Así es 'Mariconízate', el proyecto educativo sobre diversidad de un profesor denunciado por una asociación religiosa
La iniciativa, desarrollada a partir de una tesis doctoral, utiliza ocho sesiones para desmontar prejuicios homófobos y fomentar el respeto a las personas LGTBI en las aulas
José Pablo quería llamar la atención con el nombre de su proyecto psicoeducativo 'MARICONÍZATE', pero no tanto. Este programa de intervención contra la homofobia en aulas rurales de Secundaria ha sido denunciado ante la Inspección Educativa de la Junta de Andalucía por letrados vinculados a asociaciones de carácter confesional. «El nombre es muy llamativo y precisamente por eso ha generado tanta polémica. Pero, en realidad, no deja de ser un programa de educación afectivo-sexual», asegura el profesor de francés durante una conversación con SIX. El docente afirma que lo ocurrido «demuestra lo necesario que sigue siendo hablar de estos temas».
El origen del proyecto, explica, nace de los problemas que todavía experimentan las personas LGTBI en las aulas. Un proyecto que surge de la tesis doctoral de José Pablo Rodríguez Gobiet, profesor de Educación Secundaria Obligatoria de Francés en el instituto Alfonso XI de Alcalá la Real (Jaén) y doctorando en el Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada. La tesis analiza las variables de la homofobia en aulas rurales de Educación Secundaria de Andalucía. Y también tiene una motivación personal: el docente sufrió homofobia durante su etapa como alumno en un contexto rural. «Cuando me convertí en profesor sentí que podía transformar esa experiencia en algo positivo», señala.
José Pablo combina su faceta de docente con la de investigador, dos disciplinas que ha unido para construir esta herramienta. «La educación del siglo XXI no puede limitarse a transmitir contenidos; también debe contribuir a formar personas, desarrollar valores y responder a necesidades sociales que siguen estando presentes», considera. La tesis analiza variables psicológicas y sociodemográficas en distintos contextos educativos rurales de Andalucía. Sin embargo, como profesor sintió la necesidad de ir un paso más allá y plantear una respuesta práctica. «Quería demostrar que la ciencia puede servir para cambiar una realidad», cuenta sobre el origen de 'MARICONÍZATE'.
El objetivo principal del programa, según indica, es sensibilizar al alumnado y ofrecer una formación en educación afectivo-sexual. El programa se organiza en ocho sesiones. A través de temas cercanos a los adolescentes —como el deporte, el cine o la literatura—, se abordan distintos aspectos destinados a desmontar prejuicios de origen homófobo y fomentar actitudes de respeto hacia la diversidad. «Sabemos que muchos adolescentes no hablan en casa de determinadas experiencias o dudas», explica sobre otro de los motivos de este trabajo: intentar fortalecer la relación entre la escuela, las familias y el alumnado para favorecer una comunicación «más abierta».
Por ejemplo, una de las actividades consiste en repartir al alumnado dos pósits, uno azul y otro rosa. A partir de esos colores, que representan los estereotipos más tradicionales, se les invita a reflexionar sobre cómo la sociedad ha construido determinadas categorías y cómo, en realidad, la diversidad va mucho más allá de esa visión binaria. «En definitiva, buscamos formar personas que entiendan la diversidad como un valor y no como una amenaza», resume.
El profesor considera que las críticas que recibe este proyecto «parten del desconocimiento». «Hay quien piensa que vamos al aula a adoctrinar al alumnado, cuando la realidad es exactamente la contraria», asegura. José Pablo explica que ser homosexual no es «algo que se aprenda». «Si fuera un aprendizaje podría desaprenderse, y la evidencia científica demuestra que no es así. Yo mismo se lo explico muchas veces al alumnado: puedo ocultar quién soy, puedo negarlo o intentar esconderlo, pero nunca dejaré de ser quien soy porque no se trata de un comportamiento aprendido», expone.
Evaluación científica
José Pablo insiste en que este programa «ha sido evaluado científicamente». El profesional manifiesta que han realizado un estudio con dos grupos de cuarto de ESO, en los que aplicaron un cuestionario de homofobia «validado por la comunidad científica». Luego, en un grupo se desarrolló la actividad y en el otro no. El aula que se sometió a la actividad bajó su nivel de homofobia, mientras que la otra mantuvo sus índices. «Eso demuestra científicamente que una intervención educativa de este tipo tiene capacidad para modificar actitudes y contribuir a construir un clima escolar más respetuoso», defiende.
«Lo que ha ocurrido ahora es que una asociación confesional ha puesto el foco sobre el programa y toda la polémica se ha concentrado, sobre todo, en el nombre», asegura el docente, quien añade que otro de los objetivos de 'Mariconízate' es resignificar el término 'maricón'. «Es una palabra que, por desgracia, sigue utilizándose como insulto en muchos centros educativos. Recuerdo una mañana en la que decidí contar cuántas veces escuchaba la palabra 'maricón' en el instituto. La oí doce veces antes del recreo», dice.
A pesar de la polémica generada, el docente cuenta que lo único que ha recibido es una llamada del nuevo director del instituto para que le explicara, de manera oficial, cómo se había desarrollado el programa dentro del centro. «Me sentí observado. Nunca me había pasado algo parecido. Y esa sensación, desgraciadamente, es bastante habitual entre las personas homosexuales. Hay momentos en los que sientes que la sociedad te obliga a justificar quién eres o lo que haces», expresa.
Sin embargo, la ola de apoyo recibida ha sido mucho mayor a las críticas: un total de 44 entidades LGTBI andaluzas han manifestado su respaldo a este proyecto de intervención psicoeducativa tras la denuncia presentada ante la Inspección Educativa de la Junta de Andalucía por letrados vinculados a asociaciones de carácter confesional. Estas organizaciones, además, han remitido una carta al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en la que reclaman un respaldo público al proyecto y a su promotor.
El docente asegura que también cuenta con un «apoyo enorme» por parte del alumnado, de las familias, de antiguos equipos directivos y de otros profesionales de la educación. «Se ha creado una red de apoyo muy bonita formada por personas que creen en una educación basada en la libertad y en el respeto a los derechos humanos», dice. Asimismo, añade que nunca había tenido ningún conflicto antes de este. «Al trabajar en entornos rurales, siempre intento construir una relación de confianza con las familias. Cuando te conocen, comprenden tu manera de trabajar y desaparecen muchos de los prejuicios iniciales», explica.
«Respecto a la Junta de Andalucía, la realidad es que no he recibido ninguna llamada. Lo único que me trasladaron fue que la inspectora que solicitó la información pensaba que el asunto no iba a ir más allá. En cualquier caso, todo lo ocurrido sirve para recordar que la educación también tiene la obligación de hablar de libertad», argumenta.
Legislación
El profesor también se respalda en la legislación vigente. «Existe la transversalidad educativa, recogida en la legislación, que nos permite trabajar valores como la libertad, la igualdad y el respeto», cuenta. Las asociaciones que han pedido el apoyo a José Pablo van más allá y aportan las leyes exactas en las que se fundamenta este proyecto: consideran que responde a las obligaciones recogidas en la Constitución, en la legislación educativa estatal y andaluza y en la Ley 8/2017, de 28 de diciembre, para garantizar los derechos, la igualdad de trato y la no discriminación de las personas LGTBI y sus familiares en Andalucía.
Por su parte, la Fundación Española de Abogados Cristianos, responsable de la reclamación administrativa ante la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía para que abra un expediente disciplinario contra este docente y su proyecto, lo acusa de utilizar el aula para difundir contenidos de carácter ideológico. La organización reclama la suspensión de esta iniciativa en todos los centros públicos donde se esté impartiendo, al considerar que vulnera el derecho de los padres a decidir la formación moral de sus hijos y el principio de neutralidad ideológica exigible a la enseñanza pública.