Alberto Cortés, la versión más humana de Lorca: «Los Javis lo querían pícaro, queer y más salado»
El actor, que interpreta al poeta granadino en 'La bola negra', acude al Aula de Cultura de SUR para hablar de su salto a la gran pantalla y de sus nuevos proyectos
El nombre de Alberto Cortés, al menos hasta hace unas semanas, estaba ligado al teatro, a la creación y a las tablas. Ahora se relaciona con el cine, con Lorca y con la película que se ha convertido en el noveno mejor estreno del cine español, 'La bola negra'. Alberto Cortés da vida al poeta en este largometraje de Los Javis que, solo en su primer fin de semana, ya han visto 600.000 personas. «Ha sido muy abrumador. Estoy un poco sobrepasado ante tantos mensajes que he tenido que contestar en estos días», confesó el dramaturgo en una nueva cita del Aula de Cultura de SUR, organizada por este periódico con la colaboración de Fundación Unicaja y Cervezas Victoria.
Unos días en los que Cortés ha visto la película cada jornada. Siempre con gente diferente. Siempre con detalles que había pasado por alto en los anteriores visionados. Y siempre transitando por diferentes emociones, como el asombro. «Es raro estar hablando de cine aquí», afirmó ante la periodista de SUR Regina Sotorrío, codirectora del Aula junto con Alberto Gómez, con la que muchas otras veces ha hablado, pero sobre su trayectoria teatral.
El actor contó que él no llegó hasta 'La bola negra', sino que fue al contrario. El equipo de casting lo contactó a través de Instagram. Había un papel que creían que encajaba con él, aunque Cortés no sabía de quién se trataba. Cuando llegó a la prueba, la escena era una conversación entre Rafael Rodríguez Rapún, el amor de Lorca al que interpreta Miguel Bernardeau, y el propio poeta. De manera inocente, Cortés preguntó si querían que hiciera de Rafael. Pero no. Querían que fuera Lorca. «Se me cogió un nudo en el estómago», relató. El siguiente paso, después de haber emocionado al equipo de casting y que Los Javis vieran la grabación, fue conocerlos. «Siempre me dijeron que iba a ser un papel pequeñito. Yo pensaba en un secundario», explicó.
'La bola negra'
«La idea no era que me pareciera a Lorca, sino que se reflejase un espíritu lorquiano»
Alberto Cortés
Dramaturgo
A pesar del primer momento «de parálisis», el dramaturgo aseguró que vivió la propuesta con «mucha alegría y entusiasmo». «Estaba relativamente tranquilo, ellos me dieron mucha confianza todo el rato», afirmó el malagueño sobre Los Javis, de quienes destacó también que lo «dejaron hacer». «Creo que estaban viendo algo que ya estaba en mí o que intuían», confesó sobre la construcción de su Lorca.
Cortés aseguró que Los Javis buscaban un perfil que fuera andaluz, queer, poeta y que tuviera sus propios proyectos. «La idea no era que me pareciera a Lorca, sino que se reflejase un espíritu lorquiano», señaló. La escasez de archivo sobre la forma de hablar del granadino y los pocos recursos existentes sobre sus movimientos dejaban, además, un amplio margen para construir el personaje. «Era una figura a construir, las posibilidades estaban muy abiertas y ellos confiaron en que era algo que tenía que ver conmigo y me dejaron hacer», insistió.
El estudio exhaustivo de la vida de Lorca no fue uno de los pasos que siguió Cortés para construir el personaje. Su figura es «grande e inabarcable» y la intención de Los Javis era mostrar un Lorca más humano. «Querían mostrar un Lorca mucho más humano: seductor, pícaro, con encanto, queer, mucho más salado», narró el malagueño. Esa dimensión íntima y humana le permitió dejar a un lado la carga de Lorca como icono y figura fundamental de la literatura universal, así como la imagen solemne que se ha proyectado de él en otras producciones.
Como creador, Cortés nunca ha adaptado una obra de Lorca. «La figura de Lorca siempre ha sido importante y te acompaña todo el rato. Su figura ha sido un espejo al que querer asemejarse, pero no quiero hacer sus obras. Quiero hacer las mías, como él hizo las suyas», aseguró. Una admiración que se extiende a otros autores maricas que han acompañado su trayectoria, como Ocaña. «Y siempre lo he bordeado. Lorca todavía no. Ya será el momento. Y el momento me ha caído encima», dijo.
El creador considera que 'La bola negra' aborda la intimidad marica y queer en el contexto de la Guerra Civil, pero con una diferencia respecto a otras películas: su capacidad para llegar a todo tipo de público. «La fuerza de la película es su propia expansión», señaló el dramaturgo. También situó su estreno en un momento político en el que, a su juicio, han vuelto a abrirse heridas que no estaban cerradas, como las de las personas del colectivo LGTBI que no pudieron ser quienes eran. «Pone a los maricas en el centro, pero el abanico está hecho para que abrace a la gente», recalcó.
Esa posición de los maricas conecta directamente con el trabajo de Cortés como creador escénico. «Siempre ha habido una conciencia política en lo que hago», aseguró, antes de lamentar que ahora haga más falta que antes este tipo de teatro y de cine. «Teníamos la idea de que cada vez iba a ser menos necesario. Por desgracia, nos hemos dado cuenta de que no», lamentó.
Nuevos proyectos
«Me sigo sintiendo parte de la creación escénica, es mi lugar», confesó el dramaturgo. No descarta, sin embargo, otros posibles papeles en el cine, siempre que pueda compaginarlos con sus propios proyectos. «Si vienen más, bienvenido sea. Si me puedo comprar una casa, bienvenido sea», bromeó Cortés, aunque dejó claro que no cualquier papel encajaría con él. «Tampoco voy a hacer un papel de policía, hay cosas que no son para mí», aseveró.
El papel de Lorca llegó en un momento en el que Cortés continuaba inmerso en sus propios proyectos. Acaba de publicar 'Libro de las devociones', que incluye un epistolario con el religioso carmelita descalzo y sacerdote Fernando Donaire. «Había una necesidad de compartir con él ciertas inquietudes espirituales de la carne, el deseo y el espíritu», explicó.
A su vez, el malagueño se encontraba centrado en la creación de su nueva obra teatral, 'El corazón de Ester', sobre el desgaste del amor, el cansancio de entregarse a los otros y la relación de entrega con el público. «La obra está atravesada por esa relación tormentosa que tengo con el espectador, a los que convierto en mis amantes todo el rato», narró. La pieza tendrá 50 funciones únicas en distintas ciudades, entre ellas Málaga, donde llegará al Teatro Cánovas en mayo de 2027.