Alice Wonder se redescubre en Suena SUR: «No asocié el éxito a ser yo misma, sino a lo que había gustado de mí»
La madrileña reconoce que durante años midió su carrera por lo que funcionaba y reivindica ahora una etapa más libre, personal y alejada de las expectativas externas
Julio J. Portabales
Hace apenas unas horas Alice Wonder dormía dentro de una tienda de campaña en plena Puerta del Sol. Por la tarde, el escenario era muy distinto: la Sala Fundación Unicaja María Cristina de Málaga, donde cambió el suelo de la plaza madrileña por las luces de Suena Sur y una conversación de las que invitan a mirar hacia dentro. La cantante llegó con pocas horas de sueño, pero con mucho que contar sobre música, éxito, identidad y una última etapa en la que, después de años tratando de descubrir que esperaban los demás de ella, parece haber empezado a preguntarse qué quiere realmente Alice Wonder.
La artista madrileña, de 27 años protagonizó este miércoles una nueva entrega de Suena SUR, el ciclo de entrevistas en directo y acústicos organizado por Diario SUR y con la colaboración de Fundación Unicaja. El periodista Alberto Gómez condujo una conversación que recorrió prácticamente una década de carrera, desde aquellos primeros vídeos que comenzaron a hacerse virales cuando apenas tenía 17 años hasta el proceso personal y artístico que desembocó en 'SOULOST', su trabajo más reciente.
Y la actualidad se coló desde el primer minuto. La compositora había pasado la noche anterior en la acampada de la Puerta del Sol vinculada a las reivindicaciones por el acceso a la vivienda. Más allá de la protesta, se quedó con algo que atraviesa también buena parte de su música: sentirse acompañada. «Mola sentir comunidad, es muy importante; es prioritario», reconoció.
«Cuanto mejor te va en el exterior, muchas veces más solo te sientes»
Ese sentimiento contrasta con la soledad que admite haber conocido cuando precisamente mejor parecían irle las cosas. Comenzó a vivir de la música siendo muy joven, encadenó giras, llenó salas y descubrió pronto que significaba recibir reconocimiento. Pero, para ella, ese éxito exterior no siempre encontraba correspondencia dentro: «Cuanto mejor te va en el exterior, muchas veces más solo te sientes». Una sensación que provocó que en el último año tomara una serie de decisiones como dejar a los representantes que la habían acompañado durante buena parte de su carrera o abandonar su discográfica. Lo define como «un renacer».
El Benidorm Fest
Unos de los momentos más reveladores de la conversación llegó al regresar a 2023 y a su participación en el Benidorm Fest: «Yo no quería ir. Esa es la verdad», admitió. Su actuación con 'Yo quisiera' amplió todavía más su popularidad en un momento en el que ella atravesaba circunstancias personales difíciles. El plan profesional funcionó, pero la artista no terminó de reconocerse.
De repente la paraban por la calle personas que no necesariamente conocían sus discos, sino que la habían descubierto a través de la televisión. Y decidió frenar. «Me disocié y me fui a la montaña a vivir. Tres añitos». Allí, siendo como se define «de ciudad pura y dura», encontró una casa, instaló un estudio y comenzó a hacerse preguntas sobre la música, pero también sobre el propósito, la identidad o la fe que acabaría filtrándose en SOULOST.
El problema, explicó, venía incluso de antes. Durante años aprendió a identificar aquello que funcionaba y a reproducirlo, Una canción triste al piano gustaba: quizás había que hacer otra. Una determinada imagen conseguía más repercusión: podía repetirse. «No asocié que el éxito era ser yo misma; asocié que el éxito era ser lo que había gustado de mí», resumió. Las reproducciones, los 'likes' o las entradas vendidas terminaba convirtiéndose casi en instrucciones sobre quién debía ser.
Ahora su definición es otra. Poder vivir de aquello que le gusta, trabajar con personas con las que comparte una mirada, tener tiempo para quienes quiere y seguir desarrollando sus propias ideas. «Eso es el éxito. Lo demás es todo un 'tripi' que flipas», soltó entre risas.
Aprender a decir que no
También ha necesitado casi una década para reconciliarse con aquello que la hacía distinta. «Siempre quise encajar y siempre quise no destacar», confesó. De hecho, la multiinstrumentista española habló de esa necesidad de agradar como una de sus grandes cargas y de cómo, por miedo a incomodar, fue dejando fuera algunas de las ideas que consideraba «demasiado extrañas».
«Me apetece ser punky y, si no le gusta a alguien, al menos me he demostrado completamente yo»
Por eso habla de esta nueva etapa casi como un permiso para jugar. «Me apetece ser punky y, si no le gusta a alguien, al menos me he demostrado completamente yo». También ha aprendido a pronunciar una palabra que antes le costaba: no. «Está bien decir que no, joder», defendió con un toque de indignación.
Hay algo que, sin embargo, permanece intacto. La música. «Soy una monja de la música», dijo en uno de esos momentos en los que una broma termina definiendo algo bastante serio. Y después de hablar de éxito, industria, dudas, identidad y de todo lo que ha tenido que desmontar para volver a encontrarse, Suena SUR dejó las palabras a un lado.
Alice Wonder se sentó ante el público del María Cristina para llevar todo aquello a las canciones, con temas de su propio repertorio y también con 'Lucha de gigantes', de Antonio Vega, la canción que interpretó en 2021 durante el homenaje de Estado a las víctimas de la Covid y que contribuyó a que su voz llegara entonces a millones de personas.