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Fulanita Fest convierte Fuengirola en punto de encuentro para la cultura LBT

El festival, considerado una de las grandes citas internacionales de visibilidad lésbica, celebró este viernes su fiesta de bienvenida en el Castillo Sohail tras varios días de programación cultural en la ciudad

Comunidad Estupenda Márquez
Un momento de la fiesta de bienvenida del festival. Fulanita Fest
Comunidad Estupenda Márquez

El horno estaba, efectivamente, para bollos. También para abanicos, botellas de agua y para buscar algo de sombra en el Castillo Sohail. Fulanita Fest abrió ayer viernes su tramo más multitudinario con la grabación en directo del podcast ‘Está el horno para bollos’, presentado por Nerea Pérez de las Heras y Judith Tiral, en una tarde calurosa que sirvió de antesala a la fiesta de bienvenida.

El encuentro no llegaba precisamente en frío. Su quinta edición había comenzado ya el lunes en la Casa de la Cultura de Fuengirola, con un ciclo de cine LBT que reunió el cortometraje ‘Casi Septiembre’, de Lucía G. Romero, y el documental ‘Este cuerpo mío’ de Carolina Yuste y Afioco Gnecco. Ese mismo día se inauguró también ‘LET’S FEST!!!’, una exposición colectiva que terminó de marcar el tono cultural con el que el festival empezó a ocupar la ciudad antes de llegar al fin de semana.

El martes continuó el ciclo de cine con la proyección del largometraje ‘15 pruebas de amor’, de Alice Douard, y el miércoles fue el turno de Miss Beige y su performance ‘Secretos de alcoba’, también en la Casa de la Cultura. El jueves, el festival se trasladó al Puerto Deportivo de Fuengirola con la muestra de artistas andaluzas, presentada por Rocío Saiz, en la que Klimax resultó ganadora. Una programación gratuita que funcionó como prólogo del festival de pago, pero también como recordatorio de que Fulanita Fest, además de conciertos, es una semana de ocupación cultural de la ciudad.

Con ese recorrido previo, el viernes cambió la escala. El Castillo Sohail concentró el arranque del fin de semana con el directo de ‘Está el horno para bollos’ y una fiesta de bienvenida que fue ganando pulso conforme caía el sol. La noche combinó los directos de Aiko y Laura Gallego con las sesiones de Lunnas, Cori Matius, Mery Martín y Adame, hasta convertirse en el primer gran punto de encuentro del fin de semana para un público llegado de distintos lugares con muchas ganas de fiesta.

El podcast ‘No está el horno para bollos’ llegó a Fuengirola gracias al festival. Fulanita Fest

En su quinta edición, Fulanita Fest llega ya asentado como una de las grandes citas internacionales de visibilidad LBT. La organización prevé reunir durante toda la semana a unas 10.000 personas y define el festival como un espacio para compartir y expresarse sin miedo. Este año, además, el encuentro refuerza su dimensión familiar, intergeneracional e inclusiva, con actividades pensadas también para familias diversas y para distintas generaciones del colectivo.

La programación llega con una lectura social muy marcada. Según datos recogidos por la organización a partir del informe Estado del Odio 2026 de la Federación Estatal LGTBI+, una de cada cuatro mujeres lesbianas ha sufrido violencia verbal o trato vejatorio en el último año. Frente a esa realidad, el festival reivindica la cultura como herramienta de transformación social y como una forma de ocupar espacios desde la visibilidad y el cuidado.

El festival continuará hoy sábado en Marenostrum Fuengirola con su jornada central, en la que la música tomará el relevo frente al mar con algunos de los nombres más esperados de esta edición. Además de los conciertos de Fangoria, Natalia Lacunza, Chanel y Violeta, el público podrá encontrarse con Kate Moennig y Leisha Hailey, protagonistas de ‘The L Word’, una serie que marcó a varias generaciones de mujeres LBT.

El domingo, el festival bajará el ritmo con su brunch de clausura en el Castillo Sohail, donde habrá paella y música en una despedida más diurna para cerrar una semana que ha ido mucho más allá de los conciertos.

En su quinta edición, Fulanita Fest vuelve a recordar la necesidad de tener lugares donde encontrarse, reconocerse y ocupar espacios que durante demasiado tiempo no estuvieron pensados para las mujeres sáficas. Incluso cuando, como ocurrió ayer, ese espacio hubo que empezar buscándolo en la sombra.

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