La política australiana ha vivido esta semana uno de esos momentos completamente surrealistas. James Virgo, recién elegido diputado del partido ultraconservador y xenófobo One Nation en la Australia Meridional, ha sorprendido durante su primer discurso parlamentario al revelar públicamente que es gay y que mantiene una relación con un hombre migrante y musulmán.
La confesión cayó como una bomba dentro de una formación conocida por sus posiciones contra el matrimonio igualitario y por sus discursos antiinmigración. Según medios australianos, el silencio se apoderó de la cámara mientras Virgo hablaba emocionado sobre su pareja, Risan, nacido en Indonesia y nacionalizado australiano.
«Durante años he tenido que esconder partes de mi vida», explicó el diputado, que aseguró haber vivido su orientación sexual con discreción por miedo al rechazo y a las consecuencias políticas. «Hemos construido una vida juntos. Gracias por estar a mi lado en las buenas y en las malas», ha dicho.
Pero, además, el político reivindicó el papel de las personas migrantes en Australia y defendió que «solo buscan una oportunidad para vivir mejor». «Risan nació en Indonesa, es musulmán y ahora es un orgulloso australiano. Y nuestros mejores amigos son inmigrantes de China, India y Filipinas», añadió.
El gesto ha generado una oleada de reacciones en redes sociales y en colectivos LGTBIQ+, donde muchas voces celebran la visibilidad del discurso, aunque también recuerdan que One Nation ha respaldado históricamente iniciativas contrarias a los derechos queer y políticas especialmente duras contra las comunidades migrantes y musulmanas.
Para activistas australianos, el caso refleja una tensión cada vez más visible dentro de ciertos movimientos conservadores: dirigentes que forman parte de colectivos históricamente atacados por los mismos discursos políticos que ayudan a sostener. De hecho, el propio Virgo evitó confrontar directamente a su partido durante la intervención, pero su testimonio ha abierto un intenso debate en Australia.




