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«Nuestros derechos no se negocian»: el Orgullo toma las calles de Madrid

Más de un millón de personas, según las entidades convocantes, recorren el centro de la capital para defender al colectivo LGTBI, exigir un freno a los discursos de odio y reclamar la aplicación efectiva de las leyes

Vista general de la manifestación del Orgullo 2026 , que con el lema «¡A las calles con orgullo! Disidencia y resistencia» recorre las calles de Madrid.
Víctor Rojas

'¡A las calles con Orgullo!'. Y así ha sido. Bajo este lema, más de un millón personas, según las entidades convocantes, han recorrido el centro de Madrid para reivindicar los derechos LGTBI conseguidos, así como para exigir el freno de los discursos de odio y otras formas de discriminación que las personas del colectivo siguen sufriendo. «Venimos de una dictadura con leyes de vagos y maleantes y hoy estamos reivindicando lo orgullosamente diversos que somos», ha recordado la ministra de Igualdad, Ana Redondo, en una intervención previa a la manifestación junto a los presidentes de las entidades convocantes, Paula Iglesias y Ronny de la Cruz, de Federación Estatal LGTBI+ y COGAM, respectivamente.

La ministra también ha mandado un mensaje a la «derecha extrema y a la extrema derecha»: «Frente a quienes hemos apostado por las leyes, hay quienes siempre han votado en contra y han recurrido de inconstitucionalidad todos los avances». Por su parte, los representantes de las entidades convocantes han llamado la atención sobre la ausencia del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. «Madrid nos ha vuelto a decepcionar con su campaña institucional», han dicho.

A tan solo unos metros de esta rueda de prensa, se encontraban diferentes representantes del Partido Popular con Jaime de los Santos, vicesecretario de Igualdad del partido, al frente. «España es el país que es gracias a hombres y mujeres libres de toda condición, fe e ideología», ha señalado. El político también ha contestado al cántico de «dónde están, no se ven, los maricas del PP». «Miren, aquí estamos. No solo los maricas, sino todos los hombres y mujeres que han venido de sitios como Valencia, Cáceres o Torremolinos», ha afirmado en referencia a todos los compañeros de partido que estaban junto a él. Además, ha justificado que el alcalde de Madrid no esté en la manifestación. «Es tan grande que no hace falta que esté. Ya estamos nosotros: diputados, senadores, consejeros y tenientes de alcalde de las grandes ciudades españolas».

El manifiesto

El manifiesto, leído por representantes de COGAM y Federación Estatal LGTBI+ al terminar la manifestación, ha puesto el foco en varios problemas que atraviesa el colectivo en estos momentos. Entre ellos, los activistas señalaron «la ola reaccionaria». «Vivimos un momento decisivo. Nos encontramos ante una ofensiva organizada contra nuestros derechos. Una ola reaccionaria que cuestiona nuestras identidades, que nos señala como amenazas y que normaliza discursos de odio que se traducen cada día en odio, violencias y exclusión», han reivindicado. Ante esto, han apostado por la respuesta con «Orgullo, memoria y resistencia». «Porque nuestros derechos son derechos humanos y no se negocian».

Y así lo han reivindicado, bajo un sol abrasador, miles personas. Las banderas arcoíris han teñido el Paseo del Prado mientras los cánticos contra los discursos de odio se mezclaban con la música de las carrozas aún detenidas. Madrid se ha convertido, un año más, en un gran espacio de celebración y reivindicación de los derechos LGTBI.

Una persona sosteniendo un abanico arcoíris a contraluz.
Una persona sosteniendo un abanico arcoíris a contraluz. (EFE)

De derechos sabe bien Agustín Santos, quien recuerda las primeras manifestaciones LGTBI cuando la ley perseguía la homosexualidad. «Recuerdo que salíamos a la calle con miedo. Hemos avanzado mucho, pero no podemos retroceder», dice este hombre que cada año acude a esta cita. A pocos metros de él, Silvia Reyes lamenta que siga habiendo agresiones contra las personas del colectivo, como la que sufrió su hermano hace varios años. «No pueden agredirnos por ser quienes somos. Yo no soy del colectivo, pero soy una gran aliada», reconoce la extremeña.

En este sentido, en el manifiesto se ha exigido la aprobación de un Pacto de Estado contra los discursos de odio hacia los grupos en situación de vulnerabilidad, que implique a todas las instituciones. El último informe de la FELGTBI+ sobre el Estado del Odio ya lo señalaba como un problema creciente: más de la mitad de las personas LGTBI ha sufrido algún acto de odio durante el último año.

La implementación real y efectiva de las leyes que atañen a las personas LGTBI ha sido otra de las reivindicaciones de esta multitudinaria manifestación. El mapa elaborado por ILGA-Europe sitúa a España como el país europeo con más derechos para el colectivo. Sin embargo, los propios creadores del informe ya advirtieron de que los avances legislativos no siempre se traducen de manera efectiva en las vidas cotidianas. «Las leyes nos protegen, por eso no pueden quedarse en papel mojado», señala una joven enfundada en una bandera arcoíris.

Como es habitual en este evento, la reivindicación de los derechos se mezcla con la celebración, que estaba presente durante todo el recorrido y, sobre todo, en las 47 carrozas que este año han recorrido las calles de la capital. Unas carrozas que se sitúan al final de esta marcha. «La celebración también es importante porque, a pesar de algunos, hemos avanzado mucho», indica Samuel Rodríguez en su primera vez en la manifestación del Orgullo de Madrid.

Las personas intersex, en el centro

«Exigimos el fin de las intervenciones y hormonaciones no consentidas y los intentos de corrección hacia las personas intersex», se ha clamado durante el manifiesto. Una letra que durante años ha estado invisibilizada y que, ahora, se empieza poner el foco en sus realidades. Por ejemplo, tan solo hace unos meses se estrenó la película 'Mi querida señorita', que habla sobre las personas intersex y cuenta con Elisabeth Martínez, la primera protagonista intersex de la ficción española. «Nuestros cuerpos no son errores que corregir: son realidades que respetar. Y lo mismo ocurre con las personas no binarias. Existen, aunque algunos sistemas legales se empeñen en negarlas. Reclamamos su reconocimiento jurídico, administrativo y social, sin patologización ni exclusión», se ha reivindicado.

«No queremos que se repudie a las personas intersex por una mala asignación», ha reclamado el inmunólogo, catedrático de universidad y divulgador científico español Alfredo Corell, presente en la manifestación junto a la asociación de personas intersex. «Yo no pertenezco a este colectivo, pero tengo amigos a los que asignaron como hombres y son mujeres y viceversa», asegura.

La manifestación del Orgullo es un espacio diverso, plural e interseccional en el que caben todas las realidades: desde las personas asexuales y arrománticas hasta otros colectivos más vulnerables como las personas migrantes o racializadas, así como personas gitanas, mayores, jóvenes, con menos recursos, aquellas que viven en entornos rurales, que profesan diferentes creencias, las que viven con VIH o con alguna discapacidad y, por supuesto, las diversas familias. «Mi familia es igual aunque tenga dos papás/mamás», ha sido uno de los cánticos más repetidos por estas familias. «No sé si mis hijos serán del colectivo, pero sí sé que van a crecer sabiendo lo que es la diversidad y siendo aliados», afirma Rosa con su bebé de 2 años en brazos.

Manifestantes durante la marcha desde Atocha hasta Colón.
Manifestantes durante la marcha desde Atocha hasta Colón. (EFE)

La mirada internacional también ha estado presente en Madrid. «Ningún Estado puede mirar hacia otro lado mientras se normaliza la regresión de derechos», han exigido los activistas, quienes apuestan por derechos comunes en todo el territorio. «Venimos cada año desde Inglaterra porque aquí nos sentimos más libres que en cualquier otro sitio», dice una pareja de chicos de mediana edad.

Por ello, desde COGAM y FELGTBI+, han recordado que el Orgullo «es visibilidad, es memoria y es futuro». «Mientras haya una sola persona LGTBI+ discriminada, el Orgullo seguirá siendo necesario», han asegurado en referencia no solo a España, sino desde una mirada global.

«No volveremos al silencio ni al olvido. No daremos ni un paso atrás. Porque el Orgullo es nuestra respuesta. Nuestra bandera. Nuestra lucha colectiva. Hoy, y cada día: ¡A las calles con Orgullo!», ha finalizado este manifiesto.

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