Día Internacional de las Lesbianas
Radiografía de la situación de las lesbianas en Europa: una de cada dos sufre acoso
España lidera en garantías legales para las personas LGTBI, pero se sitúa en la media de la UE en discriminación
España es, por primera vez, el país europeo con mayores garantías legales para las personas LGTBI. Así lo recoge el Mapa Arcoíris 2026 de ILGA-Europe, que sitúa al país por delante de Malta después de una década de liderazgo maltés. El organismo atribuye este avance al «cumplimiento del Gobierno de los compromisos establecidos en las leyes LGTBI+ y trans mediante la adopción de planes de acción en materia de igualdad, la creación de una autoridad independiente para la igualdad de trato y la plena despatologización de las personas trans en el sistema sanitario». Sin embargo, este mismo organismo advierte de que una cosa es el reconocimiento de derechos y otra, su traducción a la vida cotidiana.
El informe 'LGBTIQ equality at a crossroads: progress and challenge' ('La igualdad de las personas LGBTIQ ante una encrucijada: avances y retos'), realizado por la European Union Agency for Fundamental Rights, recoge las experiencias, opiniones y dificultades a las que se enfrentaron las personas LGTBI en Europa durante 2024. Su diagnóstico general apunta a avances lentos, pero progresivos: la discriminación continúa siendo elevada, aunque desciende paulatinamente; los centros educativos abordan las cuestiones LGTBI de forma más positiva y los jóvenes perciben un mayor apoyo por parte de profesores y compañeros. Al mismo tiempo, el estudio señala que la intimidación, el acoso y la violencia siguen alcanzando niveles elevados.
Este informe se refiere de manera conjunta al colectivo LGTBI, pero qué pasa si solo se pone el foco en las lesbianas. ¿Es España un país con experiencias positivas y pocas dificultades para ellas frente a otros estados de Europa?
En 2023, el 41% de las lesbianas españolas afirmó haber experimentado discriminación en al menos uno de los ámbitos analizados, desde el trabajo o la búsqueda de empleo y vivienda hasta la atención sanitaria, los centros educativos, los establecimientos de ocio o los servicios públicos. Es prácticamente el mismo porcentaje que la media de la Unión Europea, situada en el 42%. El dato sitúa a España en una posición intermedia. Muy lejos de Malta, donde el porcentaje desciende hasta el 27%, y Estonia, con un 28%, pero también de los países con peores resultados, como Albania (64%), Lituania (56%) o Bulgaria (54%).
El liderazgo de España en materia de derechos no se traduce de manera automática a una posición de liderazgo con respecto a las experiencias de discriminación de las lesbianas. Aunque es cierto que en 2024, año de publicación de este estudio, España ocupaba la cuarta posición del Mapa Arcoíris –junto a Dinamarca–, mientras que Malta lideraba. Más llamativa es la posición de Estonia, en el puesto 22.
Entre los diferentes ámbitos analizados, los bares y las discotecas aparecen como uno de los principales focos de discriminación para las lesbianas españolas. El 23% asegura haber vivido una situación discriminatoria en estos establecimientos, cuatro puntos por encima de la media europea.
De nuevo, la distancia entre países es considerable. Estonia y Malta presentan los porcentajes más bajos, con un 9% y un 11%, respectivamente, mientras que Albania y Bulgaria alcanzan el 43% y el 32%. Eslovaquia también registra una cifra elevada, del 38%.
Las agresiones tampoco desaparecen
El espacio que concentra especialmente la preocupación, es el espacio público. Entre las lesbianas españolas que han sufrido una agresión física o sexual relacionada con su orientación sexual en los últimos cinco años, el 46% sitúa la última agresión en la calle, un parque, un aparcamiento, una plaza u otro espacio público. El porcentaje supera en cinco puntos la media europea. La cifra cambia según el país. Portugal, Bulgaria y Eslovaquia presentan porcentajes superiores, mientras que Croacia, Estonia e Irlanda registran una menor proporción de agresiones en estos espacios.
Las agresiones físicas representan una proporción mayor que las sexuales en todos los países analizados, excepto Suecia. En el país nórdico las agresiones físicas a las lesbianas representan el 42% y las sexuales, el 43%.
En España, por su parte, un 25% de las lesbianas encuestadas ha sufrido agresiones sexuales, mientras que la media europea se sitúa en el 18%. Finlandia (42%) y Estonia (36%) también presentan porcentajes elevados, mientras que Eslovenia (1%), Letonia (5%), Italia (8%) y Bulgaria (8%) aparecen en el extremo contrario.
Estos datos no hablan solo de discriminación en el sentido más amplio de la palabra, sino que muestran que la violencia relacionada con la orientación sexual sigue presente en la vida de muchas lesbianas europeas.
El acoso, presente en las experiencias de las lesbianas
Si la discriminación muestra una brecha entre el reconocimiento de derechos y la experiencia cotidiana, el acoso profundiza todavía más en esa contradicción. Austria, Macedonia del Norte y Alemania presentan los porcentajes más elevados entre las lesbianas que declaran haber sufrido acoso. España se sitúa por debajo de la media europea, aunque la diferencia no es suficiente para situarla entre los países con mejores resultados.
Y, una vez más, el espacio público adquiere especial importancia. El 47% de media de las lesbianas europeas que han sufrido acoso señala la calle, un parque, un aparcamiento, una plaza u otro espacio público como escenario. En España, el porcentaje se encuentra en torno a esa misma cifra. Portugal (55%), Países Bajos (54%) y Bulgaria (53%) se sitúan en los primeros puestos. Y Malta (26%), Chipre (28%) y Luxemburgo (33%) presentan los porcentajes más bajos.
Decir que eres lesbiana depende del lugar
La discriminación no solo se mide por la existencia de agresiones o situaciones discriminatorias; también puede observarse a través de otras experiencias vitales, como la posibilidad de hablar abiertamente sobre la orientación sexual.
En el trabajo, las diferencias entre países son especialmente llamativas. En Albania, el 61% de las lesbianas encuestadas asegura que nunca habla de su orientación sexual en este ámbito. En el conjunto de la Unión Europea, ese porcentaje baja hasta el 19%, mientras que un 24% afirma hacerlo siempre.
España se encuentra entre los países donde menos se oculta la orientación sexual en el trabajo, junto con Irlanda: en ambos casos, el porcentaje de quienes nunca hablan de ello se sitúa en el 9%.
La situación cambia cuando la conversación se traslada de los compañeros a los superiores. En este caso, el 40% de las lesbianas de la Unión Europea afirma que nunca habla con sus jefes sobre su orientación sexual, frente al 35% que sí lo hace siempre. España se mantiene por debajo de la media europea en ocultación, con un 28%, aunque la diferencia respecto a la relación con los compañeros demuestra que la confianza no es igual en todos los niveles del entorno laboral. Malta (19%), Países Bajos (20%) y Dinamarca (23%) son los países donde las lesbianas declaran ocultar menos su orientación sexual ante sus superiores.
La escuela tampoco es un espacio completamente seguro. En Grecia, el 75% de las lesbianas encuestadas afirma que nunca habla de su orientación sexual en la escuela. Le siguen Hungría y Serbia, ambas con un 64%. La media de la Unión Europea se sitúa en el 51%, mientras que España alcanza el 59%.
El contraste con los países nórdicos es significativo: Finlandia registra un 27%, Dinamarca un 32% y Suecia un 35%. Pero la cuestión no es solo cuánto se habla de orientación sexual. También importa qué ocurre cuando se hace.
El acoso entre iguales sigue siendo una realidad. En Irlanda, el 66% de las lesbianas afirma haber sufrido burlas, insultos o amenazas por parte de sus compañeros. En el conjunto de la Unión Europea, la cifra alcanza el 53%. Y España se sitúa ligeramente por debajo, con un 51%. Cuando el acoso procede de profesores u otros trabajadores del centro educativo, la media europea baja hasta el 11%. En España, el porcentaje se sitúa en el 5%.
Estos datos ofrecen una radiografía de las experiencias de las lesbianas en Europa, pero no permiten establecer por sí solos una clasificación de los países más o menos seguros para ellas. Lo que sí se puede afirmar de manera categórica es que España es uno de los países europeos con mayores garantías legales para las personas LGTBI. Pero ese liderazgo jurídico no convierte automáticamente al país en uno de los lugares donde las lesbianas experimentan menos discriminación, acoso o violencia.
En algunos indicadores, España obtiene resultados más favorables que otros estados: es uno de los países donde menos lesbianas ocultan su orientación sexual en el trabajo y registra porcentajes de acoso laboral y escolar inferiores a la media europea. En otros, sin embargo, la fotografía es mucho menos excepcional: la discriminación general se sitúa prácticamente en la media de la Unión Europea; los bares y discotecas aparecen como espacios problemáticos y una proporción elevada de las últimas agresiones sufridas por lesbianas se produce en espacios públicos.
La conclusión puede ser que España ha avanzado mucho más deprisa en el reconocimiento de derechos que en la desaparición de determinadas experiencias de discriminación y violencia. El liderazgo del Mapa Arcoíris demuestra hasta dónde ha llegado el marco legal español. Los datos sobre las lesbianas recuerdan, sin embargo, que todavía existe una distancia entre tener derechos y poder ejercerlos con la misma libertad y seguridad en todos los espacios de la vida cotidiana.