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Progay, feminista y devota: Carlos Barea homenajea a Rocío Jurado en los 20 años de su fallecimiento

El escritor publica 'Rocío Jurado. La voz que nos hizo sentir libres', un ensayo coral en el que relaciona a la folclórica con la historia reciente de España. «Fue más política de lo que hizo ver la prensa del corazón», mantiene

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Carlos Barea presenta 'Rocío Jurado. La voz que nos hizo sentir libres'. Cedida
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Diez libros le han bastado a Carlos Barea (Granada, 1987) para celebrar a ‘la más grande’. El escritor recupera a Rocío Jurado este 1 de junio cuando se cumple el 20 aniversario de su muerte. Aprovecha el momento para presentar ‘Rocío Jurado. La voz que nos hizo sentir libres’ (Dos Bigotes), un ensayo sobre la aportación de la chipionera a la cultura popular. Lejos de ser una biografía, el autor coordina a siete voces tan dispares «como necesarias» para hablar de la folclórica, desde Laura Fa a Lidia García, Alberto Conejero, Machús Osinaga, Marta Jaenes, Supremme de Luxe o Carlos García de la Vega. «La Jurado es como España, que va de lo tradicional a lo moderno y sin renunciar a nada», declara.

Las similitudes entre la cantante y su país son la base sobre la que parte la obra. Feminista y progay, pero casada en segundas nupcias con un torero, devota de la Virgen de Regla y «Bernarda Alba» –tal y como reconoció en rueda de prensa– la folclórica giró en una «doble vertiente» que, lejos de la contradicción, muestra a «la mujer compleja», según cuenta Barea. «Mujeres como Rocío Jurado rompen las categorías porque conviven con cuestiones que son conflictivas para una parte de la población», afirma sobre la intérprete de ‘Soy de España’, cuya actuación en abril de 1974 valió la reacción de las Cortes franquistas en Televisión Española a causa de su pronunciado escote en ‘V’.

Feminismo

La visión del escritor apunta a la idea «regeneradora» de la cantante sobre cuestiones irrelevantes para la época. Aunque iniciada en la copla, su trayectoria en la canción española y la balada posibilitó recoger «el sentir popular» en los nuevos años de la incipiente España democrática. «Manuel Alejandro y Rocío Jurado se dieron cuenta de que lo de la mujer obediente no iba con muchas de ellas», añade sobre el compositor de ‘Señora’ (1979), el tercer disco junto a la artista que propició temas como ‘Amores a solas’, una oda a la masturbación femenina.

Portada de ‘Rocío Jurado. La voz que nos hizo sentir libres’, ya a la venta. Cedida

El papel protagonista en ‘La Lola se va a los puertos’ (1993) también evidencia el discurso feminista de la cantante, quien seis años más tarde replicaría frente a José Ortega Cano: «Tanto machismo me apabulla». La versión de la directora Josefina Molina, fallecida este sábado a los 89 años, sobre la obra de los hermanos Machado trazó la vida de una mujer viuda que apostaba por su carrera, lejos de la imagen de «mocita honrá» propuesta por los dramaturgos a fines de 1929. «A través del arte, Rocío Jurado hizo discurso y cualquier señora podía entender que había muchas formas de ser mujer», añade Barea sobre la película que logró desnudar a un hombre, el actor Jesús Cisneros, el querido de Jurado en la gran pantalla.

Si la décima obra de Barea vuelve a las revisitaciones y a las grandes figuras –leitmotiv del escritor– es porque, como dice, «queda mucho por contar». Para ello, ha pasado el tiempo que requiere reposar un «hecho histórico» que aspire a la perpetuidad. «Ya podemos desnormalizar cuestiones como los besos de Julio Iglesias y también empezar a construir el mito de Rocío Jurado», sostiene. En el último desempeño cuenta «con los mejores», su grupo de siete voces expertas que completan las 176 páginas del libro contando la relación de la folclórica con la prensa, el transformismo, la puesta en escena o la realidad LGTBIQA+, entre otras.

El libro presenta a Rocío Jurado como una figura compleja que encarna la devoción religiosa, el feminismo y el colectivo LGTBIQA+ sin caer en contradicciones

La conversación que plantea el autor, como coordinador del ensayo, pasa por reconocer la transversalidad de la artista. «En plena época del meme, Rocío Jurado con su frase de 30 segundos, se sigue ganando a la audiencia», engloria sobre el juego al que entraron las folclóricas entre cadenas de televisión y portadas del corazón. Sobre el papel de las redes sociales, relaciona la vigencia de su figura con la exposición mediática que le permitiría el mítico desencuentro con la periodista Lourdes Lancho en 1995 o el más célebre «yo soy progay» en 2001. «Esa es la razón por la que Mari Trini no está reivindicada, era mucho más recelosa de su vida privada», explica a cerca del ostracismo de la cantautora.

Referente ‘queer’

El especial sobre transformismo con el que Supremme de Luxe cierra el libro es otro homenaje a las «muchas herederas» de Rocío Jurado. El escritor mantiene la necesidad de recordar a todas las personas que construyeron carrera en torno a la artista. «Su mera existencia es un balón de oxígeno para el colectivo LGTBIQA+, que andaba falto de referentes», manifiesta. «Les debo un mundo de ilusión», respondería la artista en 1986 a Mercedes Milá sobre su público homosexual. Estas respuestas muestran para Barea un «compromiso político», «más directo» que el de Lola Flores y «menos banal» del que pretendió la prensa del corazón para contentar los «sueños aspiracionales» de las potenciales lectoras.

«La Jurado es como España, que va de lo tradicional a lo moderno y sin renunciar a nada», afirma Barea

El nuevo libro de Barea –del que firmará ejemplares el próximo 13 de junio de 18:00 a 19:00 horas en la caseta 69 de la Feria del Libro de Madrid– también logra entrar dentro del sello Dos Bigotes, la editorial especializada en realidades LGTBIQA+. A parte de «amigos», encuentra el «sacrificio» como empresa independiente con la que ya ha publicado otras cinco obras hasta la fecha. «Es un lujo tener editoriales que te cuidan como autor y que remen a favor del proyecto», agradece. Y no es para menos a tener en cuenta que demasiado libre le hizo –y le hace–, la Jurado. «Rehuía del folclore en épocas horrorosas como la adolescencia, pero siempre fui mucho de Rocío», asegura.

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