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Por qué Barbra Streisand es la persona que más merece la Palma de Oro honorífica de Cannes

La artista estadounidense recibirá el homenaje del certamen francés por una trayectoria que cambió la historia del cine y la música

Actualidad Juan Naranjo
Barbra Streisand, durante su actuación sorpresa en los Oscar 2026. Kevin Winter/Getty Images
Actualidad Juan Naranjo

La 79ª edición del Festival de Cannes culminará este sábado con un homenaje a la aportación que Barbra Streisand ha hecho a la industria del cine a lo largo de su dilatada carrera. Sin embargo, recientemente, la artista ha informado de que no podrá acudir a recoger su Palma de Oro honorífica debido a un problema de salud: la polifacética neoyorkina tiene una lesión de rodilla y su médico le ha recomendado que guarde reposo. Streisand se lo ha comunicado el festival en una nota de disculpa. Aun así, el homenaje hacia su figura con el que se cerrará la presente edición del prestigioso festival de cine seguirá adelante. Y tiene sentido: pocas artistas han dejado una huella como la suya en la historia del séptimo arte.

Cantante, actriz, directora, compositora, productora… aquella joven que dejó atrás su Brooklyn natal para triunfar en los clubes gays del Manhattan de los años 60 ha hecho de todo en el mundo del arte. Se dice pronto, pero Babs lleva seis décadas explorando distintos oficios artísticos y haciéndolo siempre todo con independencia, talento y ambición. Además, desde el principio de su carrera ha dado la cara por las mujeres y por el colectivo LGTBI.

Hay una Barbra para cada fan: los hay quienes prefieren su faceta como cantante o compositora y también quienes adoran su trabajo en la gran pantalla. Y ella colecciona éxitos en ambos campos. Muestra de ello son sus dos Oscars: uno como actriz principal, que consiguió por el inolvidable musical ‘Funny Girl’ (1968), y otro como compositora, que la hizo convertirse en la primera mujer de la historia galardonada en esta categoría, gracias a su ya mítico ‘Evergreen’ de la banda sonora de ‘Ha nacido una estrella’ (1976).

Pero quizá su legado más importante para la historia del cine resida en su faceta como directora. En 1983 estrenó ‘Yentl’, un proyecto profundamente personal que consiguió sacar adelante tras luchar durante años contra una industria que no creía en aquella extraña historia sobre una chica que se travestía de rabino. La película ganó el Globo de Oro a mejor dirección, algo que nunca había sucedido. Aquel hecho fue tan insólito que, poco después, en los Oscars de aquel año, ni siquiera la nominaron por su trabajo detrás de la cámara. Cuarenta años después, los fans seguimos sin perdonar a los académicos por aquella injusticia histórica. Tuvo que transcurrir otro cuarto de siglo para que la Academia por fin se dignase a reconocer el talento de otra directora: fue en la gala de 2010 cuando Kathryn Bigelow ganó esta estatuilla y, en una de esas ironías de la historia, lo recogió precisamente de una emocionada Barbra que no pudo evitar exclamar: «¡Por fin llegó el momento…!».

Por eso el reconocimiento de Cannes tiene algo de reparación histórica. No solo celebra a una estrella popular, sino también a una figura que desafió muchas inercias de la industria. Streisand fue una artista obsesionada con controlar su trabajo en un entorno que rara vez concedía ese espacio a las mujeres. Y lo hizo sin encajar nunca del todo en los moldes tradicionales de Hollywood: ni física, ni profesional, ni creativamente.

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