturalizas. No es una competición. Incluso si hay alguien que te mira un poco, ya sea con deseo o con curiosidad, no sueles sentirte evaluado, como sí pasa, por ejemplo, en una discoteca».

Quizás ese sea un mito a desmontar entre quienes aún no han probado el nudismo, que nadie te va a juzgar, que no te vas a sentir observado y que, incluso, puedas volverte a casa con mejor autoestima. «Estamos constantemente recibiendo estímulos en redes sociales de cuerpos, no ya perfectos, imposi bles», razona Laia, «la gente que vemos en Instagram no tiene nada de grasa corporal y están colocados en poses estratégicas. Cuando pasas un día con amigos en una playa nudista, o viendo a desconocidos, todos con cuerpos comunes, es una toma de contacto con la realidad».

«Todos los cuerpos se doblan, cuelgan, tienen manchas o ara ñazos, estrías o durezas en los pies», añade esta naturista desde hace ocho años, «cuando nos sentamos en el suelo, no somos un anuncio de colonia. Y ver eso nos hace tocar césped... o arena en este caso». Y luego hay razones más triviales: «Otra cosa buena es que no tienes que elegir outfit para la playa ni para enseñarlo en Instagram. El nudismo está muy lejos del postureo. ¡Y ahorras en bañadores! Yo tengo uno desde hace muchos años, pero no lo renuevo porque lo uso para llegar e irme solamente».

¿Y qué pasa si...?

«Esa es la pregunta que siempre te hacen los que nunca han ido a una playa nudista, que qué pasa si tienes una erección», comenta Julián entre risas. «Pues no pasa nada», resuelve, «lo normal es taparse con la toalla o ponerse boca abajo y esperar a que pase. Es algo perfectamente natural y a veces no pasa por excitación, sino por vergüenza, por no estar acostumbrado, por un cortocircuito... (risas). Lo único que hay que procurar es no incomodar a otras personas presentes, pero si eres respetuoso no es un problema si hay una hinchazón momentánea». ¡Caso resuelto!

Guerra contra los textiles

Muchas personas que practican el nudismo se quejan de la «invasión» de textiles, esto es, personas que no se quitan el bañador en las playas nudistas. «Molesta porque hay muy pocos espacios nudistas en comparación con los textiles, entonces si llenan los nuestros de bañadores, dejan de tener su sentido y desaparecen. Si no les gusta practicarlo, ¿por qué vienen?», plantea Fernando. A esta cuestión responde Laia: «Por un lado, creo que muchos textiles van a playas nudistas porque son más bonitas o más tranquilas, pero también hay muchos a los que les llama la atención el nudismo, o les da morbo, pero no se atreven a hacerlo. Y eso genera incomodidad».

«Cuando una persona está desnuda y otra no, se crea una si tuación de desigualdad. No estás en las mismas condiciones», suma Elena. «Puedo entender, por ejemplo, que una chica no se quite la parte de abajo porque tiene la regla y se siente incómoda, pero lo normal es que una playa nudista sea nudista. No se trata de que yo exija verte, ni hay una policía antibañador; se trata de respetar unas normas y estar todos al mismo nivel. Lo mismo que si vas de público a la ópera o al teatro sabes que no puedes hablar ni molestar durante la función, aquí la norma es estar todos desnudos y respetar al otro».

Sex on the beach?

«No en todas las playas nudistas hay traqueteo. Si es lo que vas buscando, entonces no es solo nudismo. Para eso, deberías in formarte bien y buscar lugares específicos, que los hay», dice Fernando, quien incide en las máximas del respeto y el consenso. Julián coincide: «Es muy raro encontrarse a una pareja dando el espectáculo en la orilla. Normalmente la acción sucede en alguna zona más apartada; un pinar, una duna... Y no pasa nada, siempre y cuando sepas leer la situación y no avasallar. Puede ser muy divertido, aunque no es lo primordial, sino un complemento a la experiencia».

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