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La ficción diaria: un motor silencioso de visibilidad LGTBIQ+

Estas series tienen la capacidad de visibilizar de manera natural al colectivo frente a un público adulto y mayoritariamente femenino

Inbox Juanma Fernández
La pareja formada por Luisita y Amelia en 'Amar es para siempre' tuvo su propia serie, 'Luimelia', en Atresplayer.
Inbox Juanma Fernández

La televisión lleva años desempeñando un papel fundamental en la normalización del colectivo LGTBIQ+. Pero dentro del amplio abanico de formatos, existe uno que ha contribuido de forma especialmente decisiva: las series diarias o de sobremesa.

Estas producciones, dirigidas habitualmente a un público adulto y mayoritariamente femenino han logrado abrir caminos donde antes apenas había representación.

La clave de su impacto reside en su capacidad para introducir personajes y tramas LGTBIQ+ en un entorno cotidiano, compartiendo espacio con relatos familiares y sociales que forman parte del día a día de los espectadores. De este modo, la diversidad no aparece como una excepción, sino como parte natural de la realidad.

Series como ‘Amar en tiempos revueltos’, ‘Seis hermanas’, ‘Acacias 38’, ‘Secretos de libertad’ o ‘Amar es para siempre’ han dado pasos firmes hacia esta visibilidad. En muchas de ellas, la apuesta principal ha sido por romances entre mujeres, quizá porque su público objetivo ha estado más habituado a relacionarse con estas historias a lo largo de su vida.

Parejas que hicieron historia

De este modo surgieron parejas que trascendieron la pantalla y se convirtieron en auténticos fenómenos sociales: Maitino (‘Acacias 38’), Mafin (‘Secretos de Libertad’) o Luimelia (‘Amar es para siempre’), siendo esta última tan popular que llegó a protagonizar su propia serie en ATRESplayer.

Estos personajes no solo enamoraron a los espectadores, sino que consolidaron un espacio de representación afectiva y diversa que durante décadas estuvo ausente en la televisión generalista.

Visibilidad masculina y pioneros trans

La representación masculina ha sido más escasa, aunque hubo apuestas destacables como la relación entre Emilio y Pablo en ‘Bandolera’ (2011),  en Antena 3, o, más recientemente, la pareja formada por Fernando y Orson en ‘Mía es la venganza’, en Telecinco.

En materia de identidades trans, la ficción diaria también ha marcado hitos relevantes. En 2019, ‘Servir y proteger’ incorporó a la primera protagonista trans en una producción de este tipo. Y dos años después, en 2021, ‘Dos vidas’ presentó al primer chico trans en una de estas ficciones.

Una evolución necesaria (y aún en camino)

Aunque aún quedan historias por contar y barreras por derribar, la evolución de estas series demuestra que la representación no siempre necesita grandes presupuestos ni formatos revolucionarios. A veces, la verdadera transformación llega desde la rutina, desde esas tramas que acompañan a la audiencia cada tarde y que, sin estridencias, ayudan a construir un futuro más inclusivo.

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