Barcelona salda su deuda con Carmen de Mairena. La artista recibirá este domingo, a título póstumo, una placa en el barrio donde viviera casi cinco décadas. El número 6 de la calle Sant Ramon, en el Raval, será epicentro de un gran homenaje cuando se cumplen seis años del fallecimiento de la folclórica. Su íntimo amigo, el cupletista Adrián Amaya, culmina un proceso que inició en 2020 con una recogida de firmas para «dignificar y humanizar» a la figura más popular de la Barcelona canalla. «Es un logro personal, pero también de España, seguiré peleando por la calle», afirma «orgulloso» para SIX.
A pesar de que la iniciativa que impulsó el propio Amaya solicitaba una calle, el reglamento sobre la nomenclatura de vías del Ayuntamiento imposibilita tal opción. La Ponencia del Nomenclátor, el área con competencias, detalla que deben pasar cinco años de la muerte del personaje para dedicar una calle. La única excepción es que en vida se le hubiera otorgado la Medalla de Oro de la Ciudad, algo que no sucedió con Mairena. Sin embargo, Amaya asegura que la placa «hace justicia» con la artista, cuya trayectoria se remonta a los años 50, y agradece la participación del Ayuntamiento. «Llevaba el Raval por bandera y nunca quiso irse, qué mejor sitio para el reconocimiento», añade su amigo.
Homenajes
Este año vaticina ser uno importante para la memoria de Mairena. Tal y como adelanta Adrián Amaya, trabaja en un libro en el que narra el mito y la mujer, a quien conociera en 2005 en el programa ‘Toni Rovira y tú’. Aún guarda una uña postiza de aquel primer día y pronto se convertirían en inseparables. «Le hizo gracia que siendo tan joven cantara copla y me gustara lo de antes», declara Amaya sobre una relación que duraría tres lustros, hasta el fallecimiento de esta en plena pandemia a los 87 años.
«Llevaba el Raval por bandera y nunca quiso irse, qué mejor sitio para el reconocimiento», añade su amigo Adrián Amaya, impulsor de la iniciativa
El homenaje del domingo tendrá cita a las 11.30 horas y contará con figuras públicas en las que no faltarán artistas de la mítica sala El Cangrejo, otra de las grades casas de Mairena. Rubén Cardoso y Desirée se unirán a Gilda Love y el propio Amaya junto a diversas personalidades del Ayuntamiento, familiares y seguidores de la artista. Aunque el objetivo pasaba por hacerle su gran homenaje en vida, el estado de salud de Carmen, en una residencia desde 2016, y demás incompatibilidades dilataron su ejecución. «No pudimos despedirla como merecía por las restricciones de la covid y ese trauma lo he arrastrado», señala Amaya.
El íntimo amigo de la artista se encuentra en conversación con el Ayuntamiento para la creación de un espacio expositivo con el legado de la cantante. Aunque en fase primera, es una idea vigente. «Tengo muchas cosas de ellas y quiero que la gente las disfrute», señala. No obstante, cabe la posibilidad de ampliar la muestra a más artistas del Paralelo debido a la colección personal de Amaya, que alberga anillos, trajes, pulseras y autógrafos, entre otros.
Icono pop
Mairena fue uno de los rostros más populares de la televisión desde los años 90. Aunque relegada al ‘late nigth’ de principios del siglo XXI, su carrera se proyectó durante décadas en las salas y teatro vinculados al Paralelo barcelonés. Ese vínculo la llevaría en 2008 a compartir escenario con Sara Montiel en el Teatro Coliseum de Barcelona. «A Carmen se le recuerda por el cachondeo, pero era una gran artista, dignísima y humana», sostiene Amaya. Comenzó como extra en varias películas de los años 50, pero pronto debutó como cupletista en otros espacios como El Molino, Barcelona de Noche y Ciros durante el tardofranquismo y la Transición.

Sus primeras galas se remontan a cuando ejercía el servicio militar. «Era en Tarragona, en el Bola Bar, allí acudía los fines de semana y cantaba ‘Magnolia’», recordó la artista en el documental ‘Yo soy así’, de la directora de cine holandesa Sonia Herman Dolz, en una de las pocas incursiones cinematográficas de Mairena. Junto a los hermanos Morando y Gherardo Morandini protagonizaría una década antes, en 1990, ‘Barrio Chino’, sobre la vida marginal de las personas trans y el ambiente de delincuencia en la Barcelona preolímpica.
El sueño de Amaya parece ahora cumplido tras un largo camino en el que ha contado con el apoyo de diversas asociaciones como ATC Llibertat y Plataforma Trans. «Estoy emocionado, sigo viendo el cariño por Carmen y eso a ella le encantaría», declara sobre una mujer que transmitía «ternura». Si algo recuerda de los últimos días con la artista es el primer «te quiero» que le propinó. «Ella era cariñosa a su manera y aquello fue una despedida», afirma emocionado sobre los primeros días de marzo de 2020.
El Raval
Vivió la cárcel y muchas famas. Prostituta, cantante, actriz nunca abandonó su Barcelona natal. «Mi imagen está sobre escándalo», aseguró la artista. El último, el polémico ‘meublé’ que regentó en 2010 en la misma calle donde se la homenajea. Quedó en libertad y la agotó hasta sus últimos días en los platós. Decía que por un mal amor llegó a transicionar y dejó frases recurrentes en la España de los bolos que aprovechaba para recitar poemas. «Cuando voy por el barrio, la sigo notando», comenta Amaya. El Raval recupera a su primera figura, otra Carmen de España.




