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Ilustración de 'La mala educación' hecha por Antonio Ufarte.

Antonio Ufarte, ilustrador: «El cine LGTBI no es solo para el propio colectivo, sino para todo el mundo»

Cine, ilustración y reivindicación se dan cita en La Fiambrera con una muestra que busca conectar realidades más allá del propio colectivo

En el marco del MADO 2026, el festival cultural Muestra-t continúa consolidándose como un espacio fundamental para la visibilidad LGTBI a través del arte. Una de las citas imprescindibles de esta edición es la exposición 'Más allá del arcoíris', que podrá visitarse en la galería La Fiambrera hasta el próximo 1 de agosto.

El también cineasta -con más de siete millones de visualizaciones en YouTube- propone en esta muestra un diálogo íntimo entre el cine, la memoria y la identidad. A través de diez ilustraciones que reinterpretan películas fundamentales del imaginario queer, Ufarte nos invita a descubrir el cine como refugio, herramienta de empatía y motor de transformación social.

El título remite inmediatamente a Over the Rainbow, pero también a todo un imaginario compartido. ¿Qué significa hoy, para ti, ir «más allá del arcoíris»?

Sobre todo que el cine LGTBI no es solo para el propio colectivo, sino para todo el mundo. No solo sirve hoy en día para que haya una identificación por parte de las personas que formamos parte del colectivo, sino también porque ayuda de alguna manera a integrar a la gente que no pertenece a él, ayuda a empatizar y a conocer otras realidades. Va un poco más allá del propio arcoíris porque es una exposición abierta a todo el mundo. Me gusta que ayude a gente que no conoce estas películas a descubrir nuevo cine; que vayan a ver la exposición y cuando vuelvan a su casa puedan ver esta película, ya sea público dentro del colectivo LGTB como fuera de él.

Esta exposición nace del diálogo entre cine, memoria e identidad. ¿Estas tres cosas estaban conectadas en tu propia historia?

Para mí el cine ha sido súper importante. Imagínate un muchachillo que vive en un pueblo que no tiene referentes; de repente, ver en una película una realidad parecida a la suya o un personaje que siente de la misma manera es una apertura al mundo al decir «hay más gente como yo». El cine ha sido, junto con la música, muy importante y revelador. Partiendo de ahí quería hacer ese homenaje. También he sido director de cine y dirigido cortometrajes, así que va muy unido. El cine y la ilustración son mundos diferentes, pero al final juegas con la imagen. En el cine tienes más tiempo para contar y en una ilustración te basas en una imagen donde tienes que jugar con los elementos, la composición y el color para contar una historia.

La muestra recoge diez ilustraciones que parten de películas muy reconocibles, pero da la impresión que no son simples homenajes. ¿Qué buscabas conservar de esas películas y qué necesitabas reinterpretar desde tu propia mirada?

Me costó muchísimo decidirme por solo diez. Había películas que tenían que estar sí o sí, como 'Call Me By Your Name' o 'Brokeback Mountain', porque son reconocibles, pero sobre todo necesitaba que fuesen películas que a mí me hubiesen llegado. Por ejemplo, 'Te estoy amando locamente' es reciente y quizás no tan conocida, pero me llegó mucho por estar ambientada en Andalucía, por cómo el personaje se acepta y por la relación con su madre y el «qué dirán». Reinterpretarlas es un proceso complicado porque he vuelto a ver las películas para ver exactamente qué escena tiene visualmente esa fuerza para llevarla a una ilustración.

«Ahora un referente puede ser una persona que sigues en Instagram. Antes eso no existía»

Antonio Ufarte

Ilustrador

¿Te interesa más capturar un fotograma concreto o la emoción que esa película dejó en la memoria colectiva?

Lo más importante es intentar transmitir lo que esa película cuenta. En una sola imagen es difícil pero, por ejemplo, en «Identidad borrada» la imagen es muy fuerte: ves a la madre y ves que hay algo aprisionando al protagonista. Mi proceso creativo consiste en volver a ver la película e identificar imágenes importantes para el desarrollo o que marcan un antes y un después. También cojo imágenes promocionales para ver qué ha querido transmitir el director al venderla.

Al principio estaba muy centrado en que se reconociese mi estilo, que los personajes estuviesen de frente y los ojos se viesen bien, pero esta exposición ha sido un viaje y un abrirme a hacer otro tipo de ilustraciones, saliendo de mi zona de confort.

¿Qué te gustaría que sintiera alguien del colectivo al recorrer la muestra? ¿Y alguien que no pertenezca a él?

Me gustaría que sintiesen curiosidad. Que viesen esa ilustración y el sentimiento planteado y, a raíz de ahí, sintiesen curiosidad por ver la película si no la conocen. Me gusta que en la muestra haya películas que la gente reconozca y vea cómo las he reinterpretado, y que en las que no conocen haya algún resorte que les haga querer buscar la peli.

Si tuvieras que añadir hoy una undécima ilustración inspirada en una película reciente, ¿cuál sería y por qué?

Hay muchas. Una que se quedó fuera y que hubiese sido la undécima es 'Fuegos Artificiales', que es italiana y muy buena. También me hubiera gustado meter alguna de Eloy de la Iglesia, porque fue un autor muy arriesgado en su tiempo, aunque pensé que al final no era tan conocido para el público general. Revisé todas las listas del mejor cine LGTBI y las que tenía en Blu-ray; ha sido muy difícil quedarme solo con diez.

Eres ilustrador, diseñador gráfico y también cineasta. ¿Sientes que haces cosas distintas o que, en realidad, siempre estás contando historias con herramientas diferentes?

La parte de diseño es algo aparte, es el trabajo que paga las facturas. Tanto el cine como la ilustración me sirven para contar historias, cosas que quiero, que me preocupan o que siento. A veces surge una ilustración más nostálgica de mi interior. También escribo, aunque lo siento como algo más íntimo que no muestro. Todas son maneras de expresar lo que me preocupa y, en el caso de la ilustración, de hacer un homenaje.

    'Brockeback Mountain'.
    'Call me by your name'.
    'Identidad borrada'.
    'Tierra Dios'.
    'Weekend'.

¿Recuerdas la primera película que te hizo entender que el cine podía ser un refugio, además de un entretenimiento?

Hay una película que se llama 'Sobreviviré', de Alfonso Albacete y David Menkes. Es la historia al revés: un chico gay que se enamora de una chica. Muestra un Madrid donde había un grupo de gente que se relacionaba entre sí y los sentimientos de ese chico. Fue la primera que me tocó el resorte de ver que había otro mundo posible más allá de mi pueblo.

¿Qué tiene el lenguaje cinematográfico que sigues buscando cuando dibujas?

Un fotograma de una película puede mostrar todo ese mundo: el ambiente, lo que hay alrededor y cómo es el personaje en una sola imagen. El cine bebe del arte. Me gusta cuando una película se inspira en una obra de arte y yo vuelvo a llevarlo a la ilustración. En 'Nuevo Olimpo', el director se inspiró en 'El beso' de Klimt y yo recogí esa imagen desde el fotograma. También tengo una de 'La ley del deseo' inspirada en los nocturnos de Hopper. Hay una retroalimentación constante. Además, en directores como Almodóvar o Xavier Dolan puedes ver mucha de su personalidad a través del color y los planos.

El cine queer ha cambiado muchísimo en las últimas décadas. ¿Crees que hemos pasado de la invisibilidad a una representación realmente diversa o todavía seguimos viendo las mismas historias con distintos protagonistas?

Creo que ha habido una evolución muy grande. Antes la identidad era el centro de toda la película y ahora no tiene por qué ser así. Puedes tener un protagonista trans o gay y que la película trate de otra cosa que no sea la aceptación de su sexualidad. Ha cambiado mucho en ser más amplio en la temática y mostrar realidades dispares. Hace dos días vi una peli mexicana llamada 'En el camino' donde el protagonista es homosexual, pero la película sirve para ver realidades de México como las drogas o el transporte. Se ha avanzado mucho.

¿Hay alguna película que admires enormemente pero que nunca ilustrarías?

No lo creo. No me avergüenzo de las cosas que me gustan. Ahora estoy pensando en hacer una segunda parte centrada en cine trans, porque aquí me centré en cine gay al ser tan amplio. Por ejemplo, una película que me gustó mucho y que ilustraré seguramente es '20 centímetros' de Ramón Salazar. Si una película ha sido especial en mi vida por algo, merece estar. El cine y las películas dependen del momento vital; a veces no te llegan y al tiempo las vuelves a ver y sientes cosas diferentes.

«Ver en una película una realidad parecida a la tuya es una apertura al decir: 'hay más gente como yo'»

Antonio Ufarte

Ilustrador

Si pudieras diseñar el cartel de cualquier película de la historia, ¿cuál elegirías?

Me encantaría hacer un cartel para una película. Por repercusión e imaginario, elegiría 'Call Me By Your Name'. Tiene ese ambiente de verano en Italia y elementos como los melocotones que me hubieran dado mucho juego para reinventar el cartel.

¿Qué artistas o ilustradores fueron importantes para que tú encontraras tu propia voz?

He dibujado desde pequeño, pero me fui por el mundo del diseño y la ilustración se quedó de lado. Un día vi la revista 'El Duende' con una portada súper bonita de Mark Ryden: una niña llorando hecha a lápiz. A partir de ahí empecé de nuevo a dibujar. De ilustradores actuales me gusta mucho Alfonso Casas por los temas que trata y cómo simplifica sentimientos. A nivel de color, me encanta David de las Heras; tiene un estilo muy cinematográfico y un tratamiento del color increíble.

Hoy hay muchos jóvenes que descubren el arte y el cine queer de formas muy distintas a generaciones anteriores. ¿Crees que han cambiado también los referentes?

Claro, ahora un referente puede ser una persona que sigues en Instagram. Antes eso no existía. Los referentes de otras generaciones estaban más en la parte cultural, el arte y el cine. Hoy en día todo está más a mano: influencers, cineastas a los que conoces más de su vida... Antes lo que se sabía de un artista era por las revistas del corazón o programas de entrevistas, era muy acotado. En el cine y las series era donde tenías una visión más amplia para contar una historia.

Seguramente ya seas un referente para ilustradores y creadores LGTBI más jóvenes. ¿Cómo se vive ocupar ese lugar cuando quizás hace unos años eras tú quien buscaba esos referentes?

Lo he sentido más con el cine. Tengo cortometrajes subidos a YouTube y la gente me escribe contando que se han sentido identificados y que han llorado al verlos. Son mensajes que me abruman. Es genial que el trabajo sirva para que alguien en algún lugar del mundo se sienta identificado. No puedo pensar en eso a la hora de crear porque me bloquearía creativamente; es mejor hacer las cosas para ti. Creo que cuando haces las cosas sin filtro, desde el corazón y lo que sientes, eso llega directamente a la gente.

¿Crees que el arte continúa siendo una herramienta transformadora o corre el riesgo de convertirse solo en un elemento decorativo dentro del Orgullo?

Es una parte súper importante que haya cultura dentro del Orgullo y que se dé voz a artistas LGTBI que el resto del año quizás no tienen la oportunidad. Echo de menos que esa visibilidad no esté presente a lo largo de todo el año. A través del arte se puede reivindicar muchísimo.

[Durante la conversación se hace referencia a la polémica de los carteles para promocionar el orgullo de Madrid] Sería tan sencillo como buscar un artista del colectivo que tenga esa sensibilidad y confiar en su visión. Si coges una idea alejada del colectivo y la metes en una inteligencia artificial, el resultado es algo carente de alma y de reivindicación, una imagen que no aporta nada.

Antonio Ufarte.

Como ilustrador, ¿cómo estás viviendo la irrupción de la inteligencia artificial? ¿La ves como una herramienta más, como un reto o como una amenaza para la creación artística?

No somos conscientes todavía de dónde vamos a llegar. Va a haber que legislar para que seamos conscientes de cuándo algo está hecho por IA. Luchar contra ella es absurdo, se va a instaurar y cambiará nuestra forma de percibir el mundo. Creo que es una ola que pasará; la gente se cansará y volverá a valorar lo artesanal y la voz propia del ilustrador. Nos toca reinventarnos y dar valor a nuestro proceso y a las historias que contamos. Lo que hace una máquina no tiene el mismo valor que algo hecho a mano, pero sí nos reduce el mercado y lo pone más difícil.

Cuando termine esta exposición, ¿qué sensación te gustaría llevarte de ella?

Ya me llevo mucho. He conseguido exponer en sitios chulos y tener repercusión en los medios. Tener una exposición durante un mes en una galería en Madrid me permite que la vea mucha gente durante bastante tiempo. Marca un antes y un después en mí como ilustrador porque me ha hecho salir de mi zona de confort, explorando otros formatos y formas de contar historias a través del entorno y la postura, no solo con retratos de frente. Necesitaba un proyecto que me obligara a evolucionar.

¿Ya estás pensando en la siguiente exposición o eres de los que necesita cerrar una historia antes de empezar otra?

Ya estoy pensando en la siguiente. Me centré en cine gay en esta porque somos los más representados y donde tengo más referentes, pero una vez termine quiero hacer una segunda fase con cine trans y cine lésbico para englobar a todo el colectivo. Normalmente me hago un listado de películas, elijo las imágenes y voy de una en una preparando cada ilustración, porque son muy realistas y tardo unas dos semanas en hacer cada una. Prefiero centrarme en una historia a la vez para no agobiarme, aunque cuando estoy terminando una ya empiezo a pensar en la siguiente.

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Antonio Ufarte, ilustrador: «El cine LGTBI no es solo para el propio colectivo, sino para todo el mundo»

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