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Acceso temprano, resultados desiguales: el reto de la atención al VIH en mujeres trans

Los datos de la cohorte CoRIS revelan mayores tasas de fracaso virológico y pérdida de seguimiento

Actualidad Víctor Rojas
Europa Press
Actualidad Víctor Rojas

Las mujeres trans con VIH presentan peores resultados clínicos y de seguimiento que otros grupos de personas con el virus, a pesar de una adecuada vinculación inicial con los servicios sanitarios tras el diagnóstico. Esta es la principal conclusión de un estudio realizado a partir de la cohorte española CoRIS. El trabajo, presentado en el último Congreso Nacional de GeSIDA, subraya la necesidad de estrategias específicas para mejorar la atención y los resultados de salud en este colectivo.

La investigación, liderada por la Dra. Cristina Díez Romero, del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, analizó los datos de 17.413 personas con VIH incluidas en la cohorte CoRIS entre 2004 y 2023, atendidas en más de 40 centros hospitalarios de referencia de todo el país. De ellas, 10.748 eran hombres que tienen sexo con hombres (HSH), 3.954 hombres cisgénero heterosexuales, 2.515 mujeres cisgénero y 196 mujeres transgénero.

El estudio comparó la evolución clínica de estos grupos, la respuesta al tratamiento antirretroviral y distintos indicadores de calidad asistencial a lo largo de casi dos décadas.

Mujeres trans con VIH, peores resultados clínicos

Los resultados muestran que las mujeres trans con VIH presentan mayores tasas de fracaso virológico, aparición de nuevas enfermedades definitorias de sida y pérdida de seguimiento en comparación con el resto de grupos, en especial frente a los hombres que tienen sexo con hombres, considerados grupo de referencia. No se observaron diferencias significativas en la mortalidad, lo que indica una supervivencia similar, aunque con trayectorias clínicas más inestables y con mayor vulnerabilidad en el caso de las mujeres trans.

A pesar de estos datos, el estudio señala que tanto las mujeres cis como las mujeres trans se vincularon al sistema sanitario en menos tiempo que otros grupos, con acceso mayoritario a la atención médica durante el primer mes tras el diagnóstico, un indicador clave de calidad asistencial inicial. Asimismo, las mujeres trans alcanzaron tasas de supresión viral temprana durante los tres primeros meses comparables a las del resto de participantes.

Estos hallazgos indican que las principales barreras no se sitúan en el acceso inicial a la atención sanitaria, sino en la continuidad del seguimiento y en el mantenimiento del tratamiento antirretroviral a largo plazo. «Las dificultades para sostener una atención continuada y una adherencia prolongada al tratamiento parecen desempeñar un papel central en estos resultados, aunque no es posible identificar con precisión sus causas. Factores sociales, condiciones estructurales y obstáculos relacionados con el seguimiento podrían contribuir a estas diferencias», explica la doctora Díez.

Los autores concluyen que, aunque las mujeres trans con VIH acceden al sistema sanitario en fases tempranas tras el diagnóstico, garantizar un seguimiento estable y una supresión virológica mantenida continúa siendo un desafío. En este contexto, destacan la importancia de impulsar estrategias de salud pública y modelos asistenciales adaptados a las necesidades de este colectivo, que integren la atención clínica con los determinantes sociales de la salud y contemplen intervenciones sostenidas a largo plazo.

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