Torremolinos es calificado como el origen del paraíso o el faro de la libertad, unos calificativos que se ha ganado gracias a su historia y a la diversidad que se respira en cada uno de sus rincones. Algo que se consigue con el trabajo diario y conjunto de sociedad, tejido asociativo e instituciones y que tiene su cara más visible cada primer sábado de junio con la manifestación por los derechos LGTBI, que reunió a más de 100.000 personas, según estimaciones de la Policía Local, en un recorrido que comenzó en el Ayuntamiento y llegó hasta el centro cultural Pablo Ruiz Picasso.
Más de 20 carrozas celebraron la diversidad al ritmo que clamaron por los derechos LGTBI en un año marcado por el retroceso de las políticas para el colectivo en gran parte del mundo, aunque con España a la cabeza de los países con mejor legislación de Europa por primera vez en la historia, según la asociación ILGA-Europe. Una legislación que no siempre se traduce en la realidad que viven las personas del colectivo, por lo que, un año más, Torremolinos se llenó para conseguir que la diversidad no sea solo un eslogan, sino una realidad visible en todos los lugares del mundo.
El Orgullo de Torremolinos no deja de crecer en afluencia, pero sigue sin perder su esencia. Vecinos desde los balcones salen a saludar a las carrozas mientras que el recorrido se llena de visitantes de todos los lugares del mundo que buscan en Torremolinos un refugio de libertad. Las banderas de Suecia, Reino Unido o Finlandia se dejan ver en perfecta armonía con los locales que esperan cada año esta fecha como una jornada en la que reivindicar, pero también celebrar por lo conseguido y dejar claro que los pasos atrás no sirven.

Entre los asistentes también se mezclaban historias de quienes encontraron en Torremolinos un lugar donde vivir con mayor libertad. Visitantes que regresan cada año para celebrar el Orgullo compartían espacio con residentes que llevan décadas viendo cómo la ciudad se ha consolidado como un referente para el colectivo. Una convivencia que refleja la esencia de un municipio que ha hecho de la diversidad una de sus principales señas de identidad.
Además, se reivindicó la libertad desde la cultura, tal y como marca el lema de esta edición: ‘Donde se siembra cultura, florece la libertad’. Una cultura que en este recorrido se traduce en expresión, en color, en música, en libertad y en familias. Este Orgullo acoge a personas de todas las edades: desde señoras que saludan desde sus ventanas hasta niños que disfrutan con sus padres de la diversidad mientras lanzan agua o bailan las canciones que salen de los altavoces de las diferentes carrozas.
La manifestación, encabezada por las asociaciones LGTBI de Torremolinos y la corporación municipal presidida por la alcaldesa, Margarita del Cid, no olvidó clamar por los derechos de las personas trans, las letras más invisibilizadas y otros derechos humanos que también atraviesan al colectivo. Algo que se puso en valor también durante la lectura del manifiesto ya en el centro cultural Pablo Ruiz Picasso. Un manifiesto a cargo de las asociaciones, a la que representaron Diversport y Asociación Coro LGTBI. «Torremolinos no es solo un destino, es memoria y símbolo», comenzaron Rosa Martínez y Rubén Huertas. «Acabar con el estigma del VIH, el reconocimiento de las identidades no binarias, la lucha contra el odio en ámbitos como el laboral. No vamos a retroceder», reivindicaron recordando que las leyes no garantizan todos los derechos.
SIX participó por cuarto año consecutivo en la manifestación con su propia carroza. La revista, que tiene su origen en Torremolinos, salió a las calles para reivindicar la igualdad real, la inclusión y la diversidad en un ambiente festivo y de celebración. Además, la revista, publicada en mayo, se repartió a los asistentes del Orgullo.
La manifestación terminó en el centro cultural Pablo Ruiz Picasso, donde miles de personas continuaron celebrando la diversidad frente al escenario hasta pasada la medianoche gracias a las actuaciones de esta última jornada de Pride, presentada por el director de SIX, Iván Gelibter, y la artista drag Pink Chadora, además de Regina Varanski como traductora. Antes del turno de las drags locales, se leyó el manifiesto por parte de las asociaciones. La noche continuó con Paca Merino, Coral Show, Katrina, Talavera y Protegida Castro, también pisaron el escenario el Coro Rainbow Voices, Kelly Roller y Ángelo Néstore. Los conductores del evento, además, hicieron un ‘In Memoriam’ para recordar a las personas del colectivo LGTBI que han fallecido en el último año. La noche acabó con los drag kings Ken Panda y Marcus Massalami, Las Jessis y Aiko. Y, como plato fuerte de la noche, el cantante Agoney.




