Canta, baila, pincha, escribe poesía y también recetas de cocina. Sí, es ella, la Pink Chadora. Una drag todoterreno que publica el próximo 20 de mayo ‘Come como Dios manda’, un libro dividido en cinco capítulos como ‘más cuchareo y menos postureo’, con platos como lentejas, o ‘nuevas tradiciones’. Un recetario que, además, servirá para conocer la historia de esta travesti, su acercamiento a la cocina y su propio universo.
‘Come con Dios manda’, un título que homenajea a esas madres y abuelas que se han criado entre guisos y fogones, es un libro hecho en su totalidad por Pink Chadora: desde las recetas hasta las fotos de los platos pasando por el diseño y el vestuario de las imágenes de la artista que se incluyen en el libro, unas imágenes realizadas por el fotógrafo David Gallardo. Elementos, todos, cuidados al detalle para presentar un producto de calidad con un objetivo claro: «Mi sueño sería que dentro de 30 o 40 años alguien haga ‘el tiramisú de la Pink Chadora’ en su casa».
¿Cómo surge hacer un libro de recetas?
En los tiempos en los que estamos, donde todo es tan rápido y a veces tan falso, la comida sigue siendo algo fundamental. Cocinar, compartir, preparar una mesa para la gente que te importa, cuidar de ti misma… todo eso es necesario. Necesitamos parar, ir a la compra, concentrarnos en cocinar, ya sea algo sencillo o más elaborado. Como dice el título de mi libro: ‘Come como Dios manda’. No tiene nada que ver con lo religioso, es una frase de abuela. En la cabeza de mi abuela Dios comía sentado, caliente y dejaba sitio para el postre. Es una forma de cuidarnos.
El libro combina esa comida de abuela con recetas más actuales.
Sí. Está dividido en cinco secciones. Hay una parte de cocina de abuela, que se llama ‘más cuchareo y menos postureo’, porque un plato de lentejas no luce tanto en foto, pero alimenta de verdad. Luego hay otra parte de ‘nuevas tradiciones’, con recetas que he aprendido viajando o de mi familia italiana. Al final, lo tradicional es relativo: depende de cada casa. Para mí, lo tradicional es lo que repites con cariño.
¿También hay espacio para el dulce?
Claro. El libro es una extensión de mí. Hay lentejas, pero también un universo bonito, visual, casi de fantasía. La comida entra por los ojos, pero conquista por el estómago. Yo quiero conquistarlo todo.
Además de recetas, el libro cuenta parte de tu historia.
Sí. Explico cómo llego a la cocina. Cuando no soy Pink Chadora, soy fotógrafo gastronómico, así que he estado en muchas cocinas. Me he dado cuenta de que detrás de cada plato hay una historia, y las travestis somos expertas en contar historias. Este libro lo he hecho yo entero: recetas, fotos, diseño, vestuario… Es un proyecto muy completo.
¿Qué podemos esperar visualmente del libro?
Es una delicia visual, la verdad. Estoy muy orgullosa. Pero no solo quiero que sea bonito, sino útil: que la gente cocine las recetas y las repita. Mi sueño sería que dentro de 30 o 40 años alguien haga ‘el tiramisú de la Pink Chadora’ en su casa.
La comida está muy presente en tu día a día.
En mi casa estamos todo el rato hablando de comida. Estás almorzando y ya estás pensando en lo que vas a cenar. Yo lo he vivido siempre, pero hay personas que no. Yo soy de cocinar a ojo y me divierte muchísimo. Creo que hay una asociación muy directa entre mi creatividad como drag y mi creatividad en la cocina. Es abrir la nevera y con lo que encuentro dentro, preparo algo que parece espectacular.
Cocinas mucho ‘a ojo’. ¿Cómo ha sido trasladarlo al libro?
Ha sido complicado. Yo cocino sin medir, pero al escribir recetas tienes que concretar. No es lo mismo decir ‘un chorrito de vino’ que ‘120 ml’. He tenido que traducir mi manera de cocinar.

Te vimos en televisión, en Top Chef, cocinando. ¿Cómo fue la experiencia?
Los tiempos de la tele no son los reales de la cocina. Por ejemplo, una masa de cookies necesitan reposo y allí no lo tienes. En la cocina, el tiempo es fundamental, como en la vida. Yo creo que Samantha Ballentines, además de porque somos muy amigas, me llamó porque sabe que me manejo muy bien en la cocina.
También tienes una sección de cocina en esta revista.
Sí, y la retomo ahora. Me encanta cuando alguien me dice que ha hecho una receta mía. El libro es llevar eso a otro nivel: 208 páginas para explayarte.
Vienes también de escribir poesía. ¿Cómo ha sido el cambio?
Son mundos distintos. La poesía es más inmediata; la cocina requiere proceso, producción, fotografía… Pero todo suma al personaje. Siempre que tenga algo que contar, usaré la herramienta que sea. Tuve la suerte de pasar por Drag Race, pero eso es solo la punta del iceberg.
Si Pink Chadora fuera un plato, ¿cuál sería?
Un puchero. Porque tiene muchas vidas: un día es una cosa, al siguiente es una sopa de fideos y al tercero, unas croquetas.
¿Qué tipo de recetas encontraremos?
Es un libro para todos. Desde básicos como tortilla o filetes empanados, hasta platos de cuchareo, recetas para invitados, nuevas tradiciones y básicos como montar un merengue. Además, doy opciones: puedes hacer una receta con 3 euros o mejorarla si tienes más presupuesto.
¿Qué importancia tiene el toque personal en la cocina?
Fundamental. Yo siempre le doy mi toque, si no me aburro. Cocinar también es experimentar, equivocarte y aprender. Hay que perder el miedo.
¿Qué esperas que consiga el libro?
Que llegue a muchas casas y se use de verdad. Que sea un libro de cocina real, para gente real. Siempre he querido acercarme a todo tipo de público.
¿Dónde se puede conseguir?
Ya está en preventa en web de la editorial, en Amazon, en la Casa del Libro… pero soy muy pro librería de barrio. Me encanta que la gente vaya, pregunte y lo encargue. Además, hay una edición limitada con bolsas hechas con telas de mis vestidos.




