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Las personas migrantes con VIH siguen siendo diagnosticadas más tarde en España

Un estudio de la cohorte CoRIS alerta de que persisten las desigualdades en respuesta al tratamiento y seguimiento clínico, sobre todo entre hombres del África subsahariana y personas de origen latinoamericano

Actualidad Víctor Rojas
EFE
Actualidad Víctor Rojas

Un estudio de la cohorte española CoRIS revela que las personas migrantes con VIH continúan siendo diagnosticadas de forma más tardía y presentan peor respuesta inmunológica al tratamiento antirretroviral en comparación con la población española, en especial los hombres procedentes de África subsahariana y las personas de origen latinoamericano. El trabajo, presentado en el XVI Congreso Nacional de GeSIDA, constata que estas desigualdades se mantienen a pesar de las mejoras globales en el acceso y eficacia del tratamiento en España.

Un análisis de más de 20.000 personas con VIH en España

La investigación, realizada en el marco de la cohorte CoRIS, que integra a personas con VIH atendidas en 50 hospitales españoles, ha analizado los datos de 20.215 adultos incluidos entre 2004 y 2023: 10.928 nacidos en España y 9.287 personas migrantes. El seguimiento, a lo largo de casi dos décadas, evaluó la evolución en el diagnóstico, el inicio del tratamiento y los cambios inmunológicos, considerando además los periodos marcados por variaciones legislativas que afectaron al acceso a la sanidad para la población migrante (2004–2012, 2013–2018 y 2019–2023).

Durante los 20 años analizados, el peso de la población migrante dentro de la cohorte pasó del 37% al 59%, debido principalmente al incremento de personas latinoamericanas (del 15% al 48%). El estudio muestra que el diagnóstico tardío, cuando el sistema inmunitario ya está comprometido o existe alguna enfermedad definitoria de sida, fue más frecuente en migrantes de América Latina (un 58% más) y del África subsahariana (un 43% más) respecto a los nacidos en España.

Estas diferencias se mantuvieron de forma constante a lo largo del periodo de estudio y afectaron especialmente a los hombres migrantes. En el caso de las mujeres originarias del África subsahariana, las tasas fueron similares a las de las mujeres españolas, un resultado que los autores atribuyen al contacto más frecuente con los servicios sanitarios por motivos de atención materna.

Peor recuperación inmunológica y menor supresión viral

Aunque la gran mayoría de participantes (90,2%) inició el tratamiento antirretroviral en los primeros tres meses tras su incorporación a CoRIS, las personas migrantes mostraron una respuesta inmunológica más lenta y menos eficaz. En particular, los hombres del África subsahariana presentaron menores tasas de supresión viral —el control completo del virus— y una recuperación de células CD4 más limitada que los nacidos en España.

Asimismo, la pérdida de seguimiento antes de las primeras 48 semanas de tratamiento fue superior entre los migrantes: un 5,6% en personas de América Latina y un 8,0% en las procedentes del África subsahariana, frente al 2,7% registrado en la población española.

Desigualdades persistentes

A pesar de los avances en el acceso universal al tratamiento antirretroviral, las diferencias entre población migrante y autóctona persisten. El estudio señala múltiples factores que contribuyen a mantener esta brecha: barreras sociales, legales, culturales y económicas; dificultades idiomáticas; e inestabilidad residencial y laboral que puede interferir en la continuidad del seguimiento médico.

Los autores del estudio subrayan la necesidad de reforzar las políticas de salud inclusivas y de desarrollar estrategias específicas de prevención, diagnóstico precoz y seguimiento clínico que garanticen la igualdad real en la atención y los resultados de las personas migrantes que viven con VIH en España.

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